La crisis de Red Bull, una nueva amenaza en la Fórmula 1

El contrato de Red Bull con su habitual proveedor de motores, Renault, vence a final de año, y el equipo austríaco ya anunció que no planea extenderlo después de dos temporadas sin lograr los resultados esperados.

Red Bull Gran Premio de Singapur
Red Bull Gran Premio de Singapur (Reuters )

BERLÍN, Alemania

Las preocupaciones que se ciernen sobre el futuro de la Fórmula 1 son varias y conocidas: seguridad de los pilotos, interés del público y financiamiento de los equipos más pequeños, entre otras. Pero Bernie Ecclestone, el dueño del "circo", se encuentra ahora ante una nueva amenaza con la posible marcha de Red Bull.

Cuatro veces campeona del mundo entre 2010 y 2013 bajo la guía de Sebastian Vettel, la escudería energética se plantea seriamente su salida de la Fórmula 1 a partir de la próxima temporada. Junto a ella arrastraría a Toro Rosso, su hermana menor.

El contrato de Red Bull con su habitual proveedor de motores, Renault, vence a final de año, y el equipo austríaco ya anunció que no planea extenderlo después de dos temporadas sin lograr los resultados esperados.

La escudería mantuvo conversaciones con otros equipos, entre ellos los poderosos Mercedes y Ferrari, en busca de un nuevo proveedor, pero por ahora las negociaciones no llegaron a buen puerto y el margen se hace cada vez más estrecho.

"En este momento todo está abierto", señaló Christian Horner, el jefe de Red Bull, durante el Gran Premio de Rusia en octubre. El propio Ecclestone intervino personalmente en Sochi en busca de un acuerdo que evite una parrilla reducida en 2016, aunque de momento sin el éxito esperado.

Ni Mercedes ni Ferrari, que tienen sus propios equipos de Fórmula 1 pero también proveen de motores a otras escuderías, tienen interés en colaborar con Red Bull el año próximo. Y tampoco Honda, que ya bastantes problemas tiene en su alianza con McLaren.

Mercedes, el equipo más potente de los últimos años, ya tendrá a su cargo los motores de Williams, Force India y Manor. Y en Rusia quedó en claro que Ferrari tampoco está interesado en añadir una nueva alianza a las que tendrá con Sauber y el nuevo equipo estadounidense Haas. La "Scuderia" no está en condiciones de asumir dos nuevos equipos y, además, no ve con buenos ojos la posibilidad de ayudar a un posible competidor como Red Bull.

En medio de este panorama, el empresario Dietrich Mateschitz, accionista mayoritario de Red Bull, podría cortar su financiamiento del año próximo para la escudería.

La situación podría poner en riesgo el trabajo de 1.200 empleados en Red Bull y Toro Rosso, incluyendo a los pilotos Daniel Ricciardo, Daniil Kvyat, Max Verstappen y Carlos Sainz.

"Es una situación difícil, pero tengo confianza de que se va a encontrar una solución", expresó el español Sainz, quien salió ileso en Sochi de un escalofriante choque con su Toro Rosso.

También el futuro del Gran Premio de Austria, que tiene como principal patrocinador a Red Bull, quedaría envuelto en una gran incógnita.

Ante el fracaso de las negociaciones, algunas voces aseguran que la última esperanza podría ser una reconciliación entre Red Bull y Renault. El contrato aún sigue vigente, aunque la relación está muy deteriorada después de las críticas públicas que desde la escudería hicieron respecto de los motores suministrados.

"Viendo como fuimos tratados, creo que sería muy difícil poder plantearle hacer algo distinto a la junta directiva (de la empresa)", afirmó Cyril Abiteboul, jefe de motores de Renault, en declaraciones a la revista "Autosport".

La empresa francesa tenía previsto en realidad comprar al equipo Lotus y volver a tener una escudería propia en 2016. Sin embargo, esos planes parecen estar frenados.

La posibilidad de que Renault deje la Fórmula 1 es cierta, y con ello podría arrastrar a Lotus, una escudería con severos problemas económicos. Si a eso se suma la posible marcha de Red Bull y Toro Rosso, Ecclestone podría tener en su "circo" sólo ocho escuderías el año próximo.

Helmut Marko, asesor de Red Bull, se mostró confiado en que la solución aparezca pronto. "En este momento no se ha decidido nada. Pero espero que en la carrera de Austin sepamos en qué dirección vamos", explicó Marko en declaraciones a "Auto Bild Motorsport". Sin embargo, el tiempo apremia cada vez más.