Cuatro seriales, un país

México se ubicó como un lugar de referencia para el automovilismo mundial en 2016, al recibir la F1, la Fórmula E, el Rally y el WEC, con un triunfo nacional


Autódromo Hermanos Rodríguez, casa del Gran Premio de México
Autódromo Hermanos Rodríguez, casa del Gran Premio de México (Mexsport)

Ciudad de México

El año anterior, México volvió a ser un lugar de referencia mundial para el automovilismo. El país recibió los cuatro seriales más importantes avalados por la Federación Internacional del Automóvil (FIA): la Fórmula Uno por segunda vez consecutiva, el debut de la Fórmula E, la tradición del WRC, y el regreso del Campeonato Mundial de Resistencia (WEC).

Solo Alemania y Gran Bretaña pudieron presumir en 2016 de recibir también esos seriales.

El Rally ha sido un habitual en territorio nacional desde hace más de una década, pero el aterrizaje de la máxima categoría en el Autódromo Hermanos Rodríguez en 2015, tras 23 años de espera, desencadenó el nuevo boom por los motores en el país.

Decenas de los mejores pilotos del planeta desfilaron por la Ciudad de México y por las calles de Guanajuato, aunque pocos consiguieron el triunfo.

Un inglés en Fórmula Uno, un belga en la categoría eléctrica, finlandeses en el Rally, y dos australianos y un alemán en el WEC.

Pero entre todos los vencedores destacó un mexicano: Ricardo González, quien junto al brasileño Bruno Senna y al portugués Filipe Albuquerque se llevó la victoria en la categoría LMP2 del WEC, y a bordo del auto de un equipo nacional, el RGR Sport.

No solo eso, el piloto regiomontano participó como uno de los organizadores de las 6 Horas de la Ciudad de México del último serial en confirmar su presencia en el país en 2016.

“Estoy muy contento de haber sido parte de traer el WEC a México, es un gran producto, en el pasado no teníamos mucha cobertura de televisión, ha venido mejorando, y eso ayuda; tener el evento que ofrecimos, que como carrera fue de gran calidad, con suficiente acción para que la gente estuviera entretenida seis horas, nos va a ayudar”, recordó Ricardo a La Afición.

La carrera, disputada en septiembre, fue una nueva experiencia para los aficionados, que vieron a los autos rodar varias horas en el Hermanos Rodríguez, cambiar de pilotos en los pits, y la competencia entre motores de distintas categorías en la misma pista.

“Nos encontramos con comentarios muy positivos por todos lados, con compromisos de los patrocinadores para continuar, con una calidad de evento mayor de lo que esperaban, y a su vez haciendo comparativas con Fórmula Uno, hay más libertad de movimiento, los precios de los boletos son más bajos, y la calidad de la carrera es grande”, contó González.

Pero el recuerdo más importante para Ricardo es el triunfo. El equipo nacional, formado para la temporada 2016, ganó la primera carrera del año en la LMP2, en Silverstone, pero se mantuvo en blanco hasta llegar a México cuando Albuquerque, Senna y González se impusieron por 334 milésimas al Signatech Alpine.

“Es la cereza del pastel, ya se venía dando todo, un equipo funcionando, un evento con mucha presión, y queda este resultado del primer lugar, ese podio tan emotivo y tan especial que se dio como el mejor probablemente que vea en mi vida, no se había vivido algo así en la serie y no se ha vuelto a ver”.

 UN DEBUT POSITIVO

El trofeo de las 6 Horas de México queda para Ricardo como recuerdo de un 2016 en el que fungió como dueño de equipo, piloto y organizador, con resultados positivos en todos los ámbitos.

“Estoy orgulloso, como piloto un segundo lugar en campeonato mundial es un gran resultado, como dueño de equipo el haber tenido siete podios, dos victorias y estar en la pelea por el Top 3 es positivo, y es la primera vez que hago un evento, la gente estaba tranquila, con una sonrisa, en lugar de correr de arriba a abajo y con drama, porque era lo que esperaban, como ocurrió en Brasil, los comentarios fueron agradables, es una base muy sólida”.

El equipo RGR Sport quedó subcampeón en la categoría LMP2, solo detrás del Signatech Alpine, con el que peleó hasta la última fecha del WEC, en Bahréin, donde el segundo lugar no fue suficiente para reducir la distancia final de 33 unidades.

“Sabíamos desde que empezamos a armar el proyecto que estábamos juntando piezas para ir por el campeonato y era el objetivo, pero nunca sabes, puede pasar cualquier cosa”.

En un 2016 en el que los cuatro seriales más importantes visitaron México, un piloto local escuchó el himno de su país.

“Todo parte que la F1 regresa a México, se renueva el Hermanos Rodríguez, eso permite que otras categorías puedan venir, la afición es conocida a nivel mundial, y la ciudad, una de las más grandes del mundo, con un Autódromo adentro, facilita muchas cosas”.

Un podio maldito

E l podio del Autódromo Hermanos Rodríguez, ubicado en el Foro Sol, ha recibido toda clase de elogios por parte de los pilotos, que se sienten queridos por miles de aficionados que los celebran y los vuelven el centro de atención, en medio de los juegos pirotécnicos y el confeti tricolor.

Sin embargo, en el 2016 no todos los que subieron al podio en la Ciudad de México disfrutaron. En la Fórmula E, el brasileño Lucas di Grassi terminó la carrera en el primer lugar, celebró con los aficionados e incluso ofreció la conferencia de prensa obligatoria como ganador, pero unas horas más tarde se enteró que había sido descalificado.

El primer auto que utilizó para la competencia, del equipo Abt, pesó 886.2 kilos; es decir, 1.8 menos del mínimo necesario en el serial (888), por lo que el triunfo fue para el belga Jérome d’Ambrosio (Dragon Racing) que también había subido al podio, pero en segundo lugar.

En los días posteriores, Di Grassi señaló que siempre recordaría la carrera como un triunfo por lo que experimentó en el podio, aunque por un error del equipo se quedó sin los puntos, que hubieran sido claves para coronarse al final de la temporada.

Pero si en el serial eléctrico se vivió una situación particular, en la Fórmula Uno fue todavía más extraña.

Tras los pilotos de Mercedes, el británico Lewis Hamilton, primero, y el alemán Nico Rosberg, segundo, terminó la carrera el holandés de Red Bull, Max Verstappen, quien incluso subió a la sala de espera del podio.

Ahí se enteró que había recibido una sanción de cinco segundos por salir de la pista para ganar una posición, con lo que el alemán Sebastian Vettel, de Ferrari, ocupaba ese lugar.

Tras correr por el Foro Sol, el germano acompañó a las flechas plateadas y disfrutó del festejo.

Pero unas horas más tarde, la FIA sancionó también a Vettel con 10 segundos por cambiar de carril en frenada, y el tercer lugar del Gran Premio de México recayó en el australiano de Red Bull, Daniel Ricciardo, quien no se quedó con las ganas y subió al podio del Foro Sol ya de noche, sin gente y con apenas algunos integrantes de su equipo aplaudiéndole.

Así, el podio más especial se transformó en uno maldito para un par de pilotos que festejaron con la gente, aparecieron en las fotografías de los primeros tres lugares, solo para enterarse ya varias horas después, con el Hermanos Rodríguez vacío, que esos minutos de alegría no se tradujeron en el resultado conseguido.