Pumas, primer finalista de la Liga MX

Pese a que los Universitarios perdieron 3-1 el partido de vuelta ante América, un gol en el marcador global hizo la diferencia y les permitió pasar a la final.

Ciudad de México

 

A este América tan honroso y lleno de amor propio lo mató la calentura. Así de simple. Al final, el peor enemigo del equipo de Nacho Ambriz fue su temperamento, ese que le hizo ponerse a puertas del milagro de conseguir los cuatro goles que parecían imposibles, pero al mismo tiempo le puso todo cuesta arriba al quedarse nuevamente con dos hombres menos como en la ida.

América fue tan digno que aún con esos nueve hombres tuvo a Pumas arrinconado en su terreno en los últimos instantes, sudando frío y con el miedo justificado de la catástrofe. Pero no alcanzó. Este milagro no se consumó y es Universidad el finalista aún con la caída por 1-3.

Y es que el partido fue la calca de la ida, con unas Águilas intensas y dominadoras, pero ahora sí con el gol de su lado. Fue así que apenas al minuto 8 Benedetto centró para Darwin Quintero quien hizo el primero.

Empezó a gestarse la épica amarilla porque instantes después otra vez Darwin apareció para hacer el segundo. Ni en los escenarios más optimistas se prevía algo así: 2-0 y con un equipo muy superior al otro.

Por eso Memo Vázquez modificó y cambió el plan de contener al América por atacarlo, y metió a Britos y Ludueña. En el complemento bajó las revoluciones de las Águilas, y aquí apareció el verdadero villano azulcrema: su temperamento.

Primero fue Goltz y después Sambueza, así el conjunto amarillo se quedó con nueve, para colmo Pumas le hizo gol por medio de Britos, pero apareció la última muestra de orgullo americanista.

Andrés Andrade pegó un zapatazo excelso que puso a las Águilas a ub tanto de la proeza, por eso los últimos instantes fueron tan intensos y llenos de nervio. Ahí quedó este América temperamental queriendo hacer bronca al final del juego.

Se va a Japón tan digno y orgulloso, y deja a Pumas sembrado en las dudas.