Tony Romo, el quarterback de cristal

El lanzador de los Dallas Cowboys estará fuera de seis a diez semanas luego de una fractura en la espalda, otra lesión más a su frágil historial

Tony Romo yace en el emparrilado luego de ser capturado por Cliff Avril.
Tony Romo yace en el emparrilado luego de ser capturado por Cliff Avril. (AFP)

Ciudad de México

Tony Romo fue capturado luego de tres jugadas ofensivas en el partido de pretemporada entre los Dallas Cowboys y los Seattle Seahawks. El mariscal salió de la bolsa de protección, Cliff Avril fue el encargado de detener el avance; sin embargo, Romo cayó mal y quedó tendido en el césped.

El resultado del impacto fue una lesión en la espalda que encendió las alarmas en el seno vaquero, pues la temporada pasada, con la baja del lanzador, Dallas sufrió y terminó la temporada 4-12. En esta ocasión, será baja de seis a diez semanas.


Clavícula izquierda, fuente de problemas

En 2010 sufrió por primera vez una fractura de clavícula, fue en el partido contra los New York Giants.

Tony Romo lanzó el ovoide a Miles Austin, pero recibió un fuerte tacle del linebacker Michael Boley, provocando que su compañero de profesión cayera sobre su hombro. Permaneció tirado hasta que los fisioterapeutas lo auxiliaron.

Regresó a la banca para la segunda parte del encuentro, pero no volvió a jugar en 10 semanas.

Apenas en la segunda semana del 2015, en el partido ante Filadelfia, el mariscal salió lastimado de la clavícula izquierda, dejando a su equipo durante siete encuentros.

El regreso fue en día de acción de gracias ante los Miami Dolphins, donde los Cowboys vencieron, pero la situación sólo era temporal.

Cuatro días después, en la derrota de su equipo contra los Carolina Panthers, el linebacker Thomas Davis capturó a Tony Romo, pero en la jugada cayó aparatosamente sobre su hombro. El mariscal quedó tendido en el emparrillado. Sabía que se lastimó una vez más la clavícula y que la temporada había terminado para él.

La espalda no resiste lo suficiente

En 2013, Tony Romo se sometió a una cirugía en la espalda, esto luego de tener molestias en el partido ante Washington de aquel año.

El quarterback se perdió el último juego de la temporada ante Filadelfia, donde los Cowboys perdieron 24-22.

Un año después, el mariscal de campo fue capturado por Keenan Robinson en el tercer cuarto del encuentro contra los Washington Redskins y terminó por irse al vestuario.

Posteriormente, volvió al terreno de juego para dirigir la última ofensiva de los Cowboys, pero a cambio se perdió el siguiente encuentro.