Deseo de repetir

Seattle espera ser el primer bicampeón de la NFL desde 2005, cuando lo logró Nueva Inglaterra, y no fracasar como Gigantes en 2008 y Green Bay en 2011 

Bruce Irvin, linebacker de Seattle
Bruce Irvin, linebacker de Seattle (Reuters )

Ciudad de México

Desde que los Patriotas de Nueva Inglaterra lo hicieron en las temporadas 2003 y 2004, ningún equipo ha podido repetir como campeón del Super Bowl y este año los encargados de buscar esa meta son los Halcones Marinos de Seattle.

El equipo de Pete Carroll sobrevivió a un mal inicio de temporada y cerró como el mejor de la Conferencia Nacional, vio de lejos la ronda de comodines, a la espera de su rival, que serán las Panteras de Carolina.

Con marca de 12-4 y los criterios a favor en los desempates, Seattle aseguró ser local en todos los duelos de la postemporada antes del Super Bowl.

Sin embargo, eso no garantiza el éxito. Desde 2004, dos campeones reinantes fueron número uno en la Nacional la campaña siguiente y eliminados en la ronda divisional.

Los Gigantes de Nueva York ganaron el Vince Lombardi en la temporada 2007 y en la siguiente acumularon marca de 12-4 para ser el mejor de la conferencia, pero en la ronda divisional recibieron a las Águilas de Filadel­a y cayeron 23-11, despidiéndose de la posibilidad del bicampeonato.

En 2010 los monarcas fueron los Empacadores de Green Bay, y en la campaña del 2011 tuvieron récord de 15-1, pero no signifi­có nada en la ronda divisional, cuando fueron eliminados en Lambeau Field por los Gigantes.

Los Halcones Marinos se medirán a Carolina en casa el sábado por la noche, un enfrentamiento que se dio en temporada regular y terminó 13-9 a favor de Seattle, que a partir de ahí solo sufrió una derrota ante Kansas City.

CON LOS MISMOS

Para repetir, Carroll y la gerencia general han confi­ado en los mismos elementos. De los 22 titulares en Nueva Jersey ante Denver en febrero del año pasado, 16 se mantienen como abridores.

A la ofensiva, los campeones solo perdieron un liniero, Breno Giacomini, tacle derecho, quien se marchó a los Jets de Nueva York y fue reemplazado por Justin Britt, elegido en la segunda ronda del Draft.

En cuanto a armas, Wilson perdió a Zach Miller por una lesión en el tobillo, después de solo jugar tres partidos esta campaña y lo sustituyó Luke Willson, quien tuvo 362 yardas y tres anotaciones.

Sus receptores, Golden Tate y Percy Harvin (no era titular), se fueron a Detroit y Jets, respectivamente, el segundo con la temporada en curso debido a problemas internos, y el corredor de poder, Michael Robinson se retiró, por lo que volvió al equipo Will Tukuafu.

A la defensiva, que terminó como la número uno de la Liga con 267.1 yardas por juego permitidas y la mejor también por pase (185.6), apenas hubo dos modifi­caciones.

Clinton McDonald, tacle defensivo, se fue a los Bucaneros de Tampa Bay y el ala defensiva Chris Clemons fi­rmó un gran contrato con los Jaguares de Jacksonville; ambos fueron reemplazados con Tony McDaniel y Michael Bennett, quienes ya estaban en el equipo.

Lo más destacado fue que pese a vivir en la época del tope salarial, Carroll conservó al perímetro completo. La llamada Legión del Boom, que incluye a Richard Sherman, Earl Thomas, Kam Chancellor y Byron Maxwell se mantiene y es una pesadilla para los ataques rivales, incluido Cam Newton, de Carolina, quien tuvo 171 yardas en la campaña regular y buscará mejorar para ganar el partido del sábado.

Seattle está en posición de repetir la hazaña de los Patriotas y coronarse el 1 de febrero en el estadio de la Universidad de Phoenix, pero los antecedentes de lo sucedido con Gigantes y Green Bay servirán como motivación para Carolina.