Boston 114-97 Sacramento: A continuar el impacto

La NBA celebró su tercer juego de temporada regular de la historia en México y los aficionados, más allá de lealtad a equipos, se dieron cita para disfrutar una velada acompañados del mejor basquetbol del mundo

Ciudad de México

El Preolímpico de México y las semanas de furor por el baloncesto que vivió la ciudad volvieron a presentarse, cuando los Celtics de Boston derrotaron a los Kings de Sacramento 114-97 en el tercer juego de campaña regular que se celebró en la Arena Ciudad de México. Aunque durante el partido, la afición se decantó enormemente por apoyar al conjunto de los Celtics, en las gradas había jerseys y memorabilia, no solo de los equipos de la NBA, sino de la selección Mexicana, demostrando que la afición al baloncesto en la capital del país está más que viva.

Se escuchaba en la forma en que, de inicio el público, aunque en su mayoría vitoreaba las jugadas de los Celtics, también tenía expresiones de asombro ante las clavadas de Rudy Gay o los pases de Rajon Rondo. Los Kings bajaron tanto su nivel, presionados por la defensiva y movimiento de balón de Boston, que la afición comenzó a abuchearlos al final del segundo cuarto.

Isaiah Thomas, el movedor titular de los Celtics, anotó 19 puntos en la primera mitad y los siete triples anotados por los verdes les dieron una ventaja de 51-36 a la mitad. Parecía juego decidido, pero los aficionados seguían disfrutando de cada momento de la NBA en México. Es curioso, porque muchos de estos aficionados estuvieron presentes durante el torneo Preolímpico en que México perdió su boleto a los Juegos de Río 2016 al caer derrotados ante Argentina. Un lapso en que el baloncesto llegó a opacar a otros deportes con las historias de los 12 Guerreros.

Se respiraba la misma pasión por el baloncesto en cada grito de emoción por un triple de Jae Crawder, un perfecto disparo, o por una jugada abriendo los codos de DeMarcus Cousins.

LA MAREA VERDE

La última vez que Rondo enfrentó a su ex equipo, los Celtics, anotó 29 puntos. El coach Brad Stevens no quiso saber nada y, desde el primer momento del partido, comenzó a presionar al armador de los Kings. La doble marca constantes sobre Rondo y Cousins, sumados a cuatro triples en el primer cuarto, pusieron el panorama muy adverso para los Kings

Siete puntos consecutivos de Kelly Olynyk al final del primer cuarto colocaron el marcador 34-17 a favor de los Celtics. El movimiento de balón de los Celtics y los cinco balones perdidos, motivados por la defensiva de presión de los Celtics, lograron abrumar el parado de media duela que busca siempre a DeMarcus Cousins como epicentro de la ofensiva. En lugar de esperar a que Rondo encontrara sus ángulos para dirigir la ofensiva de los Kings, Boston comenzó defendiendo con una gran energía y su actuación y sobre todo puntería, exhibió las deficiencias de los Kings, un equipo que tuvo un inicio de 1-7 y que ha perdido casi todos los juegos en que Cousins no ha participado por lesión.

Pero es curioso, porque el público mexicano no quería tener nada que ver con los desfavorecidos Kings. Incluso, cuando el conjunto californiano hizo intentos para acercarse en el marcador a mediados del tercer cuarto, Rudy Gay anotó triple y luego, en otra ofensiva, fue a la línea y la afición en la Arena Ciudad de México se metió en serio con Gay. Pero no hubo consecuencia de ese fugaz resurgimiento, cuando Bradley les clavó un triple, su cuarto de la velada, dejó la mano estirada como una estatua mientras el balón tocaba solo red.

El aspaviento y una fuerte defensiva sobre Rondo, que lo dejó varias veces en el suelo, lo hizo cometer una falta técnica. El temperamental cuatro veces All-Star por Boston se ganó la expulsión segundos después, mientras los Celtics seguían ejercitando el músculo de un equipo que esperan les alcance para llegar a playoffs y no ser barridos en ellos.

Afuera, la gente comienza a caminar en la noche al finalizar el encuentro. No mucha competencia, es el riesgo de tener partidos que cuenten en el registro y no juegos de exhibición, donde los equipos hacen lo posible por no defraudar el espectáculo. Mientras el coach Karl lucía más canas que ayer y vaciaba la banca, la afición mexicana seguía entregada, más que a los Celtics, al basquetbol y a una muestra más de la enorme afición por este deporte en México.