Un “hombre común” con 32 Supertazones: Alejandro Lara Licea

Más de medio siglo de transmisiones a lo largo de las distintas etapas del Canal 13 convirtieron a este ingeniero en uno de los comentaristas deportivos más emblemáticos del programa DeporTv; a sus casi 80 años y ya retirado, conversa con Dominical Milenio

Su voz e imagen fueron lo primero que se vio y escuchó al salir al aire el antiguo Canal 13, y esa voz en off invitó al espectador durante 30 años a no perderse un solo detalle de las noticias deportivas con su clásico grito: “¡Esto es DepoooooooorTeeeveee!”

Apasionado de los deportes, Alejandro Lara Licea, ingeniero electrónico de profesión, vive a sus casi 80 años alejado de las presiones que le dio su trabajo durante los 54 años que practicó su verdadera vocación y que lo llevó a transmitir 32 Supertazones. Dominical MILENIO platicó con él.

¿Cuándo se hizo seguidor del futbol americano?

Siempre me ha gustado el deporte. De joven practiqué atletismo, automovilismo y motociclismo. A la fecha sigo muy de cerca el desarrollo de la motonáutica en nuestro país, pero lo que más disfruto es precisamente el de las tacleadas.

¿Alguna vez lo jugó?

No, nací el 11 de febrero de 1936 en el DF, por la fecha te darás cuenta que no era un deporte popular en nuestro país. De niño jugaba lo que todos en esa época y me dediqué a la primaria y secundaria. Al entrar al Tecnológico 2 del Politécnico le puse más atención al deporte, igual que en la Vocacional 2 y en la efímera Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del mismo instituto. Me gradué como ingeniero electrónico, pero siempre tuve la inquietud de la comunicación, de los medios, la prensa… Y llegué a los medios.

¿Cómo le hizo?

Gracias a mi carrera aproveché una oportunidad de entrar a Radio Centro. Ahí comencé a explorar lo que era el mundo de la comunicación y comprendí entonces que ésa era mi vocación.

¿Fue difícil?

Para nada, se me dio de manera natural, y una vez que me encarrilé ya no dejé de hacer lo que me gustaba ¡hasta 54 años después!

¿Qué siguió luego de la radio?

La empresa pertenecía a don Francisco Aguirre y se dio la oportunidad de que le otorgaran la concesión de una nueva televisora, sería el Canal 13, y me llamó para ser parte del personal que estaría ahí.

¿Cuál fue el encargo?

En los medios encontré mi vocación y no dejé de ejercerla hasta 54 años después

¡Darle la bienvenida al televidente a la nueva señal! El 2 de octubre de 1968, a las 14:00 horas, se inauguró el Canal 13 y la primera voz e imagen, en blanco y negro por supuesto, fueron las mías. Los estudios estaban en la Torre Latinoamericana, al igual que la antena, pero también había una oficina y un estudio auxiliar en la calle Mina, en el mismo centro de la ciudad.

¿Fue cuando se dedicó a la trasmisión de deportes?

Tuve la oportunidad de hacer programas infantiles, juveniles, musicales, noticiarios… me tocó hacer de todo. Trasmití los primeros juegos de futbol americano profesional de Estados Unidos para nuestro país y hasta la llegada del hombre a la Luna en el Apolo 11 (20 de julio de 1969). Ese día salimos a color, estábamos en un cuartito con una cámara prestada y dije que Armstrong estaba jugando golf en la Luna. Esa frase le dio la vuelta al mundo.

¿Ya trasmitían futbol americano?

Sí. La situación de la televisora era muy precaria, pero aún así se hizo un esfuerzo y comenzamos a pasar un juego a la semana con equipos de mayor afición en México: Vaqueros, Acereros, Petroleros, Potros de Baltimore y los recién fundados Delfines de Miami.

¿Cuándo comenzaron a trasmitir la temporada completa?

En 1968. La antigua Televicentro también pasaba un juego a la semana con don Roberto Kenny como narrador, y Canal 13 adquirió los derechos para cinco temporadas.

¿Cuál fue su primer Supertazón?

El octavo (13 de enero de 1974), en el cual los Delfines le ganaron 24-7 a los Vikingos en el Rice Stadium, de Houston. Lo transmitimos José Ramón Fernández, Víctor Serratos, un joven muy entusiasta llamado José Roberto Espinosa y yo.

¿Su vida como comentarista cambió?

¡Bastante! Ocho días antes entró al aire un programa muy importante para todos los que lo iniciamos, los que trabajamos en televisión y en los deportes: el 6 de enero de 1974 salió al aire DeporTv. Don Luis lo bautizó, yo estaba en el noticiero deportivo y se me dio la oportunidad de ser el que iniciara el programa junto a José Ramón Fernández.

¿Qué siguió después?

Poco a poco se fue ampliando el equipo con Raúl Orvañanos, Carlos Albert, Alberto Fabris del Toro, Luis Niño de Rivera, Emilio Alonso padre, en fin, mucha gente llegó, desde luego Rodolfo Sánchez Noya. Se formó un equipo en el que era importante tener elementos que habían practicado el deporte y destacado en el mismo, que tuvieran la facilidad de poderse comunicar y que fueran realmente, tanto reporteros como nosotros mismos, limpios y honestos para hacer las crónicas, reportajes o transmisiones en directo. Y eso ha durado 42 años, 30 de los cuales estuve ahí dando la bienvenida con “¡Esto es… De-porTv!” y ¡Esto fue DeporTv, gracias por su atención!”.

