Vijay Mallya, el barón indio de la Fórmula 1 en problemas

Medios locales aseguran que Mallya debe a un consorcio de bancos indios alrededor de 1.200 millones de euros tras la quiebra de su compañía aérea Kingfisher en 2012

Vijay Mallya
Vijay Mallya (DPA )

NUEVA DELHI, India

Una visita a la localidad de Candolim, en la paradisíaca región india de Goa, dice bastante acerca de la vida de Vijay Mallya, el poderoso jefe de la escudería de Fórmula 1 Force India que ha caído en desgracia.

En medio de la apacible localidad, a orillas del Mar Arábigo, el empresario indio cuenta con una lujosa casa de vacaciones. Tras unos altos muros, el domicilio se extiende por cientos de metros hasta llegar al mar.

Se trata de la Kingfisher Villa, la mansión donde Mallya realizó durante años sus famosas fiestas de Año Nuevo junto a estrellas de Bollywood, el Hollywood indio, como Shah Rukh Khan.

La casa de vacaciones tiene un valor estimado en los diez millones de euros (unos 11,3 millones de dólares), una suma ínfima en comparación con la montaña de deudas que afronta el empresario.

Medios locales aseguran que Mallya debe a un consorcio de bancos indios alrededor de 1.200 millones de euros tras la quiebra de su compañía aérea Kingfisher en 2012, lo que ha derivado en las últimas semanas en una auténtica cacería por parte de las autoridades.

Un tribunal de Mumbai emitió recientemente una orden de captura contra el jefe de Force India, quien se encuentra supuestamente desde hace semanas en el Reino Unido mientras los bancos indios reclaman su regreso al país.

La orden de captura exige que el empresario de 60 años se presente personalmente ante las autoridades. El jefe del equipo del mexicano Sergio Pérez y el alemán Nico Hülkenberg debe explicar dónde están los millones de euros que al parecer sacó del país durante el desmantelamiento de la aerolínea.

En el mundo del deporte, Mallya es conocido por su irrupción en la Fórmula 1 en 2007 a través de la escudería Spyker, que un año después pasó a llamarse Force India, el primer equipo con licencia india en la máxima categoría del motor.

Mallya es el jefe del equipo, cuyo nuevo modelo VJM09 lleva sus iniciales, aunque aún no apareció en ninguna carrera en la temporada 2016.

La presión de las autoridades indias se ha intensificado en las últimas semanas y el empresario sumó ya una segunda orden de captura. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores le revocó el pasaporte y le reclamó que regrese al país de inmediato. Según medios indios, se encuentra en las afueras de Londres, donde también tiene una casa. Aunque por ahora, lo único certero es que salió de India a principios de marzo.

Su caída en desgracia se encuentra ligada al fracaso de su línea aérea Kingfisher. La firma fue creada en 2005 y aspiraba a ganar terreno en el creciente mercado aéreo de la región.

El propio Mallya se encargaba de saludar a los pasajeros a través de un video promocional en el que aseguraba que Kingfisher contaba con las azafatas más bonitas. Nada de eso sirvió, porque la firma mostró permanentemente números rojos hasta que decidió terminar con las operaciones en 2012.

El State Bank of India (SBI) le reclamó entonces el dinero prestado para el desarrollo de la insolvente empresa aérea. Es que pese a los problemas, Mallya sigue siendo un pez gordo para los bancos. El empresario es el dueño del grupo United Breweries, que cuenta con la principal cerveza del país, llamada también Kingfisher, cuyo logo figura en sus coches de la Fórmula 1.

Su mansión en Candolim, la Kingfisher Villa, se encuentra entre las propiedades embargadas por sus deudas. No así la escudería Force India, donde cuenta con el 42,5 por ciento de las acciones.

Si se cumpliera la orden de detención, los dos dueños de la escudería estarían bajo rejas. El indio Subrata Roy, que al igual que Mallya posee el 42,5 de Force India, está ingresado en una prisión de su país desde hace dos años bajo la acusación de haber malversado sumas millonarias.