La muralla de La Volpe

Desde la llegada del entrenador argentino, América se ha convertido en un equipo sólido en la defensa

Ricardo La Volpe entrenando a los jugadores del Club América
Ricardo La Volpe entrenando a los jugadores del Club América (Imago7)

Ciudad de México

Cuando Ricardo La Volpe aterrizó en el banquillo de América, se encontró un equipo que defensivamente había sido maltratado. Las Águilas eran un cuadro vulnerable, cualquier rival le encontraba los huecos. Ignacio Ambriz dirigió 10 partidos y solo en uno fue capaz de colgar el cero, pero hubo jornadas en las que el daño fue demasiado.

Tigres, Chivas y Cruz Azul, fueron equipos que le marcaron a las Águilas tres goles; los dos primeros en el Azteca, en partidos que empezaron a delinear el futuro de Nacho, quien no pudo encontrar la cuadratura a nivel defensivo; Ambriz se aferró a la línea de 4 en el fondo, cuando el conjunto azulcrema había obtenido mejores dividendos con la línea de 5.

Tras 11 jornadas, La Volpe llegó para hacerse cargo del equipo azulcrema en el juego contra Pumas, el objetivo era claro: ganar como fuera, qué más daba si se pasaban momentos de apremio o si se sufría en demasía.

Cuando el Bigotón asumió, América había recibido 19 goles, era una de las tres peores defensivas, solo superado por Santos (20) y Morelia (24) y empatado con Chiapas. Así que lo principal era fortalecer el aspecto defensivo, aplicar aquella famosa frase de que los equipos se construyen de atrás para delante. La prioridad era evitar el daño y después empezar a buscar lo endeble del adversario para ofenderle.

En su primer partido, Ricardo Antonio no inventó nada extraordinario, mantuvo la línea de 4, pero con algunos matices, el principal que el medio de contención, Daniel Guerrero, bajaba para echar una mano en la salida de la pelota y a veces se incrustaba como un marcador más. Orden, fue lo primero que le transmitió La Volpe a América. Universidad les marcó un gol: un cabezazo de Britos en un tiro de esquina.

Ese partido lo ganó porque si bien América pasó momentos de apremio, y acabó atrincherado en su campo, defensivamente el equipo había dado un paso al frente; el juego contra Universidad fue un aviso de que las Águilas dejarían de ser un equipo vulnerable para pasar a ser una escuadra con más garantías en la zona baja y que poco a poco irían adquiriendo los conceptos que el entrenador trabaja en la salida limpia de la pelota.

No tardó el técnico en pasar a la línea de 5 que tanto le gusta, una semana después, contra Monterrey, su equipo ya jugaba con tres centrales en el fondo y dos carrileros, pero para ese encuentro también tuvo que buscar soluciones, pues Paul Aguilar había caído lesionado en la Copa Mx y esa baja le alteraría todos los planes que tenía para su estilo de juego. Rayados le marcó un gol desde el manchón penal.

El siguiente partido de la Liga fue contra Tijuana, una prueba de exigencia, porque el líder general ocupaba el sitio de honor por su efectividad para doblegar a sus rivales. Xolos fue un equipo que le generó mucho peligro a Amé- rica, dispuso de ocasiones, pero Moisés Muñoz tuvo un par de intervenciones fundamentales, y los atacantes fronterizos dejaron ir otras ocasiones. Sufrieron las Águilas, pero colgaron el cero en su arco.

Querétaro también le hizo daño a las Águilas con un gol de Sanvezzo, una jugada en la que le ganaron la espalda a la defensa. De nuevo pasajes de tensión, pero los nervios en defensa se mantenían a tope. Encima, la Copa arrojó un lesionado: Bruno Valdez por una lesión de ligamento en la rodilla izquierda.

Entonces se dio la aparición de Edson Álvarez, un joven de casa que tiene buena pinta y al que La Volpe le ha dado confianza. Se reorganizaba la defensa para el cierre del torneo. Santos, en la Jornada 15, le anotó un gol a las Águilas: cabezazo en táctica fija. El último gol permitido por la defensa azulcrema fue en el partido contra Atlas, un remate con la cabeza de Edson Rivera que le ganó la espalda a Gil Burón.

Seis partidos ha dirigido La Volpe, en ellos solo ha permitido cinco goles, un promedio de 0.83 por juego. La solidez de América es evidente, pues desde la llegada del Bigotón es el segundo equipo que menos goles ha recibido en los últimos seis encuentros. América ya defiende con más seguridad, sabe solventar los momentos de apuro, Ricardo La Volpe sigue invicto y en la Liguilla, contar con defensa sólida, es un requisito indispensable para aspirar al título.