Hamilton y Alonso, cara y cruz de una Fórmula 1 desequilibrada

La Fórmula 1 vivió en 2015 un nuevo año de dominio monótono que amenaza con minar el atractivo del circo montado por Bernie Ecclestone

Hamilton y Fernando Alonso
Hamilton y Fernando Alonso (Reuters )

BUENOS AIRES, Argentina

Frustrado por los recurrentes problemas de su McLaren, Fernando Alonso colocó una silla a un lado del trazado, cerró los ojos y disfrutó por unos momentos del radiante sol en el circuito de Sao Paulo. Con el campeonato del mundo ya definido hace tres semanas, las cámaras de televisión encontraban en el ingenioso humor del español la cuota de "show" que faltaba en pista.

La Fórmula 1 vivió en 2015 un nuevo año de dominio monótono que amenaza con minar el atractivo del circo montado por Bernie Ecclestone. Una vez más, los Mercedes fueron la medida de todo en la categoría reina del motor y Lewis Hamilton el hombre a batir. Todo lo contrario a Alonso, que vivió la peor de las pesadillas en su regreso a McLaren-Honda.

Hamilton dominó de punta a punta al campeonato y cuando se coronó a fines de octubre en Austin aún quedaban tres pruebas por disputarse. Ganó diez de las 19 carreras de la temporada, todas ellas cuando realmente valía, y junto a su compañero Nico Rosberg logró 12 dobletes, cifra récord en la Fórmula 1. En total, Mercedes sumó 703 puntos, la mejor marca que se haya registrado en una temporada.

Sólo las esporádicas irrupciones del alemán Sebastian Vettel, que ganó dos carreras en un muy buen primer año en Ferrari, pusieron algo de emoción a un campeonato que fue un espejo de 2014: Hamilton primero, Rosberg segundo y Mercedes al frente de los constructores por escándalo.

"No es bueno para el deporte, lo hace aburrido", admitió Ecclestone, el "patrón" de la Fórmula 1, en una entrevista con el dominical alemán "Welt am Sonntag". "No hay apenas espacio para los otros".

Sin demasiado misterio en las pistas, la atención se la robó una vez más el eterno conflicto entre Hamilton y Rosberg, que ya amenaza con colmar la paciencia de Toto Wolff, el jefe de deportes de motor de Mercedes, los problemas financieros de las escuderías, los interminables debates sobre reformas en la competición o la triste noticia de la muerte del francés Jules Bianchi tras largos meses en coma.

Y también la penosa situación de los McLaren de Alonso y Jenson Button, que fin de semana tras fin de semana parecían batir sus propios récords negativos.

El fatídico año de Alonso comenzó en la misma pretemporada, cuando sufrió un extraño accidente en los ensayos de Barcelona de fines de febrero. El doble campeón mundial permaneció varios días hospitalizado y debió renunciar a competir en el estreno de la temporada en Australia. Volvió con un abandono en Malasia, el primero de siete retiros en el año.

"Tengo un motor de GP2", estalló por radio el español a fines de septiembre durante el Gran Premio de Japón, después de ser adelantado por varios rivales y verse incapaz de seguirles el ritmo.

Los problemas sin solución de los McLaren, que provocaron que Alonso y Button acumularan en forma conjunta más de 100 puestos de penalización, hicieron de la temporada del año un largo vía crucis para el español. De la preocupación por el accidente inicial, Alonso pasó a la decepción y luego a la furia, para dar finalmente paso a la paciencia samurai y el humor.

"La próxima vez debería haber estado un poco más preparado y haber llevado crema solar", bromeó el doble campeón mundial tras su particular "show" en la clasificación de Brasil. Su compañero Button no se quedó atrás y en esa misma jornada ambos posaron para las cámaras en el podio con los brazos en alto. Una imagen de ciencia ficción.

Las expectativas a principios de año, sin embargo, eran muy diferentes. El explosivo pase de Vettel de Red Bull a Ferrari y la salida de Alonso de la "Scuderia" rumbo a la renacida McLaren-Honda prometían enormes dosis de emoción. Pero nada cambió demasiado.

Hamilton logró su segundo título consecutivo y el tercero en total para unirse al exclusivo club de los tricampeones mundiales. El británico alcanzó a leyendas como Ayrton Senna, Nelson Piquet, Niki Lauda, Jackie Stewart y Jack Brabham, ubicándose sólo por detrás de Alain Prost (4), Vettel (4), Juan Manuel Fangio (5) y Michael Schumacher (7).

El excéntrico piloto de Mercedes es, tal vez, uno de los pocos reaseguros que tiene el negocio de Ecclestone. Aunque también Hamilton parece necesitar motivación y nuevos desafíos.

"Estoy todavía lejos del final, pero ahora estoy en una fase de reflexión, de descubrimiento y averiguando cuáles serán mis próximos objetivos", dijo en una entrevista con dpa tras su consagración.

La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) trabaja mientras tanto en una nueva serie de reformas a futuro, incluyendo el lanzamiento de motores alternativos de menor costo con el fin de reducir las asimetrías entre los equipos.

Sin embargo, en 2016 no se esperan grandes cambios deportivos más allá de la rivalidad Hamilton-Rosberg, los posibles progresos de Ferrari, el retorno de Renault con un equipo propio tras la adquisición de Lotus o el debut del Gran Premio de Azerbaiyán en Bakú.

Y todo incluso a pesar de la voluntad de Mercedes. "Espero que los otros recorten distancias para que el show mejore. Más no puedo hacer", lamentó Wolff.