El camino de una mala rehabilitación

Un esguince que no se recuperó totalmente tras el ajetreo tiene a Alfonso González fuera de la pretemporada y del inicio del torneo con los Zorros.

"Todo salió bien gracias a Dios! Nos vemos pronto" señala el jugador en su cuenta de Twitter
"Todo salió bien gracias a Dios! Nos vemos pronto" señala el jugador en su cuenta de Twitter (Tomada de @ArturoGlz10)

Guadalajara

Una mala rehabilitación ya tuvo consecuencias. Alfonso González se perderá lo que resta de la pretemporada y las primeras fechas del próximo torneo con Atlas, debido a la nueva intervención quirúrgica a la que fue objeto de su tobillo derecho.

Pero este problema tiene una explicación: el volante rojinegro no tuvo la campaña anterior el tiempo suficiente para recuperarse al 100 por ciento de su esguince, lo que provocó una tenosinovitis, que es la inflamación del tendón y la cápsula de la articulación provocada por una mala cicatrización. 

Esta lesión se gestó el pasado 24 de enero. Los Zorros visitaron a Jaguares de Chiapas y Poncho salió lesionado por un fuerte golpe. Aunque el club jamás informó de un parte médico, siempre se habló de un esguince de segundo grado, que por lo general tarda en sanar de dos a tres semanas. Sin embargo, el mediocampista atlista fue objeto al trajín de viajes, entrenamientos y partidos, tanto en Liga como en Copa Libertadores. Desde el momento de la lesión, González prácticamente no paró, a pesar de los dolores e inflamación. 

Tras lesionarse ante Jaguares, el campeón del mundo Sub 17 no jugó la jornada 4 ante Pumas, pero de manera sorpresiva regresó a la actividad en la fecha 5 ante UdeG. En ese duelo ante los melenudos se resintió y pidió su cambio al minuto 65, provocando el malestar del técnico Sub 23, Raúl Gutiérrez, quien criticó al Atlas por no cedérselo.

NO DESCANSA
A una semana de resentirse, Poncho volvió a la carga ante Pachuca (61 minutos), ingresó a media semana al 78’ ante el Independiente de Santa Fe en Libertadores, y jugó todo el duelo ante Santos Laguna donde anotó el gol de la victoria. El volante rojinegro es de los pocos futbolistas que viajaron a Sudamérica para jugar en Brasil ante el Mineiro (90 minutos), regresa a México para enfrentar a Veracruz (31 minutos) y vuelve de inmediato al cono sur para visitar a Colo Colo en Chile (90 minutos), todo esto en un lapso de 10 días.

BAJA DEL TRI
A pesar de las molestias, Poncho continuó siendo inamovible en el esquema de Tomás Boy ante Cruz Azul (90 minutos), Monterrey (90 minutos) y Querétaro (68 minutos). Llegó la fecha FIFA a finales de marzo y fue convocado nuevamente por el Potro para el amistoso ante la Verdeamarelha en Brasil, pero los dolores le impidieron hacer el viaje y fue dado de baja del Tri sub 23. 

SE PIERDE LA RECTA FINAL
Parecía que el pequeño receso de Fecha FIFA le había ayudado al rojinegro. Jugó todos los minutos ante Chivas, Colo Colo, Toluca, Atlético Mineiro y Puebla, ya en la recta final del torneo y fase de grupos de Libertadores. Pero en la visita a Bogotá, donde los Zorros necesitaban ganar por cuatro goles al Santa Fe para avanzar a Octavos de Final, Alfonso González nuevamente se resintió. Ahora, no había más, debía descansar. 

Poncho no jugó ante León, Tijuana y América, y reapareció ante Chivas en cuartos de final, donde apenas jugó en 64 minutos en ambos duelos. Al sentenciarse la eliminación a manos del Guadalajara, el mediocampista atlista fue intervenido quirúrgicamente, pero a su regreso a pretemporada los dolores volvieron a parecer, lo que lo llevó la semana pasada nuevamente al quirófano, debido a un Síndrome de Pinzamiento Anterior y Tenosinovitis postraumáticas, según reveló el club en un comunicado.

“Pudo ser la rehabilitación”:
Traumatólogo
Carlos Alonso, traumatólogo especialista en deporte, considera que una mala rehabilitación pudo haber causado la recaída en Alfonso González, ya que recuerda, cualquier esguince grado uno o dos necesita un tiempo de recuperación de dos a tres semanas. Para el galeno, es extraño que el volante haya sido intervenido en dos ocasiones en un lapso muy corto. 

“Todas las articulaciones tienen una membrana sinovial, puede ser que con el desgaste esa membrana se incremente de tamaño. Cuando el paciente hace la flexión del tobillo la pellizca y eso provoca el dolor. Se me hizo raro que lo operaran dos veces en menos de un mes, regularmente en una operación queda, quizá no fue la mejor rehabilitación. Un esguince debe de estar (en rehabilitación) de dos o tres semanas, pero uno más severo de cinco o seis”.