El automovilismo es divertido, es para disfrutar: Marín

Nacido el 2 de julio de 1988 en Puebla, Carlos Marín ha sido desde siempre un fiel amante al automovilismo, gracias al gusto por los bólidos que su señor padre le heredó.

Carlos Marín, referente en la región dentro del deporte motor como mecánico de alto desempeño y piloto del equipo One Stop Garage.
Carlos Marín, referente en la región dentro del deporte motor como mecánico de alto desempeño y piloto del equipo One Stop Garage. (Andrés Lobato)

Puebla

Pocos son los que logran desarrollar más de un talento en la vida y desempeñarlos con éxito dentro de la actividad deportiva, siendo ese el caso del poblano, Carlos Marín, que tras demostrar que su pasión por los autos iba más allá de ser un simple espectador, se ha convertido en un referente en la región dentro del deporte motor como mecánico de alto desempeño y piloto del equipo One Stop Garage.

Nacido el 2 de julio de 1988 en Puebla, Carlos Marín ha sido desde siempre un fiel amante al automovilismo, gracias al gusto por los bólidos que su señor padre le heredó y que despertó en él un deseo por ir hasta las entrañas de las máquinas que hacían posible que la velocidad cobrara vida.

"Mi primer acercamiento siempre fue mi papá, mi papá tuvo un ratito de piloto, él corría la categoría Pony hace 40 años, corría en un Mustang 71, él nos empezó a llevar a las carreras desde muy chavitos, yo conocí el Autódromo de Puebla cuando te parabas en los cerritos de tierra para que no te atropellaran, antes de su remodelación, mi tío, hermano de mi papá, que era quien preparaba los coches tenía su taller, ahí veía los coches de carrera, me subía a ellos y a raíz de eso, como a los 12 y 13 años me empecé a interesar en los coches, no tanto en las carreras, sino en el coche".

El buscar respuestas a todas sus preguntas, lo llevó a volcar toda su atención al funcionamiento interno de los autos, donde aún siendo adolescente logró pronto dominar los conceptos de la ingeniería automotriz, cuestión que potenció al máximo su pasión y amor por la que sería su profesión.

"Yo empiezo a meterle mano a los coches, con un pequeño tema de prueba y error, hasta que a los catorce, quince años, ya teníamos un nivel bastante bueno. Yo empecé como un hobbie, para mí era un pasatiempo, cada vez que veía un coche diferente, me interesaba más, su funcionamiento, qué diferencia tenía con el anterior, por qué esto, por qué el otro, siempre he sido una persona de preguntar y tratar de resolverlas, entonces empiezo a generar un amor por el coche, ya tirado a pasión y obsesión. Ese misticismo entre las piezas y el movimiento del coche es lo que me hace a mí crear ese amor y esa pasión por el vehículo que hasta la fecha no se me ha quitado".

Ya con dominio pleno de la materia, Carlos pronto incursionó en el mundo del deporte al recibir su primera encomienda de la mano del equipo oaxaqueño Fernández Racing, que a él encargó la puesta a punto de su auto, lo que no sólo logró con éxito, sino que fue gracias a la combinación de esfuerzos que consiguieron subirse al podio y colocar su nombre como un referente del rubro.

"Empiezo directamente ya en el automovilismo deportivo armándole un coche a un equipo de Oaxaca, al Fernández Racing, era un Clío Sport del 2004, tenía 22 años, nuestro coche queda en segundo lugar de su categoría a nivel NACAM, es decir Latinoamérica. Fue una decisión que tomé justo en el momento, nos dedicamos a cuidar cada detalle, cada tornillo, la confianza que depositaron en nosotros, porque fue todo un equipo, que empecé con mi hermano, esa confianza que depositaron en nosotros, generarla en nosotros mismos, checábamos todo, fue muy fácil generar confianza porque haciendo las cosas bien es muy fácil que todo salga bien".

Detrás del volante

Ese primer triunfo para Carlos representó el punto de partida para crear su propio concepto de taller con One Stop Garage, donde no sólo era el encargado de equipar a los autos para sus respectivas competencias, sino también de dar consejos a los corredores, lo que a él llevó a tomar otra decisión, subirse al coche y convertirse de manera oficial en un piloto de carreras.

"Empiezo a darle consejos a los pilotos, a aprender de ellos, decido poner mi taller porque ya no cabíamos en la cochera de mi casa con todos los coches que hacíamos, decido poner mi taller, ponemos One Stop Garage, desde hace cinco años hemos venido trabajando con el taller, todo de maravilla, después de un buen rato con el taller a mí me dicen oye, ¿por qué tu no corres?, claro verdad, por qué yo no corro, entonces decidimos entrar haciendo equipo, así One Stop Garage, con mi coequipero Manolo Gómez".

Marín reconoce que el cambio no fue nada sencillo, pues en él se despertaron nuevas emociones, sensaciones que en el pasado no había experimentado, pero que sin duda alguna a él atraparon de inmediato, lo que incluso califica como parte de su madurez en la materia, ya que su responsabilidad no sólo estaba con el aspecto mecánico, sino también con su destreza detrás de un volante.

"Yo le llamo madurez automovilística, empecé modificando coches, soy de la generación de Rápido y Furioso, pero llegó un punto en el que decidí meterme de lleno a las carreras, a algo mucho más profesional. Fue satisfacción, a la vez miedo y un poco de incertidumbre, no sabía qué iba a pasar, no sabía si el coche era más lento de lo que yo podía manejar, o viceversa, qué tal que yo quiero frenar y el coche no lo hace, qué tal si en verdad no soy tan rápido, tan bueno, si soy demasiado bueno, más de lo que pensaba, no sabía qué pasaría, cuando llegó la vuelta de formación se me llenó la cabeza de dudas, salir de la zona de confort fue difícil, porque ahora debía ganar la carrera".

