América vs. Pumas: inversión de papeles

Águilas y auriazules tuvieron cosas positivas que les permitieron llegar hasta las semifinales, pero también pifias que deberán corregir para poder acceder a la final del torneo.

Oribe, Benedetto, Sosa y Herrera, protagonistas del Clásico Capitalino
Oribe, Benedetto, Sosa y Herrera, protagonistas del Clásico Capitalino (Mexsport)

Ciudad de México

América fue el equipo más resolutivo en los cuartos de final. Ofreció una dosis de contundencia en el juego de ida y una lección defensiva en el de vuelta. Fue un cuadro oportunista que interpretó de manera correcta la serie contra León, más efectivo que efectista, siempre se reconoció el plan elaborado por el cuerpo técnico.

En el momento más oportuno del torneo, Las Águilas recuperaron sensaciones, es verdad, no son un equipo que se lance a la aventura con desparpajo, prioriza el equilibrio y trabaja los partidos, sabe sufrir y no se estresa ante la adversidad.

Manejó sus estados de ánimo y tuvo la capacidad para cambiar las pulsaciones de los encuentros; en los cuartos de final no pasó por alguna situación que le acomplejara en demasía, y por primera vez en el torneo contó con capacidad de reacción.

UN MURO DEFENSIVO

La conclusión de los cuartos de final ante León es que América leyó bien la serie, sobre todo el juego de vuelta en el que priorizó el aspecto defensivo, pero de vez en vez mostró su capacidad para generar temor en el cuadro esmeralda. Cuando hubo necesidad de atacar se apretaron las tuercas y se logró un gol que anímicamente desmoralizó a La Fiera.

En el juego de ida en el Azteca, también contó con una dosis de fortuna, cuando Burdisso puso la pelota en el palo, eran los primeros minutos en los que no se habían enganchado, pero con el paso del tiempo se hicieron sólidos, le ayudó que León careció de una referencia en ataque.

Solventado el juego de ida, el partido en el estadio León representaba un ejercicio de resistencia, implicaba tener los nervios de acero y no caer en desesperación, mantener la serenidad y los sentidos alerta.


El equipo se comportó a la altura, Nacho fortaleció el medio campo y eso posibilitó que su línea defensiva siempre recibiera ayuda de los contenciones (Guerrero y Güémez). Sambueza y Osvaldo se sumaron a esa misión. Apenas hubo huecos, pero el flanco derecho (Paul Aguilar) fue por donde León encontró la ruta para sus dos goles del pasado sábado.

EL VALOR DEL OPORTUNISMO

Las Águilas amarraron su pase a semifinales desde el juego de ida. El equipo de Ambriz, por primera vez en el torneo, logró venir de atrás para superar un marcador adverso. Tardó para meterse al partido, pero de a poco fue encontrando su juego y sacó provecho de las circunstancias.

América fue oportunista, marcó en momentos puntuales y en acciones específicas, no fue un equipo que procesara cada jugada en la que convirtió; su mérito fue no perder la concentración en las segundas jugadas.

Los cuatro goles se efectuaron en jugadas a balón parado, se conjugaron con errores en el aparato defensivo del conjunto leonés, mezclados —también— con un toque de fortuna, y de la confianza que existe en la plantilla, Michael no dudó en patear en el juego de ida y Benedetto lo hizo en la vuelta. América despertó ofensivamente en el momento más adecuado, en el papel, llega en un estado futbolístico y emocional mejor que Pumas, eso lo hace un equipo más peligroso. Sus aspectos a corregir son la pelota parada en contra, pero sobre todo la definición, porque en la Liguilla se requiere de la máxima precisión y eso no se ha logrado completamente en la zona ofensiva, por más que haya marcado cinco goles en dos juegos.

LOS DATOS:

5 GOLES marcó América en los cuartos de final, por lo que fue el equipo más efectivo en esa instancia; dos de las anotaciones fueron efectuadas por defensas.

