Amable con el aficionado

La Fórmula E también representa una experiencia para los aficionados, que pudieron divertirse con las diversas actividades alrededor del Autódromo 


CIUDAD DE MÉXICO

La Fórmula E tiene como principio ser amable con el medio ambiente, pero también con el aficionado, y los seguidores mexicanos lo comprobaron en el ePrix. 
Una competencia que implica pasar todo el día en el Autódromo requiere que haya otras atracciones, más allá de las carreras de autos, y la categoría cumple con el cometido. 

La falta de ruido de los motores se compensa con la música, que hay hasta en tres escenarios, uno frente a las tribunas del Foro Sol, otro en la zona de atracciones y comida, la eVillage, y un disc-jockey al lado de los simuladores. 

En punto de las 10 de la mañana se llevó a cabo el sorteo de pilotos, en el que se decidió en qué grupo estaba cada conductor para la calificación, y ahí los aficionados podían tomarse la fotografía con los protagonistas. El más asediado fue el local Salvador Durán, quien a cada paso recibía una solicitud para posar para los celulares. 

Pero el resto de la parrilla también saludaba a los seguidores, y los más conocidos eran Bruno Senna, Nicolas Prost y Simona de Silvestro. 
Cuando los pilotos volvían a los boxes, los seguidores tenían varias opciones para divertirse. Tras el escenario del Foro Sol estaba una carpa del Fan Boost, la carga extra de energía que reciben los tres pilotos más populares durante la carrera, había una bandera por cada piloto, y las primeras en agotarse fueron las de Chava. 

Después, la Comisión Federal de Electricidad habilitó bicicletas para producir energía y los más valientes probaron su rendimiento, también había un módulo de la Cruz Roja donde los paramédicos explicaban los primeros auxilios. 

No faltaban las pistas de carros en la que los niños competían, y luego estaban los simuladores para los adultos, en los que podían ser pilotos de Fórmula E. 
En un taller oficial de la categoría, los más pequeños construían carros con botellas de plástico y taparroscas. Tampoco podían faltar los tradicionales carros chocones, que instaló la CFE para la diversión de niños y adultos. 

Había también una pequeña pista de avalanchas y otra más grande de go-karts, donde las competencias eran tan intensas que incluso derribaban las protecciones de paja. 

Pero la atracción eran los pilotos, que regresaron a la eVillage para competir en una carrera virtual, narrada por Adrián Fernández y Alejandro Agag, el director de la categoría. 

De nuevo los conductores fueron asediados por los celulares, y cuando llegaron a pits, fue el turno del reconocimiento a Alain Prost, quien recibió ovaciones a las que respondió con saludos. 

En punto de las 14:00 todos los pilotos de la parrilla regresaron al puesto de mercancía oficial para dar autógrafos, y las filas llegaban hasta las otras pistas, las de los carros chocones y los go-karts. 

Después de comer algunos tacos o tortas, era el momento para los fanáticos de regresar al Foro Sol o a la recta para esperar a que los automóviles eléctricos lucieran.