No habrá milagro en Cleveland

Los Browns comienzan con esperanza la campaña 2014, pero necesitan algo más que Johnny Manziel

Johnny Manziel
Johnny Manziel (AFP)

Ciudad de México

Los Browns quieren que la esperanza resurja con la llegada de Johnny Manziel al equipo. La ciudad de Cleveland está necesitada de alegrías y esta temporada con el regreso de LeBron James a los Cavaliers de Cleveland en la NBA, la economía de la ciudad y sus ánimos de ganar un título en cualquiera de las cuatro Ligas principales por primera vez en 50 años resurge. Pero algo parece claro: este año no serán los Browns, que llevan 11 ciclos consecutivos sin asistir a postemporada.

Al momento el coach Mike Pettine no ve razón por la que el nuevo depositario de la confianza de la afición, Manziel, le quite el puesto titular a Brian Hoyer, luego de que caminaran con él al mando tras las decepciones de Jason Campbell y Brandon Weeden en la campaña de debut y despedida de Rob Chudzinski.

Es un panorama desolador para los Browns, que desde Tim Couch, en 2002, no han encontrado a un quarterback que los lleve a playoffs. Luego siguió un infame desi le de mariscales: Luke McCown, Charlie Frye, Derek Anderson, Brady Quinn, Colt McCoy y Weeden el año pasado. Lo que lleva a Hoyer, que ganó dos juegos en 2013, contra Vikingos y Bengalíes.

Y aunque obtener a un líder mariscal no es el único problema que atraviesa un equipo que fue el ataque número 27 en puntos totales con 19.2 tantos por juego, y que no contará con su líder receptor Josh Gordon, que fue suspendido por un año debido al uso de mariguana, parece que su ataque sufrirá. Los Browns i charon a Miles Austin de Dallas que junto a Andrew Hawkins prometen ser el cuerpo de receptores de Hoyer o Manziel.

Ben Tate promete ayudarle a la ofensiva terrestre. Con Houston, Tate terminó con 771 yardas producto de 181 acarreos y si hace algo parecido en su primer año con Cleveland, les será de ayuda. Pero allá afuera hay lobos.

Su defensiva recibirá el impulso del mejor esquinero del Draft, Justin Gilbert, que mantendrá la presión. También perdieron al safety TJ Ward en la agencia libre, pero para sustituirlo trajeron a Donte Whitner. Uno de los objetivos de Pettine en su primer año al mando es atacar más al mariscal rival. Jabaal Sheard es su máximo exponente con 5.5 capturas el año pasado.

También añadieron a Billy Cundiff , un pateador más coni able, y esa adición podría bien ser la más importante para una ofensiva que tendrá muy difícil avanzar esas últimas 20 yardas debido a la escasés de blancos móviles que tendrá Hoyer o el esperado redentor Manziel.

Cleveland abre un 2014 cargado de esperanza de por i n salir del sótano del Norte de la Americana y terminar con más de una década de miseria. Pero Manziel no es un talismán que les ayudará a algo más que a no ser los peores.

Cleveland sabe que su proyecto está en obra negra y los siguientes años seguirá adicionando piezas al rompecabezas, pero en 2014 no esperan más que dar pasos cortos, lo otro es en verdad pedir demasiado.