Fue martes de Tomás Boy

Al finalizar el partido contra Santa Fe de Colombia la afición despidió al técnico con un "Fuera Boy, fuera Boy".


La Barra 51, siempre presente en las grandes noches, pedía un imposible "ganar la Libertadores".
La Barra 51, siempre presente en las grandes noches, pedía un imposible "ganar la Libertadores". (Carlos Zepeda)

Guadalajara

De martes de Tomás Boy a miércoles de ceniza. La noche del Jalisco no tuvo nada de mágica. Hace unos meses cuando el equipo rojinegro estaba bien en la Liga, se decía que eran los martes de Tomás Boy. Se burlaba de todos, criticaba al Chicharito, se metía con el Piojo Herrera, se jactaba que la gente no sabía de futbol y que los suyos practicaban ballet. Esta noche se acabó todo y el estadio Jalisco lo despidió con un "Fuera Boy, fuera Boy". La Fiel pide su cabeza y el ballet sufre una crisis. El Atlas no sabe jugar Libertadores y ahora no se comieron tres porque al Santa Fe de Colombia le faltó el hambre que le sobró al Pachuca.

El cuadro bogotano salió a empatar y ganó. El Atlas versión 2015 sufre de todas partes. Mal de abajo y arriba sin pegada. Este no es el equipo de las otras Libertadores.

Hace unos años de acá se fue goleado el Boca Juniors y River Plate con sus estrellas no pasó del empate.

Este equipo no contagia a su gente y les mató la ilusión. Los Zorros confirmaron su mal momento y le volvió a fallar a la Fiel que asistió al Jalisco. 23 llegaron ilusionados y se fueron con dudas, enojados. Las expectativas eran diferentes para este equipo y está pagando con derrotas a la gente.

La Barra 51, siempre presente en las grandes noches, pedía un imposible "ganar la Libertadores" al principio parecía que si el equipo no estaba para ganarla, sí para pelearla, pero la realidad es otra. Ni Libertadores ni Liga. La llamada Fiel abucheó a Christian Suárez a quien no ven como un verdadero refuerzo y también se metieron con Caballero quien cada día juega más lejano del área, no es de extrañar que un día termine en la central tirando el fuera de juego junto a Kannemann.

La gente rojinegra se va con dudas y sin esperanzas. Un golpe de realidad y la unánime voz de los aficionados despidió al equipo con un "Fuera Boy, fuera Boy". La gente busca un culpable y todos los ojos apuntan a Tomás.