Dallas, el ‘Cruz Azul’ de la NFL

Al igual que los celestes de la Liga MX, los Vaqueros han sufrido por volver a proclamarse campeones de la NFL, distinción que no consiguen desde hace 21 años

Dallas y Cruz Azul no han podido darle una alegría real a su afición en los últimos años
Dallas y Cruz Azul no han podido darle una alegría real a su afición en los últimos años (Reuters / Imago 7)

Ciudad de México

Los Vaqueros de Dallas fueron eliminados de los playoffs de la NFL y se quedaron, una vez más, sin la posibilidad de levantar el trofeo Vince Lombardi como campeones de la liga, instancia que no consiguen desde 1996, cuando se proclamaron campeones del Super Bowl XXX ante los Acereros de Pittsburgh.

Esta larga sequía de títulos es comparable con la que vive el Cruz Azul del futbol mexicano, por extraño que parezca, pues se tratan de dos equipos con muchos seguidores y una vasta historia en sus respectivas disciplinas, que han sufrido por darles alegrías a sus aficionados.

Ambos conjuntos tuvieron grandes plantillas en la década de los noventa, con el mariscal de campo Troy Aikman, el corredor Emitt Smith y el profundo Deion Sanders como parte del equipo de la 'Estrella Solitaria'; y con figuras como Benjamín Galindo, Óscar Pérez, Francisco Palencia y Carlos Hermosillo, por la camisa cementera.

Desde que derrotaron 27-17 a los Steelers en la trigésima edición del 'Super Domingo', los Cowboys han sufrido una serie de altibajos para volver siquiera a acercarse a competir por un sexto anillo.

De 21 temporadas posteriores a su último campeonato, los Vaqueros han clasificado nueve veces a los playoffs, donde no han conseguido más que tres victorias en la ronda de comodines para luego caer en los divisionales, incluso en juegos donde dejaron ir la ventaja y les dieron la vuelta en el marcador, momentos que recuerdan a la Máquina de la Liga MX.

El primer juego de postemporada que perdieron por un margen mínimo fue en enero de 2007, cuando se enfrentaron a los Halcones Marinos de Seattle en la primera fase de los playoffs. Tras un juego cerrado, los Vaqueros necesitaban únicamente de un gol de campo para ganarle a los Seahawks. Pero su destino se selló cuando, a la hora de recibir el balón, Tony Romo, colocado como sujeta balones, no pudo tomar el ovoide y, para intentar salvar la jugada, corrió para anotar o conseguir el primer down. El safety Jordan Babineaux lo tacleó y acabó con las esperanzas de Dallas, que cayó 20-21.

La siguiente temporada, los Vaqueros realizaron una campaña de ensueño con 13 triunfos y 3 derrotas, convirtiéndose en el mejor equipo de la Conferencia Nacional y el segundo mejor de la liga, por detrás de los invictos Patriotas de Nueva Inglaterra. Este récord les aseguró jugar toda la postemporada en calidad de local y la primera semana de descanso. Pero las aspiraciones de Romo y compañía fueron frenadas en la ronda divisional por los Gigantes de Nueva York, que lograron alzarse victoriosos 21-17 con un touchdown terrestre de Brandon Jacobs en el último cuarto y con el buen trabajo de la defensiva, que interceptó a Tony Romo en la última jugada. Eventualmente los Gigantes sorprendieron al mundo al derrotar a los Patriots en el Super Bowl XLII.

Los Cowboys sufrieron otra dolorosa derrota en el 2014 contra los Empacadores de Green Bay. Tras derrotar a los Leones de Detroit en los comodines (24-20), el conjunto texano se enfrentó a los de Wisconsin, que ostentaban el segundo mejor récord de la Conferencia Nacional. Otro juego cerrado que los Cowboys pudieron definir en los minutos finales pero los errores le costaron caro. El receptor Dez Bryant tuvo en sus manos el triunfo, pero una polémica decisión arbitraria determinó que el ovoide tocó el suelo y, lo que pudo ser una recepción que convertiría una cuarta oportunidad y dos yardas por avanzar en un primer down que colocaba a los Vaqueros cerca de la zona de anotación, se transformó en una entrega de balón y los Empacadores aseguraban su pase a la Final de Conferencia Nacional con un marcador final de 21-26.

La última temporada no fue la excepción, pero con la diferencia de que finalizó con aires de esperanzas para los Vaqueros en años venideros. De la mano de los novatos Dak Prescott (mariscal de campo) y Ezekiel Elliott (corredor) y con una línea ofensiva de lujo, la escuadra de Dallas lideró la Conferencia Nacional con trece triunfos y tres derrotas, pese a que iniciaron con incertidumbre tras la lesión de Tony Romo en la pretemporada.

Pero su destino quedó sellado nuevamente por cortesía de los Empacadores de Green Bay. El conjunto quesero los sorprendió en la ronda divisional en un partido donde llegaron a tener una ventaja de 18 puntos. Fue una intercepción a Aaron Rodgers la que le dio nueva vida a 'la Estrella Solitaria'.

Prescott anotó por la vía terrestre y realizó dos touchdowns más con pases a Dez Bryant para lograr un empate 28-28, el cual ponía en aprietos a los de Green Bay, quienes se conformaron con un gol de campo de Mason Crosby y vieron como los Vaqueros volvían a cerrar el marcador con tres puntos cortesía de Dan Bailey (31-31).

Sin embargo, con poco menos de un minuto en el reloj de juego, Rodgers movió su ofensiva y, con un pase de 36 yardas a Jared Cook que los acercó a zona de gol de campo, Crosby entró al terreno de juego y realizó un primer intento de gol de campo. El staff de entrenadores de los Vaqueros pidió un tiempo fuera para intentar distraer al pateador con la esperanza de fallar en la siguiente oportunidad. Pero dicha estrategia no tuvo efecto en el veterano, quien volvió a conectar un intento de 51 yardas que se consumió el resto del tiempo y le dio nuevamente el triunfo a los Empacadores 34-31.

El conjunto de Dallas extendió su mala racha una temporada más, pero con la esperanza de que la dupla Prescott-Elliott pueda dar buenos dividendos en los próximos años y poder regresar a las viejas glorias.