En Dallas solo se habla de ir al SB

A pesar de que existen dudas en el perímetro, Jason Garrett confía en que su equipo puede volver a la cima

El quarterback Tony Romo
El quarterback Tony Romo (AP)

Ciudad de México

Terminar con la sequía de 20 años sin ganar el Super Bowl es el objetivo de los Vaqueros, aunque la misión no será sencilla, pues en el receso se fue DeMarco Murray, líder corredor de la NFL y esencial para que el equipo promediara 28.4 puntos por juego, además el perímetro sigue siendo su talón de Aquiles, pues en 2014 fue el número 26 con 251.9 yardas permitidas por desafío.

La confianza en el feudo vaquero estriba en que el ataque será comandado por Tony Romo, quien por primera vez en muchos años hizo un trabajo de pretemporada completo. El año pasado su marca como abridor fue de 12-3, con 34 TD y 9 intercepciones, además lideró la Liga en porcentaje de pases completos (69.9%), yardas por intento (8.5), rating (113.2) y ofensivas ganadoras (5).

En el backfield, para suplir a Murray, Dallas trajo a Darren McFadden, un jugador explosivo, pero que suelta muchos balones y que se ha perdido 29 juegos en su carrera por lesiones, de ahí que seguramente Joseph Randle y Lance Dunbar tendrán mucho juego. Los Vaqueros tienen en su línea ofensiva a la unidad más fuerte del equipo. Está conformada por tres primeras selecciones y tres jugadores de Pro Bowl: el guardia Zack Martin, el centro Travis Frederick y el tacle izquierdo Tyron Smith; el grupo lo complementan Ronald Leary, un sólido guardia izquierdo, y Doug Free, como tacle derecho.

Como receptores, Romo tendrá en Dez Bryant a su mejor elemento, los expertos lo catalogan en el top 3 de su posición. Viene de una campaña de 88 recepciones, 1,320 yardas y 16 TD, además aseguró un contrato multianual de 5 años y 70 mdd. Jason Witten, hombre de 10 Pro Bowls, se mantiene como un confiable ala cerrada, en espera de que Gavin Escobar se involucre más en el plan de juego. Terrance Williams debe ser más consistente, mientras que Cole Beasley, como slot, hará mucho daño en terceras oportunidades.

A la defensiva es donde los Vaqueros requieren profundidad, en 2014 apenas sumaron 28 capturas y fueron muy castigados por la vía aérea. En los frontales, Greg Hardy aportará en la presión al quarterback, aunque se perderá los primeros cuatro duelos por suspensión, de ahí que el novato Randy Gregory debe causar impacto inmediato.

El regreso de Sean Lee, un jugador con calibre de Pro Bowl, le dará solidez a los linebackers, el problema es su tendencia a lesionarse. Jasper Brinkley, ex de Vikingos, también ayudará como central, en lo que se recupera Rolando McClain; Anthony Hitchens, quien jugó de los tres lados en 2014, es el otro titular.

En el perímetro, Brandon Carr recibirá su última oportunidad como abridor en una de las esquinas, si no responde, el novato Byron Jones ocupará su lugar. Orlando Scandrick como esquinero y Barry Church y J.J. Wilcox como profundos deben hacer mayor cantidad de jugadas grandes.

Como especialistas, Dallas está seguro con Dan Bailey, uno de los pateadores más certeros de la Liga, pero extrañarán en los regresos a Dwayne Harris.