Seattle, campeón inédito en el Super Bowl

Con su ofensiva, su defensiva y sus equipos especiales Seattle gana su primer título de la NFL, al apalear 43-8 a los Broncos de Denver, quienes fueron anulados toda la noche

Seattle se lleva el Vince Lombardi
Seattle se lleva el Vince Lombardi (Fotoarte: Milenio )

Los Halcones Marinos ganaron el Super Bowl... desde el volado. Y mientras todos alababan solo a su defensiva, dieron la muestra de cómo todo el equipo es el que te hace ganar... y es todo el equipo el que les dio el primer título de la NFL en su historia a Seattle. Y fue con un gol de autoridad de 43-8.

Con eso, 23-25 es ahora la marca del equipo que gana el volado del Super Bowl. Los Seahawks ganaron el título de la NFL desde antes del kickoff y hasta que se consumieron los últimos segundos que separaban a Seattle de tener su primer Vince Lombardi.

Seattle, un equipo de jugadores anónimos con sus 21 atletas que llegaron a la NFL sin ser drafteados y 16 que fueron seleccionados después de la tercera ronda, interpretó una de las mejores sinfonías que la NFL ha tenido en un Super Bowl, fue una partida perfecta la que ejecutaron a lo largo y ancho del tablero.

Dejar fuera del campo a Manning al inicio y convertir ese tiempo de posesión en unidades, fue el primer punto en la lista de "El plan perfecto para ganar el Super Bowl" que armaron los Halcones Marinos. De ahí le siguieron: no dejar que encontrara a su primera opción por aire para tenerlo más tiempo con el balón dentro de la bolsa, recuperar el ovoide a la defensiva y hacer que los equipos especiales colaboraran de igual forma aparecieron. En todas las casillas pusieron palomitas, y en la última también, que es donde decía: quedar campeón.

Un safety, dos intercepciones (una de anotación), dos fumbles recuperados, un regreso de kickoff, dos pases de anotación, un touchdown por tierra y dos goles de campo, así llegaron a 43 puntos los Halcones Marinos, prácticamente, por todas las formas posibles que existen para sumar.

Russell Wilson terminó con 206 yardas y dos espirales a la zona de anotación, Percy Harvin (y no Marshawn Lynch) fue el líder corredor del equipo con 45 yardas y Doug Baldwin con 66 por aire y una anotación, ellos fueron los líderes ofensivos de los Halcones Marinos en las estadísticas.

Peyton Manning no se pudo ir del MetLife Stadium con su segundo anillo de campeón, en una noche donde tuvo más interceptados (dos) que pases de anotación (uno). Aunque completó 34 envíos, para implantar un récord en este juego, nunca pudo estar a gusto en la bolsa de protección, sus primeras opciones en las jugadas de pase nunca se lograron quitar la marca, sus pases cortos al centro del campo (una de sus fortalezas) entregaron pocas yardas y muchos golpes, y los pases largos que fueron tan mortíferos en el año, no llegaron.

Una obra maestra desde el inicio

Nueva York tenía preparado un platillo inesperado para este Super Tazón, no podía ser de otra forma. Y no podía iniciar igual que el resto. ¿Querían espectáculo estilo Broadway? Empezar el juego con un safety solo se puede dar en Nueva York y ¿qué mejor forma de arrancar el guión de este peculiar duelo en la Gran Manzana que con una jugada inédita? ¿No se suponía que la ofensiva imparable era la de Denver? ¿No era el ataque de los Halcones Marinos fuerte por tierra pero promedio por aire? Este fue el título estilo NY.

La ofensiva de los Broncos pasó inadvertida en el primero y segundo cuartos gracias a la asfixiante y anotadora defensiva de los Halcones Marinos y a una constante ofensiva consumidora del tiempo de los ahora campeones.

Si empiezas el duelo con un regalo de tu rival tras el safety en la primera jugada del encuentro, tienes el momentum de tu lado. Una patada tras esos dos puntos te da el balón en buena posición: tu yarda 36. Nada mal para empezar y más si el balón solo estuvo en unas manos.

