Amargo debut de Atlas en la Libertadores

La afición no perdonó la derrota y despidió a su equipo pidiendo la cabeza de Tomás Boy.

 


Los colombianos se llevaron el botín completo gracias a un error rojinegro.
Los colombianos se llevaron el botín completo gracias a un error rojinegro. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

¡Fuera Boy, fuera Boy!, fue el grito de la Fiel ante el debut amargo de Atlas en la Copa Libertadores de América. Los Zorros tuvieron nuevamente una noche para el olvido. Cayeron por la mínima diferencia ante el Independiente de Santa Fe, demostrando severas carencias defensivas y ofensivas.

La postura de los cafetaleros fue totalmente defensiva. Con dos líneas de cuatro bien agrupadas en su propio sector, apostaban todo a lo que generaran al frente Omar Pérez y Wilson Morelo.

Los Zorros no batallaron para dominar el esférico. Los problemas aparecían en tres cuartos de campo cuando los espacios se reducían. Los atacantes rojinegros se topaban con pared y terminaban regalando el balón en la búsqueda de Martín Barragán.

Keno era el hombre más activo de los Zorros. Con lo complejo del trámite, el brasileño desequilibraba con su velocidad y habilidad pegado al corredor derecho.

Justamente de sus botines se gestó la acción más peligrosa del primer lapso. El brasileño desbordó, en los linderos del área envió un servicio templado y elevado al centro, Rodrigo Millar, llegando de atrás, remató de bolea con pierna zurda y mandó su impacto a un costado del palo derecho de Robinson Zapata.

El cuadro santafesino se veía cómodo con la igualada. Ir detrás del balón no les molestaba. El único esbozo de peligro de la visita fue un disparo de tiro libre de Juan Roa que terminó en las manos de Federico Vilar.

Para la segunda mitad, el equipo colombiano se soltó un poco en la cancha, sin dejar de priorizar el orden defensivo. Omar Pérez, el cerebro ofensivo de la visita, estrelló el balón en el travesaño al cobrar un tiro de esquina desde la izquierda luego de techar a Vilar.

El duelo se tornó por momentos de ida y vuelta. Atlas intentaba dañar explotando el corredor derecho, pero una y otra vez rebotaban ante una muralla rojiblanca. La desesperación fue apoderándose de Tomás Boy, quien envió al terreno de juego a Christian Suárez, Alfonso González y al debutante Daniel Álvarez, cambios que nunca revolucionaron a su escuadra.

Los colombianos se llevaron el botín completo gracias a un error rojinegro. Al 77 de tiempo corrido, Luis Quiñones sirvió un balón filtrado en tres cuartos de campo a Luis Arias, éste adelantó la pelota con la pierna izquierda y, entre Enrique Pérez y Walter Kannemann, quienes chocaron entre sí, el atacante colombiana se metió al área y definió con pierna derecha ante el achique del arquero rojinegro.  

Atlas se murió de nada. Ni siquiera empujó en la recta final fiel a su estilo. Independiente de Santa Fe cerró aún más el duelo y sentenció una victoria que deja mal parado a los rojinegros. La afición no perdonó y despidió a su equipo pidiendo la cabeza del Jefe.