Perdió el futbol, la violencia goleó en el Jalisco

Mientras el cuarto gol del Rebaño retumbaba en los aires en la Zona A norte se gestaba una reacción inaudita, la barbarie y la violencia en su máxima expresión.

Aficionados invaden cancha del Jalisco y se enfrentan con policías
Aficionados invaden cancha del Jalisco y se enfrentan con policías

Guadalajara

Volvió a perder el futbol. El cuarto gol de Chivas fue el detonante, el pretexto para que los violentos asumieran un rol que no les corresponde. 

Mientras el cuarto gol del Rebaño retumbaba en los aires en la Zona A norte se gestaba una reacción inaudita, la barbarie y la violencia en su máxima expresión. 

La barra del Atlas compuesta por jóvenes menores de 30 años explotó por el cuarto gol. Unos 50 fanáticos vestidos de rojo y negro, unos con la cara tapada de manera premeditada, se metieron al campo para remediar por sus puños lo que sus jugadores no hicieron en la cancha. Violencia a su máxima potencia en vivo y en directo para todo México y parte de Estados Unidos.

La Barra 51 cometió en vivo un ataque a sus propios jugadores, un individuo buscó golpear al técnico Boy y Venegas salió a la defensa de su estratega y se dio de patadas con un barra brava. Sin códigos, sin pensar en el desenlace que le podía pasar a su grupo de animación. 

Otros 20 barristas entraron al campo para agredir, por unos segundos de fama y después pasó lo natural llegaron antimotines armados, buscando controlar a los rojinegros y se dieron con todo, cinco minutos de batalla entre policías y barristas, entre la confusión hubo un tipo que desarmó a un policía y con tolete en mano peleaba como si se tratara de una película de las batallas de Termopilas. En la pelea hubo heridos de ambos lados y civiles, a uno que estaba en el lugar equivocado le rompieron dos costillas, a una joven le cayeron encima un par de barristas y salió en ambulancia. 

La policía tiró gases lacrimógenos, los golpes siguieron y el partido estuvo por suspenderse. 

La medida de la policía municipal fue que los barristas del Atlas se quedaran encapsulados por casi dos horas, seguían buscando a los violentos para llevarlos a los separos municipales, pero se escondieron entre la multitud y no fue fácil identificarlos de primera. 

Afuera las golpizas seguían de un lugar a otro, detenidos, heridos y mucho dolor por la manera en que actuaron los aficionados rojinegros. 

Mientras la 51 estaba encapsulada el máximo dirigente atlista Gustavo Guzmán salió a dar una declaración contundente desarticuló la barra rojinegra con la firme amenaza de que la 51 no volverá a pisar el Jalisco por tiempo indefinido, y después de estos actos violentos contra sus propios jugadores la directiva actuará desde ya para erradicar la violencia. 

En el Jalisco la violencia es de todos los días, cuando no es la barra de Chivas es la de Atlas. Acá se arreglan las cosas a la mala, acá la violencia siembre es la primera opción, acá nadie previno lo que vendría y se percibía que pasaría. Heridos de la seguridad privada, heridos de la barra 51, heridos de la municipal. Acá la violencia ganó por goleada y volvió a perder el futbol.