Tras el safety, los Halcones sacaron tres puntos y le quitaron 4:27 al reloj. Volvieron a tener el ovoide, sumaron otras tres unidades (8-0) bajándole 6:15 al primer periodo. Cumplieron con el guión del plan perfecto al ataque... y a la defensiva también porque la pregunta en el MetLife Stadium era, ¿la ofensiva de Denver no llegó al juego? Culpen a los Seahawks de eso.

Tras los primeros 15 minutos de juego el 8-0 en el marcador, el 6-0 en primeros y diez y el 11:41 a 3:19 en tiempo de posesión, todo a favor de Seattle, no había duda de quién dominaba y quién dominaría el resto de la primera mitad: 22-0.

Los Halcones sabían que no dejar que Manning pudiera conectar con su primera opción ofensiva por aire, provocaría que se quedará más tiempo de lo acostumbrado con el ovoide, y eso le daba oportunidad a sus defensivos de llegarle al mariscal. ¿Qué buscaban? Que tras ser fuertemente presionado fuera capturado o que forzara un envío. Lo primero no se dio, lo segundo sí. Y dos veces. Y fueron dos intercepciones.

Kam Chancellor fue el primero en robarle un balón a los Broncos luego de que Manning forzó un pase al centro del campo para Julius Thomas, a quien voló dejándole el balón en las manos al defensivo. Desde la yarda 37 del rival no pensaban desperdiciar la oportunidad, y el touchdown de una yarda de Marshawn Lynch para el 15-0 al inicio del segundo cuarto, lo dice todo.

Pero había más. Justo cuando Manning tomó el ritmo y movía a su ofensiva, haciendo sentir que llegaban sus primeros puntos del juego tras 15 jugadas, se volvió a aparecer la pesadilla. Peyton no se deshizo pronto del balón, su pase fue desviado en la línea y voló sin vida en el centro del campo, un regalo para el linebacker Malcolm Smith, quien encontró camino libre para llegar, solitario, al end zone. Ningún jugador ofensivo se acercó a él, y ningún defensivo tampoco, porque ellos ya estaban celebrando el touchdown.

Llegó el intermedio de una película con más drama inédito. ¿Qué más tuvo este guión? Denver tenía que patear el kickoff y debía esperar que su ofensiva detuviera por primera vez a los Halcones Marinos. Pero, un momento, el ataque de Seattle ni siquiera tenía que estar en el campo para anotar, de hecho, ni su defensiva, con sus equipos especiales también podían. Percy Harvin tuvo su primer touchdown no solo del juego ni de los playoffs, sino de la temporada, justo el día en que pudo jugar todo el encuentro tras haber estado lesionado. Si alguien dejó su asiento tras el medio tiempo y regresó momentos después del inicio del tercer cuarto, se sentó y vio que la ventaja de los Halcones ya era de 29-0.

Con 7:05 en el tercer periodo, parecía que Denver finalmente iba a acabar con el cero que cargaban en la casilla de puntos, pero no pensaron que no iban a poder porque B Maxwell tenía más hambre de quedarse con el balón que Demaryius Thomas, porque con un puñetazo directo al ovoide se concretó el tercer balón perdido de los Broncos, un fumble que Smith tomó para volver a parar, en seco, a sus rivales. Y como la defensiva de los campeones de la AFC no tenía la intención de hacer su trabajo, fueron castigados con otros siete puntos. Jermaine Kearse se quitó cuatro tacleadas tras completar un pase y llegó de pie a la zona de anotación con el 36-0.

Denver rompió el cero (para no ser el único equipo en ser blanqueado en este duelo en la historia) justo al final del último cuarto, cuando Manning encontró a Demaryius Thomas en un pase de 14 yardas.

Los últimos puntos de la noche salieron del brazo de Wilson y terminaron en las manos de Doug Baldwin, en una jugada de 10 yardas al iniciar el periodo final. Con 11:55 en el reloj del último cuarto, el 43-8 dejaba claro que la historia se había acabado. Quizá fueron los 12 minutos más largos en la historia para los aficionados de los Seahawks.

Nueva York hace historia. En su primer Super Bowl organizado se acabó una sequía de 37 años para la franquicia de Seattle, y ahora ya solo quedan 12 equipos sin título en la NFL. Uno de esos ya no es el de los Halcones Marinos.