Drama fuera de la pista rivaliza con el clímax de la temporada

Al parecer, la F1 está lista para cambiar de manos nuevamente, ya que hay pretendientes rivales que rodean el deporte, dicen Malcolm Moore y James Allen

Bernie Ecclestone
Bernie Ecclestone (Reuters)

Ciudad de México

El fin de semana del Gran Premio de EU pudo ser un momento hollywoodense para la Fórmula Uno. En la pista, Lewis Hamilton logró el campeonato de la F1 de este año frente a más de 100,000 aficionados estadunidense en el Circuito de las Américas en Austin, Texas.

En las gradas estaba Matthew Higgins, el presidente ejecutivo de RSE Ventures, que lidera el consorcio que busca comprar la F1, en parte con la esperanza de penetrar el difícil mercado estadunidense.

El tiempo era perfecto: el material con el que se hacen las películas.

Pero nada es seguro en la F1, cuya reciente historia corporativa está llena de giros tan traicioneros como las curvas en Mónaco. Todavía se puede desentrañar un acuerdo de 8 mil 500 millones de dólares: en varias ocasiones lo han hecho en el pasado.

Bernie Ecclestone, el presidente ejecutivo del deporte, es enigmático. También lo es Donald Mackenzie, el cofundador de CVC, que es propietario de una participación mayoritaria. Los equipos en el paddock aprendieron a responder a las preguntas sobre el cambio de propietario con una fatigada cautela, en lugar de con un optimismo desbordado.

Los otros admiradores de la F1 que se conocen son las empresas de medios como Liberty Global, que ve oportunidades de crecimiento en los nuevos medios y en lo digital, áreas en las que Ecclestone parece renuente a acoger ya que busca proteger a los dueños de los derechos de televisión.

Además de mirar hacia EU, RSE Ventures quiere crear un mercado en China y se supo que tiene un socio de inversión chino.

La incertidumbre sobre la F1 ensombreció esta temporada. Sólo quedan cinco años más del acuerdo actual llamado "Concorde" -el contrato entre los equipos y el deporte- y varios equipos están abiertos a la rebelión.

Cuando este suplemento se fue a la imprenta, Red Bull, cuyo éxito revitalizó la F1 en los últimos años, amenazaba con abandonar la competencia al final de temporada debido a la renuencia de sus rivales, Mercedes y Ferrari, para vender motores para la temporada 2016. Su equipo Junior, Toro Rosso, que también es propiedad del multimillonario austriaco Dietrich Mateschitz, también va a salir.

Un acuerdo para que Renault salve al equipo Lotus de la bancarrota al parecer todavía está en el aire. En el reciente Gran Premio de Japón, Lotus se encontró fuera de la zona de alojamiento en el paddock de Suzuka debido a las cuentas pendientes de pago del evento del año anterior. Pero el espectáculo continuó, el equipo compitió y logró su segundo mejor resultado de la temporada, y los dos coches regresaron a casa con puntos, en el séptimo y octavo lugar.

Otros dos equipos pequeños, Force India y Sauber, presentaron una queja ante la Comisión Europea sobre cómo se maneja la F1 y los pagos que se otorgan a los principales equipos, lo que los pone en una "perpetua desventaja deportiva y económica".

Las altas cuotas que cobra F1 en las pistas de carreras pueden resultar en que dos de las competencias más históricas del deporte, Silverstone y Monza, hogar de los Grandes Premios de Gran Bretaña e Italia, respectivamente, salgan del calendario. Finalmente, y tal vez lo que más preocupa, la audiencia de televisión de la F1 está en un declive de largo plazo, en parte porque los jóvenes se cambian a otras plataformas y en parte porque el deporte cobra para tener acceso en varios mercados clave como el Reino Unido, Italia y Japón.

