Victoria rojinegra y la procesión del silencio

La afición del Atlas se fue contenta del Jalisco, convencidos de que el equipo estará en las Semifinales del Clausura 2017; los rojiblancos lloraron la derrota y apelan a la vuelta para seguir con vida en el torneo

Aficionados de Atlas y Chivas previo al Clásico Tapatío
Aficionados de Atlas y Chivas previo al Clásico Tapatío (Imago7)

GUADALAJARA, Jalisco

"Porque está gente se merece festejar otra vez y siempre... vamo' Acadé", gritaba la 51 y el estadio retumbaba. El Jalisco festejaba y deliraba y al mismo tiempo lloraba y veía como los clásicos se les atragantan en las Liguillas. Cinco juegos de Fiesta Grande para Almeyda y tres derrotas por dos empates.

La fiesta era toda en rojo y negro. El equipo del Profe Cruz está a años luz de los Niños Catedráticos o los de La Volpe, pero ganaron un juego vital y tienen pie y medio en semifinales.

"Me veo acá en las semifinales", dice un joven de unos 20 años y no es para menos, la última vez que los Zorros llegaron a esa instancia él no pasaba de los cinco años de edad. La felicidad fue patrocinada por Alustiza y los rojinegros celebran.

Del otro lado es la procesión del silencio. Los rojiblancos lloran y ven como las ganas de trascender con Almeyda se esfuman. Los de Verde Valle se olvidaron de los goles. Los goles te ponen en las siguientes rondas, y este equipo no sabe marcar.

El estadio no se llenó. Pese a que por varios días le dieron preferencia a los abonados rojinegros para que adquirieran las localidades para este clásico. La entrada no alcanzó el 80 por ciento de la capacidad del inmueble.

Los altos precios y que los boletos se los escondieron a la gente visitante, impidieron que se viera un lleno pletórico como otras veces. De hecho las zonas más vacías eran las más baratas. Los boletos de 220 y 250 no se llenaron. Unas ocho mil localidades disponibles y al final huecos enormes para este duelo en el Jalisco.

Mientras que en el estadio rojiblanco los boletos de las zonas altas se agotaron, para esta noche, no se llenó el Jalisco, pese a que le caben menos personas por la colocación de las bancas, como ordena el libreto de cargos de la Liga MX. Al final, la historia la escriben los vencedores y esos hoy visten de rojo y negro.