Pese a advertencias, Ramírez y Ambríz terminaron el Dakar

Cuando los mexicanos Luis Ramírez y Nicolás Ambriz disputaban la quinta etapa del Dakar les advirtieron que no lo acabarían; al final, regresaron a México como los primeros connacionales en terminar el Rally en coches

Los mexicanos en el Rally Dakar
Los mexicanos en el Rally Dakar (Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO

El estadunidense Robby Gordon es un viejo conocido del Rally Dakar. Cada año su Hummero frece espectáculo en la largada, y aunque es un piloto veloz, el desierto de Sudaméricase le ha negado para ascender a lo más alto del podio. Sin embargo, dentro del campamento se le respeta, y por ello, cuando la tripulación de la camioneta 348 conformada por los mexicanos Luis Ramírez, Nicolás Ambriz y el canadiense Mathew Campbell, recibió sus palabras de aliento, cuando ya todo parecía perdido, supieron que el esfuerzo valdría la pena.

“Estábamos los tres desechos. En eso, Gordon se paró y nos dijo‘me da gusto verlos. No se den por vencidos. Sigan adelante, no pierdan la fe’. Fue en ese momento cuando sabíamos que estábamos haciendo lo correcto”, expresó Ramírez en la Ciudad de México tras su llegada de Chile después de convertirse junto con Ambriz en los primeros mexicanos en finalizar la prueba en el desierto en la categoría de coches, y los quintos generales.

Con rostros de cansancio, los tres tripulantes del vehículo recuerdan las tres jornadas en que las noches fueron comodías, esto durante los últimos días en Argentina y previo al descanso del 11 de enero en el territorio de Salta. Fue en esos momentos cuando todo parecía perdido y veían como su sueño se desvanecía.

“En el quinto día se cambió el clutch, pero se instaló de forma incorrecta. Los primeros 200 kilómetros estábamos bien, pero después lo quemamos. De ahívino una avalancha de sucesos”,expresó Nicolás, quien además de ser el navegante es mecánico. Fue un ese momento cuando el tener a tres tripulantes resultó vital, ya que en más de cinco horas lograron cambiar la pieza dañada para terminar la jornadaa las 11 de la mañana del viernes 10 de enero. En teoría, debían acabarla la noche del 9 de enero.

“Llegamos en la mañana al campamento. Me bajé corriendo para entregar la tarjeta y solicitar la nueva, porque si no, es imposible continuar. Busqué a los oficiales, quienes ya estaban en el camión listos para irse. Me dieron la tarjeta, pero me dijeron ‘te la doy, pero ya no lo vas a lograr’. Nosotros dijimos ‘vamos a luchar hasta morir’. Salimos del campamento con destino a la especial, misma que debíamos arrancar a las 11:30 de la mañana. La empezamos a las 10:30 de la noche. No dormimos toda esa noche”, indicó el navegante.

Es ahí cuando Mathew Campbell, quien se convirtió en apenas el segundo canadiense en terminar el Dakar, señaló que el verdadero peligro está en el desgaste físico que provoca la competencia. Durante mucho tiempo, diversos competidores, e incluso la propia organización, se enorgullece de preparar una prueba donde solo los más fuerte sobreviven.

“Nada te prepara para el Dakar. Son días intensos. No hay tiempo para dormir, no hay tiempo para que los mecánicos descansen. Ellos trabajan toda la noche y manejanen el día cientos de kilómetros para llegar al campamento e instalarse. El verdadero peligro es que pilotos y todo el personal estén cansados y eso puede traer consecuencias”,indicó el canadiense, quien también ha corrido en las famosas Bajas en México.

Tras superar estos obstáculos, la meta parecía cercana, pero todos prefirieron guardar la calma.

“No pensamos que lo terminamos hasta que estábamos en el podio en Valparaíso”, dijo Campbell,al tiempo que Ambriz recordó: “en ese momento dijimos ¿listos para la siguiente?”.

Y es que en 2015 y buscaremos estar en elmás alto nivel. El tiempo lo va a ir diciendo. Ahora íbamos con una mentalidad de aprender y, a la vez, de terminar el Dakar, pero con una visión a futuro”.