La explosión de Benedetto

Darío presume su adaptación en el América, el Pipa se ha convertido en un imprescindible en el cuadro; suele ser letal en el área y asiste por igual con pases de gol. El argentino es el sostén ofensivo de Matosas

Darío Benedetto, delantero del América
Darío Benedetto, delantero del América (Mexsport)

Ciudad de México

Darío Benedetto llegó a América para ser un hombre gol, el delantero argentino asumió el reto convencido de la oportunidad que se le ponía enfrente, sabía la exigencia de vestir la playera de las Águilas y que estaría en el punto de mira del entorno mediático y el de aficionados.

Pero el Pipa no estaba dispuesto a dejar pasar la ocasión de triunfar en un grande de México, así que se puso a trabajar, nada de pretextos ni vagas justificaciones para la adaptación.

La ley del mercado y la nula productividad de Luis Gabriel Rey en el Apertura 2014, llevaron a Darío a Coapa, avalado por sus registros en donde se convirtió en uno de los delanteros más efectivos del 2014.

“Contento por los goles, uno siempre trabaja para poder convertir, ojalá que podamos seguir de esta manera”


Benedetto empezó a buscar el alimento que le da paz a los delanteros, en las primeras jornadas dispuso de ocasiones, en el juego contra León (Jornada 1) asistió a Oribe en el segundo gol del Cepillo, una muestra de que al beneficio personal anteponía el colectivo, la solidaridad como documento adjunto a su carta de presentación.


Tardó para estrenarse, pero siempre se le vio involucrado en la zona donde América remataba a gol; no es ajeno a la vida del delantero que también falla ocasiones, pero no permitió que el estrés invadiera su mente.

Su primera anotación llegó en la Jornada 4 ante Tigres, un cabezazo a un centro de Darwin Quintero, aunque dio la impresión de que en lugar de rematar a gol buscó habilitar a Oribe; como sea, la pelota acabó en el fondo.


Ese gol valió tres puntos y días de calma personal y grupal, porque América no andaba como se esperaba, seguía la asimilación de la filosofía de Gustavo Matosas y aunque las llegadas de los azulcrema eran constantes, faltaba el punto fino y la serenidad en el momento de definir.

Pero Benedetto ya había despertado. Delantero en estado puro, Darío es de momentos, de instantes de inspiración, de estar en el lugar y en el momento adecuado. A Morelia le convirtió en la fecha 5, otro cabezazo desde la altura del manchón penal, un gol que significó el 1-1.

La que hasta hoy ha sido su mejor actuación se dio en la Jornada 6, ante Chiapas. Demostró que es un atacante punzante, al que no le importan los relectores, un tipo que se carga a las bandas y se muestra como opción de pase para los mediocampistas, pero que también posee sacrificio para ayudar en las labores defensivas y, dicho sea de paso, buen toque en el espacio corto para filtrar balones de peligro para sus socios en ataque.


Ante Jaguares, Darío puso el pase para el gol de Miguel Samudio, aprovechó un robo de balón en el medio campo, condujo unos metros la bola y después habilitó al defensa paraguayo que no perdonó.

Le tocó marcar el tercero, controló un largo servicio de Osvaldo Martínez, cuando la pelota estuvo en sus pies ya sabía cómo debía terminar la jugada: un tiro cruzado con la pierna zurda.

“Vamos por buen camino, uno trabaja para superarse día con día... claro que me gustaría un título de goleo”

DARÍO BENEDETTO
Delantero de América

Andaba inspirado el argentino, tanto que antes de salir de cambio se dio el tiempo de poner un pase más a Oribe, una vez más aguantó el balón hasta encontrar el momento justo para cederlo al Cepillo.

Llegó el clásico contra Pumas, América buscaba un killer que cobrara las deudas pendientes del año pasado. Las Águilas se mentalizaron en que fuera como fuera debían llevarse el botín completo de CU. No había sido un buen juego del cuadro azulcrema, hasta el segundo tiempo cuando el equipo se reorganizó, entonces apareció el oportunismo de Darío.

Un contragolpe endemoniado confeccionado entre Osvaldo y Rubens, acabó con Sambueza rematando en el área grande, el tiro de 'Sambu' fue tapado, pero el balón quedó vivo en el área, ahí apareció Benedetto para tocar por encima del arquero y mandar el balón al fondo.

Hace seis meses Luis Gabriel Rey se comió una jugada increíble en el Azteca ante Alejando Palacios, el Canguro se marchó con más pena que gloria; su puesto ahora le pertenece a Darío Benedetto, un delantero que ha empezado un idilio con el gol. Los últimos cuatro partidos ha sido efectivo en el remate y en el pase. El Pipa sonríe, las cosas le están saliendo de maravilla.