Los jugadores tóxicos en América

En el discurso, Gustavo nunca falló, defendió a sus jugadores aún en sus peores momentos, cuando los nervios le fallaban a uno el técnico lo respaldaba, pero sí que hubo detalles

Darwin, Pellerano y Goltz, no entraban en los planes de Matosas
Darwin, Pellerano y Goltz, no entraban en los planes de Matosas (Especial )

CIUDAD DE MÉXICO

Una cosa es que Gustavo Matosas haya dicho que había una buena relación con toda la plantilla, pero otra la que se vivía en el vestidor de las Águilas. En el discurso, Gustavo nunca falló, defendió a sus jugadores aún en sus peores momentos, cuando los nervios le fallaban a uno el técnico lo respaldaba, pero sí que hubo detalles.

Por ejemplo, no le gustó que Pablo Aguilar saliera a decir públicamente que el equipo se sentía desprotegido en defensa por el hecho de que el entrenador les pedía atacar de manera constante. Hubo otro par de desencuentros con el central paraguayo que incluso fue expulsado en la fase regular.

Matosas percibía que entre algunos jugadores había afinidad por Mohamed y lo veían con cierto recelo, habló con ellos, pero no les convenció del todo. Uno de ellos fue Pellerano, que entre las lesiones y su falta de entrega fue perdiendo la confianza del entrenador, no veía Gustavo que el mediocampista argentino estuviera convencido de jugar como Matosas pretende, tanto que su relación se enfrió y el jugador acabó perdiendo la titularidad. Con Paolo Goltz fue la misma situación, aunque el central sí mostró un poco más de compromiso con la causa.

Darwin Quintero fue otro de los jugadores que tampoco simpatizó mucho con Matosas, se dice que el colombiano jugaba por indicación de la directiva, porque fue el jugador que más costó en diciembre y esos millones no podían quedarse en el banquillo, a Matosas no le gustaron los berrinches que hizo y que tampoco fue un jugador disciplinado tácticamente, iba a lo suyo y no con el grupo.

Pese a que siempre tuvo palabras de apoyo para la plantilla, Matosas tenía muy claro que estos tres jugadores no debían seguir en su proyecto deportivo, los veía como jugadores que no encajarían en su filosofía y que perjudicarían su proyecto deportivo. La directiva los considera necesarios y no iba a sacrificar tres, por ello se acordó que se fuera uno solo.