Su debut oficial fue en el año 2013 dentro del Campeonato Nacional de Turismos de Resistencia en el Autódromo "Miguel E. Abed" en Amozoc, donde de la mano con la Universidad Mesoamericana, las cosas salieron mucho mejor de lo estimado, pues pese a su novatez, logró destacar en la categoría de los "T-1".

"No nos fue nada mal en nuestra carrera de debut, quedamos en segundo lugar, tanto de la categoría, como de la general, corríamos en la categoría T-1, que siempre ha sido la categoría más rápida, corriendo con equipos bastante grandes como el de los Zanella, de los Hermanos Abed. Empezamos a desarrollar más el coche, hasta estar punteando en las calificaciones y las carreras de resistencia, terminamos en un muy buen lugar en el campeonato para haber sido nuestro debut".

Carlos reconoce a todas luces que su conocimiento del desempeño del motor, de un auto armado por él, le concedió muchas ventajas con relación al resto de los corredores, pues sabía hasta dónde podía forzar el bólido y por ello los buenos resultados, cuestión que fortaleció por completo su idea de seguir su camino bajo las dos vertientes.

"Ese conocimiento nos hizo ganar muchas carreras y nos hace ganar muchas carreras, y también el tema maña, todo mundo dice que el mecánico es mañoso, no es mañoso, el mecánico es ingenioso, hay muchos equipos que abandonan las carreras porque algo se les rompió, y nuestro coche con todas la mañas que hemos aprendido mis mecánicos y yo, tanto en el taller, como en las carreras, sabemos cómo resolverlo para terminar y ganar las carreras".

En constante evolución

Su deseo constante de evolucionar y de siempre ir por más, lo llevó a probar suerte en otra rama del automovilismo: el rally, que si bien de primera instancia no resultó como lo había previsto y le representó enfrentar un duro descalabro, no frenó de ninguna forma su intención de competir en dichas lides.

"A mí me interesa el rally, me cambio de disciplina, me paso al rally, ahí yo armé mi coche, un Pointer, lo compré como proyecto al 50 por ciento y lo demás es historia, no me ha ido muy bien, el rally es una disciplina que aún no domino, me gusta mucho. El primer rally yo llego con técnicas de manejo de pista que me sirven en cuanto a trazado, frenadas, puntos de aceleración, pero a la vez se volvió una desventaja, entré manejando rápido como en la pista y no me salió, fui a dar al cerro, el coche quedó mal. No tuve depresión, voltee a ver el coche y de inmediato pensé cómo repararlo, y no pasó nada, seguí de frente. No he podido tener un buen rally por fallas mecánicas, es muy sonado que los fierros no tienen palabra y es totalmente cierto".

Con el transcurrir de las competencias, los incidentes han resultado una constante, cuestión que para Carlos y su equipo han sido experiencias de las que sabe deberá aprender, pues si bien hasta el momento no ha podido finalizar con éxito ninguna contienda, entiende que no hay más que disfrutarlo y seguir insistiendo.

"Son cositas por las que el rally no se me ha dado, no hemos tenido resultados, pero no hay que estar tristes, ni sentir depresión, ni sentirse frustrados, es siempre ir hacia arriba, al final del día el automovilismo es divertido, es para disfrutar, es un deporte muy caro, muy riesgoso, muy peligroso, pero al final es para divertirse, si chocaste, saliste vivo y caminando, diviértete, la manera de manejar el inicio de depresión es ni siquiera iniciarlo, así tengas que sacar el coche de la barranca, diviértete".

Pese a su incursión en el rallismo, su labor dentro de los autos tipo turismo no ha cesado, y por el contrario, durante todo el 2016, Marín se dedicó en cuerpo y alma a competir en esa categoría, lo que pronto redituó en la conquista de títulos que lo instalaron como uno de los mejores.

"En 2016 me dediqué a correr turismo de velocidad, abriendo una categoría nueva llamada GT Pro Series del Campeonato Mexicano de Súper Turismos, quedamos campeones, quedé en el primer lugar del campeonato como piloto y mi equipo en primer lugar del campeonato como equipo. Hemos ayudado a varios pilotos de Puebla con sus coches, que han corrido para nuestro equipo, otros que no, incluso son rivales de categoría, pero siempre lo he dicho, rivales somos en la pista, en la calle somos todos amigos, hemos hecho buenos coches, hemos tenido buenos resultados".

Con una gran cantidad de proyectos en mente y en puerta, donde incluye su regreso triunfal al Rally, así como al Nacional de Súper Turismos, Carlos Marín tiene como propuesta el crear escuela, sacar a los jóvenes de los riesgos que existen al correr en las calles a hacerlo como profesionales, de ahí que trabajará con todo lo que esté a su alcance para devolver un poco de lo mucho que el automovilismo a él ha dado.

"Quiero lanzar pilotos nuevos, no es lo mismo echarse una cascarita que jugar en Primera División, es algo de lo que siempre hemos hecho campaña, deja las calles, las calles no son para correr, corre en un carro que esté diseñado para eso, no pongas en riesgo tu vida, ha estado funcionando. Sería más placentero, aparte de regresar a correr, jalar más chavos, sacarlos de los riesgos que existen en las calles, a profesionalizarse, nos conviene a todos, ser referente del mundo automotor de México y por qué no del extranjero", finalizó.

AMV

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