Saldo blanco, no hubo enfrentamientos en el Clásico Tapatío

Sólo hubo dos detenidos y dos lesionados leves por sofocamiento 


Clásico Tapatío, Atlas vs Chivas, jornada 12 Torneo Clausura 2015
Clásico Tapatío, Atlas vs Chivas, jornada 12 Torneo Clausura 2015 (Carlos Zepeda)

Guadalajara

"A nadie le conviene que haya pedos, ni a nosotros, ni a los de Atlas", decía un líder de una barra de Chivas antes de que comenzara el Clásico.
En efecto a nadie le convenía un nuevo enfrentamiento entre las facciones de Chivas luego de la golpiza en Puebla.

Las porras de Chivas llegaron a la cita, las de Guadalajara, representadas por los barrios populares como el Auditorio, Las Huertas, el Sur y el Oriente y pese a que no consiguieron boletos también llegaron los de La Insurgencia, los grupos antagonistas del juego en Puebla llegaron al Jalisco, "sólo vinieron 100, pero sí hicieron el viaje". Se veían de reojo, todos sabían que bastaba con dar un par de pasos y reavivar lo que quedó pendiente en Puebla. Pero los capitalinos y los de Guadalajara estaban advertidos por todos los flancos.

Néstor de la Torre puso un ultimátum en el sentido de que si había una pelea, por sencilla que pareciera, no los dejarían entrar más al Omnilife, ni les apoyarían para conseguir boletos para la final de Copa.

Le mecha era corta, pero la reunión de líderes de estas porras el miércoles pasado surgió efecto. Las dos barras se comportaron a la altura. "No es miedo, no le tenemos miedo a nadie", decía un famoso integrante de La Irre y la fiesta en paz. 

FACTOR NAJERA

El miércoles pasado el fiscal general del Estado, Luis Carlos Nájera llegó a la reunión de las barras, estaban ocho barristas, de los dos equipos juntos y les puso las cosas en claro.

"Yo no tendría que estar aquí. Estoy por orden del Gobernador, no habrá tolerancia, si ustedes empiezan con sus cosas otra vez, nosotros estamos preparados para actuar de inmediato. Se comportan bien todos o los van a detener", las palabras de Nájera hicieron eco entre los grupos de animación y el comportamiento fue ejemplar. Con un año de diferencia queda claro que con un buen operativo se puede conseguir un saldo blanco.

Para entrar al estadio un barra brava requirió de más de hora y media y seis filtros para entrar. Sin zapatos, sin pintura en la cara, sin cinturones y boleto en la mano.

Las calles se cerraron para desalojar a los rojiblancos y al finalizar el juego caminaban juntos, de todas las barras de Chivas y unos buscaban sus autobuses y otros el carro.

La paz reinó en el partido más bravo del año con mano dura y una inversión millonaria de parte de la municipalidad y de Atlas.

La prueba la pasaron sin problemas, ahora queda esperar que la semana entrante contra León se comporten igual, pues las cuentas entre estos dos grupos de animación siguen pendientes.