La Force India de 'Checo' Pérez, en su momento más delicado

La escudería Force India, con el mexicano Sergio Pérez y el alemán Nico Hülkenberg como pilotos titulares, ha iniciado mal una temporada crucial para su supervivencia, sin poder dejar de escuchar los ecos de los problemas judiciales de su propietario

'Checo' y su equipo durante las pruebas previo al Gran Premio
'Checo' y su equipo durante las pruebas previo al Gran Premio (EFE)

MONTMELÓ, España

Con base en Silverstone, cerca del circuito inglés, Force India consiguió en 2015 terminar quinta en el Mundial de Fórmula 1. Fue su mejor resultado en un camino iniciado en 2008, cuando Mallya, un apasionado del automovilismo desde su infancia, compró a los holandeses la efímera escudería Spyker (anteriormente Jordan).

En la pretemporada para este 2016, los responsables de Force India han conservado sus motores Mercedes, sus dos pilotos (Sergio Pérez y Hülkenberg) y han preparado un nuevo monoplaza, el VJM09, pero en lugar de continuar la tendencia de 2015 los resultados todavía no llegan: ocho puntos en cuatro carreras, justo la media de lo que conseguían en cada Gran Premio el curso pasado. En 2015 terminaron con 136 puntos después de 19 carreras, unas cifras que parecen inalcanzables por lo visto en el inicio de este Mundial.

Los dos pilotos, 'Checo' y 'Hulk', siguen siendo buenos y experimentados, pronto superarán las 100 carreras en la Fórmula 1, pero la escudería anda sin rumbo: su patrón no está y el 'paddock' ya sabe que las autoridades indias han retirado el pasaporte a Vijay Mallya, al que reclaman más de 1.000 millones de dólares.

Desde finales de abril está en marcha una solicitud de extradición y Mallya, de 60 años, no ha pisado la India desde principios de marzo. Se esconde en su yate de 95 metros, el Indian Empress, o en una de sus propiedades, que según sus detractores habría comprado con el dinero prestado por los bancos indios para reflotar, en vano, la compañía aérea Kingfisher Airlines.


- Millones de 'followers' -


Un abogado de Mallya rechazó todas las acusaciones sobre un desvío de fondos. El empresario sigue haciéndose notar escribiendo en Twitter, en su mayor parte sobre su otra pasión, el cricket.

Es seguido por 5,1 millones de 'followers' en su cuenta personal (@TheVijayMallya). Cinco veces más, por ejemplo, que su piloto Sergio Pérez.

Como la Fórmula 1 es un planeta aparte, desconectado a menudo del mundo real, su fiel director general y 'Team Principal' adjunto, Robert Fernley, habló este viernes de "un reparto todavía desigual" de los recursos de la competición. Force India forma parte de los equipos independientes y presentó una denuncia el año pasado ante la Comisión Europea por "competencia desleal".

Con este clima revuelto, el domingo se disputa el Gran Premio de España en el circuito de Montmeló y Mallya no estará en tierras catalanes. En quince días, el 'Gran Circo' de la Fórmula 1 plantará su tienda de campaña en el puerto de Mónaco, cerca de las islas de Lerins, donde Mallya tiene una gran casa.

El empresario querría negociar con las autoridades indias ya que no está de acuerdo con las cantidades reclamadas, pero hasta ahora prefiere hacerlo a una distancia razonable de las prisiones de su país, con la ayuda de su equipo de abogados.

Mallya tiene muy presente que no quiere seguir la suerte de uno de sus socios en Force India, Subraya Roy, encarcelado desde hace dos años por un delito económico. En ese caso, eso sí, el dinero reclamado es de 4.800 millones de dólares, más de cuatro veces más.

Las acciones de Sahara -el fondo de inversión de Subraya Roy- en Force India, que ascienden a un 42%, están a la venta desde hace meses.