Atlas y su pasión inexplicable

El Clásico Tapatío es un juego de pasión, de amor verdadero, acá no importa quién llega a la Liguilla.


Chivas y Atlas, fuera de Liguilla, definen el Clásico pendiente
Ganarle a Chivas ni es poca cosa, es ganarle al más grande del país. (Mexsport)

Guadalajara

En la secundaria y preparatoria no se sabe si hay Liguilla, en la vida diaria no importa si los dos están eliminados. Acá es un duelo mano a mano, como en el viejo oeste, dos pistoleros y sin importar que el mundo ruede, en este partido sólo quedaba le orgullo y para esos casos extremos el Atlas se pinta solo. 

En la secundaria Enedina es la única que le va a los Zorros. Son 30 alumnos y ella es la única rojinegra, los demás se dividen entre Chivas, América y Cruz Azul. 

A Enedina no le importa ser la única de la Furia en su salón, a su corta edad nunca los ha visto campeones, pero ella sigue fiel, como desde el primer día hasta ahora. 

El Atlas es como apostar contra Tyson en los 90, siempre paga mal.

Pero Enedina está apoyando como si estuviera acostumbrada a ganar, pero sólo se festejan triunfos contra Chivas.

Ganarle a Chivas ni es poca cosa, es ganarle al más grande del país, porque para los Zorros Guadalajara es de Atlas.

"Con una estrella los ponemos nerviosos, si yo tuviera once como ellos ni me preocupaba", dice Nedy como le dicen de cariño.

El Atlas contra Chivas es un juego de pasión, de amor verdadero, acá no importa quién llega a la Liguilla.

Hoy los dos están eliminados, pero de eso no le importa a Enedina, ella nunca ha visto campeón a su equipo, ella alimenta su amor al Atlas por otras cosas, es posible que jamás los vea campeones, pero anoche ella disfrutó su exclusividad, su pasión no se mide por títulos. De todas formas nunca los ha visto campeones.