El día que el GP de México se vistió de luto

El inicio de las competencias de Fórmula Uno inició con una de las tragedias más grandes en el automovilismo: el mexicano Ricardo Rodríguez perdió la vida antes de llegar a competir

El Gran Premio de México en 1990; atrás, el Palacio de los Deportes
El Gran Premio de México en 1990; atrás, el Palacio de los Deportes (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

La historia del Gran Premio de México ha revivido después de 23 años de ausencia; durante 16 carreras se vivieron momentos de júbilo y, junto a ellos, se vieron nacer a los grandes de la Fórmula Uno, pero su inicio quedó marcado por uno de los momentos más tristes. 

La Ciudad de México recibía por primera vez una carrera de la categoría reina del automovilismo en 1962, una competencia de prueba ya que no había puntos que disputarse en la temporada, pero sirvió para mostrar que el circuito del Autódromo de la Magdalena Mixhuca podía competir ante los grandes. 

Al tratarse de una carrera donde no se peleaban puntos en la clasificación, la escudería Ferrari, donde competía el mexicano Ricardo Rodríguez, decidió no participar. 

El joven piloto, quien llegó a la marca italiana a los 19 años para el Gran Premio de Monza en 1961, tuvo permiso para participar con un Lotus-Climax, su nombre empezaba hacer ruido y era vislumbrado como un campeón del mundo. 

La casa estaba puesta para una gran actuación del mexicano, pero antes de la gran carrera del 4 de noviembre tenía que realizar la prácticas y la pole position, a esta última no llegó. 

Durante el día de práctica en el circuito, el joven piloto mexicano se impactó contra un riel de protección en la curva peraltada durante la segunda vuelta que daba al Autódromo, saliendo disparado de su auto. El Lotus que manejaba había tenido una falla en la suspensión. 

La desgracia llegó ese día, Rodríguez no pudo salir ileso del accidente y perdió la vida camino al hospital.  

Actualmente, este circuito lleva el nombre de ‘Hermanos Rodríguez’, apellidos de Ricardo y Pedro, este último perdió la vida nueve años después que su hermano en el Gran Premio de Alemania en 1971.