"¿Por qué los aficionados del americano odiamos a los pamboleros?"

No es un odio al deporte, es un desprecio a la postura que toman los seguidores del futbol y su poca capacidad de recibir argumentos para adentrarse al americano

Fans de la NFL y los Pumas de la Liga Mx
Fans de la NFL y los Pumas de la Liga Mx (Reuters / Imago 7)

Ciudad de México

¿Qué tiene el futbol de espectacular?, son solo 22 sujetos corriendo tras un balón en búsqueda de meterlo al fondo de tres palos con otra persona como guardián. No tiene nada de sorprendente.

Desde la complejidad hasta la justicia del juego, el Futbol Americano es y seguirá siendo un deporte que no todos pueden llegar a comprender y, en comparativa con los pamboleros, que no podrán practicar y se conforman con un encuentro que no va más allá de los 120 minutos.

Los seguidores del balompié, no sólo son personas cerradas, que piensan que no hay deporte más grande que el soccer, también son sujetos intensos y carentes de argumentos para aceptar que el Americano cuenta con más complejidad para llevarlo a cabo, y por ello, llega a parecerles tedioso y hasta aburrido.

A continuación te presentamos una comparativa de razones por las cuales los amantes del Americano odiamos a los seguidores a los pamboleros.

La fortaleza vs. la debilidad

Los contendientes del soccer no pueden aguantar un solo empujón del contrario porque al instante comienzan a actuar una lesión inexistente digna de un Premio Oscar, la cual consume de un minuto hasta tres para que al final el 'actor' de la lesión se vuelva a incorporar al partido.

Pese a la protección que utilizan los jugadores de americano, reciben golpes tan drásticos e inesperados en ocasiones, que ningún contendiente del balompié podría soportar, al mínimo contacto el participante abandonaría las instalaciones del estadio en una ambulancia rumbo al hospital.

Complejidad vs. sencillez

Un encuentro de americano se consolida de cuatro cuartos, los cuales pueden llegar a convertirse en tres horas. La revisión de jugadas, la planificación la línea defensiva y ofensiva, la rapidez en la que el mariscal debe de pensar en dónde quiere posicionar el ovoide y la manera en cómo aprovechar el tiempo restante hace al americano un deporte de tan complejo que los aficionados del futbol no llegan a comprender.

Los pamboleros solo tienen que esperar que el reloj marque 45 minutos más lo que agregue el árbitro. Es un juego plano, sin jugadas estructuradas, en donde el delantero puede pegarle mal al esférico y de la nada realizar un golazo sin que él lo planeara, algo que no se ve en el americano.

Justicia en el juego

El americano no sólo tiene siete jueces para tomar decisiones complejas en un encuentro, ya que también cuenta con una de las mejores tecnologías en el mundo para revisar alguna acción en la que se tenga duda. A pesar de que la gente piense que se llevaría mucho tiempo para hacer esto, en comparación con el balompié, el reloj del encuentro se detiene cada vez que una jugada será revisada.

En el futbol los árbitros además de ser imparciales en algunas determinaciones, se tiene la teoría de que pueden llegar a ser sobornados en pro de alguna escuadra. Esto hace del soccer un deporte fácil de manejar.

Abundancia vs. Escasez

Los fanáticos del futbol no comen ansias porque comience un nuevo torneo. Entre el campeonato de Tigres y el Torneo Clausura 2017 solo pasaron 14 días para que volviera el balón a las andadas. Todo el año en todos los días de éste hay futbol en todos y cada uno de los canales especializados en deporte.

En cambio, nosotros, los amantes del deporte de los emparrillados, debemos esperar seis meses para que la NFL comience nuevamente, o en su caso, ver la pretemporada y/o los juegos colegiales para poder satisfacer nuestra hambre de Americano.

Fanáticos

Para los amantes del soccer no va a haber mejor deporte en todo el mundo que no sea el suyo. El poco criterio que tienen para apreciar alguna otra disciplina los hace personas cerradas y carentes a recibir argumentos del por qué no es la cima del mundo deportivo.

Barras

El hecho de que por un resultado de un juego sin tanta importancia llegue a convertirse en una campal entre ambas barras de aficionados hace que el deporte deje de ser un lugar de alegría para convertirse en una representación de la batalla de Troya.

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