Y ya no dejaron de transmitir el Supertazón…

Pues del noveno al 17 los transmitimos ya en directo desde los estadios.

¿Por qué no siguieron haciéndolo?

Cuestiones de derechos. En aquel momento las cadenas de televisión estadunidenses ABC, NBC y CBS se dividieron las trasmisiones de los Supertazones, por lo que en México la ya creada Televisa y la recién fundada Imevisión (nombre que se le dio a Canal 13 y otro grupos de canales como el 7 y 22, los cuales controlaba el Estado a partir de 1983) hicieron lo propio y un año lo trasmitían ellos y al siguiente nosotros.

¿Cuántos Supertazones transmitió?

¡Ufff, 32!, y en ese tiempo puede entrevistar a grandes figuras del emparrillado.

¿A qué otros compañeros de transmisión recuerda?

Jorge Berry estuvo con nosotros en un Supertazón, una persona que sabía mucho de la NFL, igual que Fernando Von Rossum. Por supuesto a Joaquín Castillo, toda una autoridad para hablar de lo que vemos en pantalla y, claro, Enrique Garay y todos esos jóvenes que se han quedado poco a poco con la estafeta y el compromiso de hacer la mejor transmisión, la que el público se merece.

Para cualquier periodista deportivo, transmitir un Supertazón es un sueño, ¿qué representó para usted?

Lo tomé como mi trabajo, mi profesión, aunque es muy importante para el currículum. Pero sí, tienes razón, solemos tomarlo como un premio, sobre todo porque es el deporte profesional mejor organizado en el mundo, tiene una expectación tremenda, se transmite a más de 200 países en distintos idiomas, se registra una gran cantidad de reporteros, ya rebasaron los cinco mil para cada Supertazón y tienen pensado establecer un límite.

¿Disfrutó todos los que trasmitió?

El Supertazón es muy cuidado. Los entrenadores tienen la motivación, pero buscan no cometer errores y a veces son más defensivos, por eso la gente dice que algunos han sido aburridos. Esta versión 50 es algo muy especial en la historia, no solo de las franquicias, también de los reporteros y medios de comunicación, ¡es el de oro!, será un premio que se quedará en la memoria de los que estén ahí.

¿Ya vio la cinta La verdad oculta, protagonizada por Will Smith, donde se habla de la lesión crónica llamada encefalopatía traumática crónica (ETC) que sufren los jugadores de futbol profesional?

Sí, es muy buena. La tecnología deportiva está avanzando enormemente para beneficio de los jugadores, pero el futbol americano es de contacto, de carácter, de buscar la supremacía, de demostrar que se es muy bueno en lo que se hace, y en eso hay excesos, y si no se cuidan de golpes como el de casco a casco surgen esas lesiones tan graves que son mortales para el cerebro. Tardará en que los jugadores entiendan hasta dónde es el límite para contrarrestar al oponente, pero se dará, y ahí también entran los árbitros, porque no han estado, desde hace un par de años a la fecha, muy uniformes para imponer los castigos.

¿Funcionará la recién presentada liga de futbol americano en nuestro país?

Siempre hay detractores en todo, nunca vemos las cosas positivamente, con deseos, incluso, de colaborar para crecer. Ya se ha experimentado el semiprofesional en México, no se tuvo la economía necesaria para sostenerlo, pero creo que ahora lo que están tratado de lograr son jugadores que tienen toda la capacidad y el deseo de poder superarse y tener algo mejor en el futbol americano en nuestro país.

¿Qué opina de las megapantallas en los estadios?

Pues que ahora los aficionados ven más el partido por esas gigantes televisiones que en el campo de juego, y todo porque lo ven más grande y más cerca, y poco interés le ponen a lo que está abajo, solo van por el glamour de haber estado ahí y el espectáculo del medio tiempo, en el caso del Supertazón.

¿Qué extraña de su actividad profesional?

El estrés de viajar, de llegar al aeropuerto, al evento a tiempo. Estar a tiempo y no perder el avión de regreso, decisiones necesarias, de unos Juegos Olímpicos, Panamericanos, un Mundial, de estar en las sedes en países y ciudades de los que a veces no conoces el idioma, como Moscú, Corea, Japón, donde es difícil entenderse en las calles para llegar, pero son aventuras muy bonitas, a uno le gustan los retos.

El tema que se utilizó en DeporTv es la versión de Emerson, Lake & Palmer del tema “Fanfarria para un hombre común”, una pieza para orquesta de la autoría de Aaron Copland. ¿Se considera un hombre común?

Actúo como gente común, pero me siento privilegiado de haber pertenecido a ese equipo, de haber abierto brecha con ese equipo. Ahora hay canales que transmiten deporte las 24 horas del día, carreras universitarias para analistas y comentaristas de deportes, se ha extendido la gama para participar en la comunicación, pero es un privilegio, un honor estar en un medio de comunicación y sobre todo tener la fuerza para luchar, salir adelante, tener una meta y llegar a ella. Ya cuando es uno viejo, dice, “bueno ahora vamos a vivir del recuerdo y caminar el último tramo de la vida con la familia”, a la que se descuida precisamente por el trabajo, pero alguien tenía que llevar de comer.