122 MINUTOS aguantó la defensa de América sin recibir gol. En el juego de ida el rival le anoto en el minuto 11 y en el de vuelta en el 43.


Pumas demostró a lo largo de 17 jornadas ser una escuadra contundente, feroz y eficaz ante casi cualquier rival que se le pusiera en frente. La esencia de su futbol ofensivo (registró 37 goles en la fase regular) le permitió acceder en la cima de la clasificación a la Liguilla, pero es en esta instancia donde sus principales cualidades han venido a menos. Así se notó en ambos duelos frente a Veracruz, en los cuartos de final.

Universidad se 'ahogó' en el Puerto y ahí los Tiburones aprovecharon las carencias del rival para culminar la ida con una victoria por la mínima diferencia. En el Pirata Fuente, la defensa auriazul padeció los embates de Daniel Villalva por el costado derecho, así como la baja de nivel de Alejandro Castro y Fidel Martínez, quienes fueron sustituidos en el complemento para equilibrar fuerzas.

La lectura del resultado la expresó Memo Vázquez en la conferencia de prensa después del duelo: "Hay jugadores que no se mostraron a su nivel y analizaré los cambios", aseguró el timonel. La encomienda abarcaba quitarle el balón a los escualos y asfixiarlos en Ciudad Universitaria, atormentarlos con la mejor de sus líneas: el ataque.

El plan era conseguir un gol tempranero y así ampliar su ventaja en el global. Con el guión claro en la mente, los de azul y oro saltaron a su campo y rápido –al 8'–, lograron lo que buscaban. El tanto del empate en el marcador de los 180 minutos significaba la ventaja y el pase, a la postre, para Universidad. Sin embargo, el equipo careció de puntería, una vez más, de oportunidades claras que pudieran incrementar la pizarra.

Veracruz exhibió, de nuevo, que era un equipo que no iba a conformarse con saberse contendiente, quería derrotar a Pumas y parecía que si mantenía la insistencia, lo conseguiría; Alejandro Palacios apareció cuando fue requerido y con atención estuvo listo para detener el aparato ofensivo de los Tiburones.

La esencia del líder quedó atrás en los primeros dos duelos de la Liguilla. Para la vuelta, como lo había advertido Memo, modificó el once titular, mandó a la cancha a Marcelo Alatorre, en lugar de Van Rankin; suprimió las labores de Alejandro Castro, bastión a lo largo del torneo en el mediocampo y su sitio lo ocupó David Cabrera; Matías Britos también se ausentó, debido a complicaciones estomacales y Vázquez se decidió por Daniel Ludueña para la creación del juego.

Al final del encuentro, aunque la sensación era de júbilo para la mayoría por el pase a las semifinales, también rondaba la incertidumbre en el ambiente, por la forma con la que los felinos se habían afianzado en la antesala de la lucha por el título. Las formas pesan, la afición y plantilla son conscientes de que no se pueden repetir actuaciones y detalles como los vividos contra el equipo de Carlos Reinoso.

"Somos un equipo con mucho sacrificio, con mucha entrega, pero no somos un cuadro brillante, ni mucho menos", comentó Gerardo Alcoba, al cuestionársele las funciones de la defensa auriazul. "Tenemos que ser más contundentes, definir y ser más constantes", dijo Luis Fuentes.

Conscientes de que los claroscuros los llevarían a una posible eliminación, Pumas tendrá que ofrecer una versión distinta para derrotar al América, un enemigo que en las Liguillas de los certámenes cortos siempre se ha impuesto. La oportunidad para revertir la estadística adversa comienza este jueves.

LOS DATOS

98 MINUTOS le tomó a Pumas abrir el marcador en la serie ante Veracruz; desaprovechó los 82 restantes de cara al arco de los Tiburones.

66.5% DE POSESIÓN completa tuvo Universidad Nacional en lo que va del Apertura 2015; tiene el 73% de efectividad en los trazos que ha realizado.