Dakar ya piensa en la edición 2016

El rally que recorrió tierras sudamericanas y que se manchó por la muerte del piloto Michal Hernik, ya busca variantes y apoyos para el próximo año 

Dakar 2015, edición 36
Dakar 2015, edición 36 (Reuters)

BUENOS AIRES, Argentina

Con el punto final para la 36ª edición del Dakar, el rally más exigente del mundo renovó su idilio por séptima vez con territorio sudamericano, el mismo que explorará en los próximos dos meses en busca de apoyos gubernamentales para definir su trazado 2016.

La muerte del piloto debutante de motos Michal Hernik fue, sin dudas, la página más oscura de esta épica travesía.

El piloto de Cracovia (Polonia), de 39 años y con el dorsal 82, murió por deshidratación durante la tercera etapa, entre las ciudades argentinas San Juan y Chilecito.

Además entre los puntos controvertidos de esta versión 2015 del Dakar también figuran las quejas a la organización por parte de los pilotos por las exigencias del trazado, fundamentalmente en el ascenso a Uyuni y la salida del Salar.

La empresa ASO, organizadora de la prueba, respondió a través de sus principales portavoces ratificando las medidas de seguridad y médicas extremas que adopta, las previsiones climáticas y la selección que realiza de los competidores para soportar la "prueba más exigente del mundo".

Calor extremo en casi todo el trayecto, frío en algunos tramos como en el ascenso a territorio boliviano o el paso por Calama, lluvias persistentes, arena en exigentes dunas y el agregado del salitre en Uyuni y Jujuy, fueron algunos de los obstáculos geográficos y climáticos que hubieron de sortear pilotos y vehículos.

El director Etienne Lavigne, el director de relaciones exteriores Gregory Murac y director deportivo David Castera, ratificaron una y otra vez durante las trece etapas que los participantes no deben preocuparse porque las decisiones "no son inhumanas" y contemplan "el grado de exigencia media de un Dakar".

Entre las ratificaciones de esta séptima edición sudamericana figura el fervor popular que sigue despertando la prueba en territorio sudamericano, con miles de personas volcadas a los caminos para ver el paso de la caravana.

Asimismo, la participación de 406 vehículos demuestra "el espíritu saludable y vivaz" que mantiene el Dakar, al punto que Lavigne debió ratificar que no ampliarán el cupo en motos y coches para la edición 2016.

En el aspecto deportivo, este Dakar ratificó la supremacía del español Marc Coma entre las motos, con su quinto título que le permitió alcanzar al francés Cyril Despres y quedar a uno del máximo vencedor en dos ruedas, el también galo Stephane Peterhansel.

El también español Joan Barreda y el portugués Paulo Gonçalves demostraron aptitudes para ser grandes animadores de las ediciones competencias venideras, para permitirle a Honda quebrar el dominio absoluto que mantiene KTM desde hace 14 años.

El debutante australiano Toby Price (KTM) fue la gran sorpresa de esta edición al quedarse con el último escalón del podio.

Asimismo, la española Laia Sanz (Honda) firmó la mejor actuación de una mujer en dos ruedas en el Dakar, al terminar novena y completar con éxito su quinta participación en la prueba.

Las Yamaha tuvieron una actuación sin grandes brillos, con el francés Olivier Pain en la décima posición como mejor piloto en clasificación general.

Entre los coches, Mini cosechó su cuarta victoria en serie, aunque no fue con un auto oficial sino a través del príncipe Nasser Al-Attiyah.

El catarí, con un vehículo rentado a la compañía de Sven Quandt, logró su segunda corona en el Dakar luego del título obtenido en 2011 con un Volkswagen Touareg.

El equipo oficial Mini sufrió con las vicisitudes del español Nani Roma, que en el kilómetro tres de la primera especial quedó sin posibilidades de defender el título logrado el año pasado.

Luego, en la etapa diez y tras un vuelco espectacular, el catalán abandonó la competencia para transformarse en el único Mini que no completó el trazado.

El argentino Orlando Terranova también sufrió complicaciones en la quinta especial tras un vuelco de su Mini que lo dejó, pese al haber ganado cuatro especiales, muy retrasado en la clasificación general.

El regreso de Peugeot al Dakar, tras 25 años de ausencia, estuvo signado por el abandono de Carlos Sainz en la quinta etapa, y la actuación correcta del francés Stephane Peterhansel, que arribó en la undécima plaza, mientras que su compatriota Cyril Despres fue trigésimo cuarto.

La marca Toyota logró colocar tres vehículos entre los diez mejores y al sudafricano Giniel de Villiers en el segundo escalón del podio.

Entre los quads, el polaco Rafal Sonik quebró su maleficio de siete participaciones y ganó su primer Dakar, escoltado por el argentino Jeremías González Ferioli, de apenas 19 años, y el boliviano Walter Nosiglia.

La marca Yamaha ratificó su supremacía, la misma que mantiene desde el comienzo de esta especialidad en 2009 con triunfos en todas las ediciones.

El reinado es similar al que demuestra Kamaz entre los camiones, y que volvió a ratificar en esta edición 2015 con un podio completo sumado al primer título de Airat Mardeev.

Desde que la prueba llegó a Sudamérica, a la marcar rusa sólo se le escapó el triunfo en 2012, cuando el holandés Gerard de Rooy se impuso con un Iveco.

La estela de polvo que dejó esta edición del Dakar viene acompañado por las proyecciones hacia 2016 donde la organización pretende buscar un recorrido novedoso.

Con la casi seguridad de Argentina y Bolivia en el diseño del trazado, Chile aparece por primera vez en duda por los interrogantes que se plantea el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.

Ecuador y Colombia no ocultan sus intereses de sumarse a la experiencia Dakar, pero la negativa del gobierno peruano de Ollanta Humala vuelve imposible analizar la viabilidad de llegar al norte de Sudamérica.

Brasil es un interrogante porque tanto la organización como el gobierno de Dilma Rousseff mantienen vínculos hace tres años, pero el pasado Mundial de fútbol del año pasado y los venideros Juegos Olímpicos en 2016 no permiten poner el desembarco del Dakar como una prioridad.

La vuelta a África parece muy lejana y en la organización no se ponen plazos para 'volver a las fuentes' porque tanto a nivel económico como logístico y de popularidad, el Dakar parece haber encontrado en Sudamérica un idilio que se reafirma año tras año.