Rodgers contra la adversidad: capítulo IV

El quarterback de Green Bay superó una serie de complicaciones desde la Universidad para convertirse en uno de los mejores mariscales de campo de la Liga; buscará guiar a su equipo a un segundo anillo de Super Bowl, pero primero tendrá que derrotar a los Cardenales 

Aaaron Rodgers, quarterback y guía de los Empacadores de Green Bay
Aaaron Rodgers, quarterback y guía de los Empacadores de Green Bay (AP)

CIUDAD DE MÉXICO

Mira fijamente a la banca, su banca. Luego, agita el puño en el aire en señal de victoria, mientras el coach Mike McCarthy lo recibe con una palmada en señal de felicitación. No es para menos y es que guió al equipo a revertir un déficit de 11 puntos en calidad de visitante en contra de los Pieles Rojas. No es raro, al menos para él. Si pudo revertir más de una situación adversa fuera y dentro del emparrillado, esto es un día de campo para el quarterback.

Es Aaron Rodgers, mariscal de campo de los Empacadores de Green Bay, que ha sufrido más de un traspié en su carrera. No solo en la NFL, incluso antes de que entrara al futbol americano universitario, cuando ningún programa colegial de élite lo tomó en cuenta y tuvo que inscribirse en Butte Community College, un colegio de segundo orden en cuanto a este deporte se refiere.

Pero sus actuaciones y sus números llamaron la atención después del primer año. Ese joven no tomado en cuenta por más de un programa de futbol americano, por fin despertó el interés de la Universidad de California. Los Golden Bears le ofrecieron una beca para los cuatro años que le restaban y Aaron no lo pensó y aceptó. 

Sin embargo, la beca que le ofrecieron no garantizaba la titularidad para el mariscal de campo. Por dos años, Rodgers tuvo que vivir a la sombra de Kyle Boller, un mariscal de campo de discreto paso por la NFL, y tuvo que esperar hasta que este quarterback diera su paso al profesionalismo.

Fue paciente y se vio recompensado por ello. Tras la partida de Boller, él tomó el puesto titular. Se notó y en su primer año se vio cómodo en su puesto. Los números respaldan la premisa anterior: 43 envíos de touchdown y solo trece intercepciones. Ganó 17 juegos y solo perdió cuatro. A Rodgers le bastaron dos años de carrera en el futbol colegial de élite para ser considerado uno de los mejores prospectos rumbo a la NFL.

Llegó la hora del draft y, a pesar de sus números, fue despreciado por más de una veintena de equipos y cuando al fin fue seleccionado, se encontró con uno de los equipos más sólidos en cuanto a la posición de quarterback se refiere: los Empacadores de Green Bay con el mítico Brett Favre comandándolos.

Favre no dejó el puesto titular de los Packers en las próximas tres campañas y obligaron a Rodgers a estar en la banca ese tiempo. Sin embargo, el joven mariscal de campo aprovechó esa situación. Aprendió de Favre. Memorizó el sistema de juego del equipo y, finalmente, fue paciente... esperó a que Green Bay no renovara a Brett y finalmente se adueñó del puesto titular con los 'cabezas de queso'.

Tiempos mejores

Los días en que buscaba una beca para jugar en una Universidad con un buen programa de futbol americano terminaron. Si situación se transformó y ahora es uno de los mejores quarterbacks de la NFL, ganador de un anillo de Super Bowl, novio de la actriz Olivia Munn (por si hiciera falta) y es el jugador en el que los Empacadores ponen sus esperanzas para vencer a los Cardenales  en la ronda divisional.

En el papel, salta favorito el cuadro de Arizona por el momento que viven, por jugar en casa y por el tipo de escuadra que han conformado. Pero si alguien ha vencido a la adversidad en tres capítulos distintos, ese hombre es Aaaron Rodgers. ¿Por qué no la podría vencer en un cuarto episodio?