Oribe Peralta, el verdugo de los Clásicos

El capitán de América mantiene el pulso goleador, es el atacante más efectivo de las Águilas y en este curso le convirtió a los tres acérrimos rivales del cuadro de Coapa  

Oribe Peralta
Oribe Peralta (Imago7)

Ciudad de México

Los Clásicos son partidos que reclaman la aparición de losjugadores de carácter, es la hora para que aflore su capacidad y exploten susvirtudes. La afición espera que sus héroes muestren liderazgo, que carguen consu bandera y la ondeen triunfante. En el Clásico Nacional América lo pasabamal, fue cuando la grada volteaba a la cancha en espera de ese guerrero quecambiara el panorama, que los metiera de nuevo en la pelea.

Nadie mejor que Oribe Peralta para levantar el escudoamericanista, ya lo había hecho en los Clásicos ante Cruz Azul y Pumas, por loque había un dejo de fe en que podría volver a hacerlo. Así fue y se ratificócomo pesadilla de rojiblancos, celestes y auriazules.

El miércoles, el capitán de las Águilas asumió su rol,comandó la rebelión, despertó en el segundo tiempo y empezó a cargar con elequipo, el primer tiempo fue de batallas perdidas, porque no tuvo las balassuficientes para causar peligro al Rebaño Sagrado; sin embargo, la historiacambió en el complemento.

Se le esperaba porque Oribe es el mejor delantero del clubactualmente, le avalan sus seis goles, pero ya lleva tiempo siendo el atacantenacional que en la Liga Mx se rebela a la conquista de la legión extranjera enla tabla de goleo, su nombre es sinónimo de gol y en Coapa ha alcanzado elpunto de maduración a sus 33 años. Se ha ganado el gafete y lo honra comonadie. No hay quién de dude de su compromiso, porque su espíritu de pelea y elcarácter que pone en el campo no es cosa de un día sino de partido a partido,entreno tras entreno. Se exprime al máximo y no claudica.

El capitán de las Águilas fue quien comandó la reacción enel duelo contra Chivas, cuando el conjunto azulcrema no se hallaba en el campo,encontró la manera de hacer daño, fue una acción en la que resaltó su olfato, yocurrió justo cuando su equipo precisaba de un chispazo para meterse al juego.

Oribe bajó un despeje de Marchesín, pelota larga, Peralta-que ya jugaba como 9 nominal- salió del área y ganó el balón en la disputa condos jugadores tapatíos, se volteó y descargó en corto con Darwin Quintero,mientras éste se acompañaba con Mateus Uribe, el Cepillo se fue hacia el área,le ganó la posición a los centrales. Uribe chutó de media distancia, Oribenunca dejó de ver la bola, fue tras ella cuando vio que Rodolfo Cota laescupió, Hedgardo Marín y Oswaldo Alanís (los centrales del Rebaño) solo vieroncomo el '24' de América empujaba el balón con la pierna izquierda.

El gol del Cepillo inyectó de valor a América, que encontróel segundo un par de minutos después y el capitán lo celebró con el resto delgrupo al que pidió no aflojar. Se fue de cambio al minuto 86 acalambrado,porque dejó el espíritu en cada segundo que estuvo en el campo. Y al final deljuego se abrazó con sus compañeros por la victoria lograda.

CRUZ AZUL Y PUMAS LO SUFREN

Lo que hizo Oribe ante Chivas lo había logrado unos díasantes, apenas el sábado cuando América visitó el estadio Azul, un gol suyoaplacó a un cuadro celeste que arrancó bravo. La diferencia fue que el golllegó en el primer tiempo.

Peralta culminó una buena jugada en la que Silvio Romero ledejó solo en el área, el Cepillo es un tipo frío en el área, así que dominó elescenario y no le ganó la ansiedad, controló con la pierna derecha y definiócon la zurda, un toque sutil, nada de potencia, ya había engañado a JesúsCorona que se recostó hacia el otro lado.

Justo en el festejo dio una muestra de que es un tipo degrupo, porque pidió a la afición el reconocimiento para Silvio Romero, leseñaló y le concedió mérito por el pase que le dio para dejarlo de frente alarco. Se fue del campo al minuto 72. Cuando Cruz Azul descontó en el marcador,trasmitió calma y confianza desde la banca. Al final felicitó a sus compañerospor la victoria obtenida.

Yendo un poco más lejos, allá por la Jornada 3, el sábado 5de agosto, cuando América recibió a Pumas en el estadio Azteca, Oribe tambiénmarcó el camino para la victoria de las Águilas.

Era el minuto 20 cuando América montó un contragolpevertiginoso, Darwin llevó la bola por la banda derecha, Peralta se iba moviendopor el centro, levantando la mano y marcando la zona a la que esperaba leenviaran el balón, pendiente de no caer en fuera de lugar.

El servicio de Quintero fue medido, Oribe, sin alguien que lehiciera sombra en el área, bajó la pelota con clase y definió con la parteexterna, un toque elegante, pero letal. En esa ocasión también se fue de cambioal minuto 90, pero no dejó de pedir que se mantuviera la intensidad paraconservar la ventaja, porque Oribe entiende que se debe pelear y competir hastael final para lograr los resultados.


Es la primera vez que Oribe marca gol en los tres Clásicosen un mismo torneo, en total ha marcado 13 goles en estos compromisos, quizápor ello se ha ganado el reconocimiento de la afición que ya lo tiene muy cercadel altar de ídolo, una etiqueta que se ganan los jugadores que se levantancomo héroes en partidos cruciales como los Clásicos, y ahí Oribe Peralta seestá convirtiendo en un especialista.