En agosto, la incertidumbre de la situación vio que la cadena alemana RTL, uno de los socios de más tiempo de la F1 y uno de los que cubren el deporte desde 1991, renovó su acuerdo actual sólo por dos años más. La caída de su audiencia de televisión en vivo todavía no causa pánico entre los patrocinadores y fabricantes que participan en el deporte, ya que parece que se compensa con el crecimiento de las redes sociales y la participación en línea, lo que lleva a los equipos y a los pilotos a medios más amplios.

Pero esta es una tendencia positiva que muchos creen debe continuar para proteger el atractivo comercial del deporte. La audiencia que Ecclestone construyó es impresionante, Formula One Management, que comercializa los derechos de medios del deporte, afirma que tiene números anuales de 3 millones de personas que asisten a las carreras; 500 millones de espectadores en televisión y 67 millones de aficionados en línea.

l equipo Mercedes AMG Petronas de Lewis Hamilton tiene más de 20 millones de seguidores en Facebook, mientras que él y otros pilotos destacados tienen millones de seguidores en Twitter. En la pista, la acción no ha sido tan emocionante. Una vez más, Lewis Hamilton y Mercedes son los que dominan y dejan a los rivales a su paso con lo que se elimina cualquier elemento de imprevisibilidad sobre el resultado. En los últimos tiempos, la F1 a menudo es más un desfile que una competencia.

Si el campeonato de pilotos no hubiera terminado en Texas, todavía había una alta probabilidad de que acabara mucho antes de la realización de la carrera final de la temporada en Abu Dhabi, la quinta vez que sucede en siete años.

La superioridad de Hamilton se debe en parte a las nuevas reglas que se introdujeron la última temporada, que exige un nuevo tipo de unidad de poder, con base en motores turbo V6 híbridos de 1.6 litros. Mercedes logró tener ventaja sobre sus oponentes con esta tecnología, lo que dejó a Ferrari y a Red Bull atrás.

Mientras tanto, otro equipo poderoso, McLaren, pasó vergüenza con su asociación con Honda, que volvió a entrar al deporte esta temporada y quedó humillado por un motor con bajo desempeño.

La previsibilidad de la competencia no detiene a los aficionados para que asistan a las carreras. Montreal, Silverstone y Monza, en especial, tuvieron enormes multitudes este año. Más de 120,000 personas estuvieron en Silverstone para ver a Hamilton ganar en el gran premio de casa.

Pero tanto Monza como Silverstone están bajo amenaza ya que Ecclestone y CVC buscan pistas de carreras dispuestas a pagar la tarifa anual de 50 millones de dólares para ser sede de la F1.

Las cuotas para organizar una carrera generalmente representan alrededor de 35 por ciento de los ingresos comerciales de la F1, y para 2016, Ecclestone amplía el calendario para realizar 21 carreras, con Azerbaiyán que entra al campo como sede.

Con la búsqueda de nuevos lugares también se quiere aumentar la audiencia de televisión. Alrededor de 60 por ciento de la audiencia de televisión de la F1 se encuentra en Europa, y la oportunidad de sumar grandes premios en diferentes horarios, con competencias en Montreal, Austin y México por la tarde o en la noche ayuda a elevar su potencial de audiencia. Las competencias nocturnas en Medio Oriente y Singapur también ayudan a la programación.

Pero hay muchos que lamentarán la pérdida de pistas famosas. Sebastian Vettel, el cuatro veces campeón que ahora es piloto de Ferrari, expresó su temor de que la F1 pierda su patrimonio. El alemán dijo después de un emotivo podio en el Gran Premio de Italia que si se pierden las carreras por motivos financieros "básicamente nos están sacando el corazón".

Si la F1 no cambia de manos en el futuro cercano, habrá de inmediato una interrogante sobre el futuro de Ecclestone, de 84 años, quien participa en el automovilismo desde la década de 1950.

Durante años, la manejó de la misma manera como lo hizo esta temporada: como un deporte plagado de controversias. Pero los ejecutivos estadunidenses que observaron el fin de semana el Gran Premio de EU en Austin pueden tener una estrategia diferente si logran llegar a la línea de meta con un acuerdo.