Los clásicos son partidos que reclaman la aparición de los jugadores de carácter, es la hora para que aflore su capacidad y exploten sus virtudes. La afición espera que sus héroes muestren liderazgo, que carguen con su bandera y la ondeen triunfante. En el Clásico Nacional América lo pasaba mal, fue cuando la grada volteaba a la cancha en espera de ese guerrero que cambiara el panorama, que los metiera de nuevo en la pelea.
Nadie mejor que Oribe Peralta para levantar el escudo americanista, ya lo había hecho en los clásicos ante Cruz Azul y Pumas, por lo que había un dejo de fe en que podría volver a hacerlo. Así fue y se ratificó como pesadilla de rojiblancos, celestes y auriazules. 
El miércoles, el capitán de las Águilas asumió su rol, comandó la rebelión, despertó en el segundo tiempo y empezó a cargar con el equipo, el primer tiempo fue de batallas perdidas, porque no tuvo las balas suficientes para causar peligro al Rebaño Sagrado; sin embargo, la historia cambió en el complemento. 
Se le esperaba porque Oribe es el mejor delantero del club actualmente, le avalan sus seis goles, pero ya lleva tiempo siendo el atacante nacional que en la Liga Mx se rebela a la conquista de la legión extranjera en la tabla de goleo, su nombre es sinónimo de gol y en Coapa ha alcanzado el punto de maduración a sus 33 años. Se ha ganado el gafete y lo honra como nadie. No hay quién de dude de su compromiso, porque su espíritu de pelea y el carácter que pone en el campo no es cosa de un día sino de partido a partido, entreno tras entreno. Se exprime al máximo y no claudica.
El capitán de las Águilas fue quien comandó la reacción en el duelo contra Chivas, cuando el conjunto azulcrema no se hallaba en el campo, encontró la manera de hacer daño, fue una acción en la que resaltó su olfato, y ocurrió justo cuando su equipo precisaba de un chispazo para meterse al juego.
Oribe bajó un despeje de Marchesín, pelota larga, Peralta -que ya jugaba como 9 nominal- salió del área y ganó el balón en la disputa con dos jugadores tapatíos, se volteó y descargó en corto con Darwin Quintero, mientras éste se acompañaba con Mateus Uribe, el Cepillo se fue hacia el área, le ganó la posición a los centrales. Uribe chutó de media distancia, Oribe nunca dejó de ver la bola, fue tras ella cuando vio que Rodolfo Cota la escupió, Hedgardo Marín y Oswaldo Alanís (los centrales del Rebaño) solo vieron como el '24' de América empujaba el balón con la pierna izquierda.
El gol del Cepillo inyectó de valor a América, que encontró el segundo un par de minutos después y el capitán lo celebró con el resto del grupo al que pidió no aflojar. Se fue de cambio al minuto 86 acalambrado, porque dejó el espíritu en cada segundo que estuvo en el campo. Y al final del juego se abrazó con sus compañeros por la victoria lograda.

CRUZ AZUL Y PUMAS LO SUFREN
Lo que hizo Oribe ante Chivas lo había logrado unos días antes, apenas el sábado cuando América visitó el estadio Azul, un gol suyo aplacó a un cuadro celeste que arrancó bravo. La diferencia fue que el gol llegó en el primer tiempo. 
Peralta culminó una buena jugada en la que Silvio Romero le dejó solo en el área, el Cepillo es un tipo frío en el área, así que dominó el escenario y no le ganó la ansiedad, controló con la pierna derecha y definió con la zurda, un toque sutil, nada de potencia, ya había engañado a Jesús Corona que se recostó hacia el otro lado. 
Justo en el festejo dio una muestra de que es un tipo de grupo, porque pidió a la afición el reconocimiento para Silvio Romero, le señaló y le concedió mérito por el pase que le dio para dejarlo de frente al arco. Se fue del campo al minuto 72. Cuando Cruz Azul descontó en el marcador, trasmitió calma y confianza desde la banca. Al final felicitó a sus compañeros por la victoria obtenida. 
Yendo un poco más lejos, allá por la Jornada 3, el sábado 5 de agosto, cuando América recibió a Pumas en el estadio Azteca, Oribe también marcó el camino para la victoria de las Águilas. 
Era el minuto 20 cuando América montó un contragolpe vertiginoso, Darwin llevó la bola por la banda derecha, Peralta se iba moviendo por el centro, levantando la mano y marcando la zona a la que esperaba le enviaran el balón, pendiente de no caer en fuera de lugar.
El servicio de Quintero fue medido, Oribe, sin alguien quele hiciera sombra en el área, bajó la pelota con clase y definió con la parte externa, un toque elegante, pero letal. En esa ocasión también se fue de cambio al minuto 90, pero no dejó de pedir que se mantuviera la intensidad para conservar la ventaja, porque Oribe entiende que se debe pelear y competir hasta el final para lograr los resultados.
Es la primera vez que Oribe marca gol en los tres clásicos en un mismo torneo, en total ha marcado 13 goles en estos compromisos, quizá por ello se ha ganado el reconocimiento de la afición que ya lo tiene muy cerca del altar de ídolo, una etiqueta que se ganan los jugadores que se levantan como héroes en partidos cruciales como los clásicos, y ahí Oribe Peralta se está convirtiendo en un especialista.