Un equipo con oficio

El América tuvo momentos de apremio, pero supo solventarlos; el equipo de Ignacio de Ambriz defendió con mucho sentido su ventaja de la ida y se instaló en semifinales a la espera de conocer este día a su rival.

El América tuvo momentos de apremio, pero supo solventarlos.
El América tuvo momentos de apremio, pero supo solventarlos. (Iván López)

El oficio defensivo, ese que Ignacio Ambriz mostró como jugador, se lo transmitió a su equipo. Nacho sabía que la única forma para contrarrestar a León y no perder la ventaja que logró en el juego de ida, era plantear un juego de músculo, de fortaleza física y de mucha concentración defensiva, generar un corto circuito en el accionar de La Fiera. Y su plan funcionó, el cuadro esmeralda ganó el partido (2-1), pero no le alcanzó para remontar el 4-1 de la ida. A León le faltó decisión e imaginación y América ofreció una jornada de inteligencia, tanto que hasta los cambios le funcionaron a Ambriz, y cuando los esmeraldas parecieron decidirse ya fue muy tarde.

El entrenador americanista interpretó el partido desde el plano defensivo, hizo tres cambios respecto al juego del pasado miércoles, Nacho —consciente de que León buscaría cargar con el ritmo del juego— fortaleció su medio campo para impedir las evoluciones de La Fiera. Javier Güémez entró en el once para darle músculo a la media de contención junto a Daniel Guerrero. Osvaldo Martínez también apareció en el once, era un jugador clave para tener la pelota y ponerle hielo a la misma. El último ajuste fue ver a Oribe Peralta en lugar de Benedetto.

Mientras, Juan Antonio Pizzi también recuperó su dibujo habitual, Mauro Boselli volvió al eje de ataque, el capitán y delantero de los esmeraldas es el alma de este equipo y su regreso se nota de inmediato, cuando transmite mejores sensaciones de lo que pudo hacer Peña en el Azteca.

Así que el partido arrancó como estaba previsto, con León tomando la pelota y cargando con la iniciativa del juego, el asunto es que América también salió como se preveía, a contener la pelota y colocar más hombres tanto en la retaguardia como en el centro del campo. Los esmeraldas tenían la bola, pero no encontraban el espacio para hacer daño. Peña y Montes tenían delante de sí muchos jugadores amarillos, bien escalonados y con la intensidad justa para cerrar las líneas de pase, por si faltaba, Chepe Guerrero se clavaba entre los centrales para formar una línea de cinco.

León quería, pero no podía, América no se estresaba, vivía cómodo en la atmósfera, esperando un espacio largo para hacer daño en un contragolpe. Había planificado a la espera de que con el paso del tiempo, el cuadro local iba ir bajando las revoluciones. De hecho, fue Osvaldito el primero en patear a gol, pero Yarbrough le metió bien la mano a su tiro. 

Apretó La Fiera y Boselli se encontró con una pelota suelta en el área, pero su remate se fue por la línea final. Por un momento León sonrió, Mauro bajó la pelota con la cabeza y Peña la mandó al fondo, pero el Gullit estaba en fuera de juego. Se mantuvo la tónica, América tenía mejor cuerpo defensivo y a León le faltaba creatividad. Burbano y Elías no desbordaban ni centraban con precisión. Montes y Peña no lograban conectar con los delanteros, porque América mandó en el centro del campo, Güémez fue un perro de caza que mordía adelante, en medio y atrás. Sin espacios, León probó con tiros de media distancia, pero ahí tampoco tuvo fortuna, nadie agitaba el partido y las Águilas tenían cada vez mejor posesión y posición en el campo.

De a poco, el conjunto americanista también fue a buscarle la cara a Yarbrough. Arroyo lo exigió con un tiro libre y el portero salvó con un buen lance. Pero el primer aviso serio lo dio Osvaldo; Sambueza centró raso, Oribe dejó pasar la bola y el paraguayo se quitó al arquero, tiró y sobre la raya salvó providencial Burdisso.

Todo iba conforme lo planeado para América, controlaba el partido y era cuestión de aguantar un poco más, pero León se encendió en el cierre. Elías se cambió de banda y carburó mejor por la izquierda, de él vino un centro que Moisés alejó, pero dejó la bola suelta y Burbano la prendió con derecha para marcar el primer y revivir a La Fiera, que incluso volvió a repetir la fórmula, pero el cabezazo de Boselli se fue por un costado. América se iba tocado al descanso y León trataría de alargar ese momento para el complemento.

Se aferró La Fiera a esa inercia, adelantando un poco más las líneas. El guión de los azulcrema tampoco tenía variaciones, volvía a tomar la pelota el cuadro de Pizzi, que ponía a prueba la resistencia de las Águilas que apelaron a la concentración y a buscar anticiparse a cada intento leonés.

Avanzaba el tiempo y la ansiedad se apoderaba de los jugadores esmeraldas porque no podían generar una grieta en la muralla amarilla. Ambos entrenadores movieron ficha al mismo tiempo, en América, Darwin por Osvaldo para buscar el espacio largo. En León, Marco Bueno por Navarro.

Y quien tuvo las ocasiones fue América, al 64’, Oribe controló un centro de Samudio, bajó la pelota y remató de media vuelta, pero Yarbrough salvó con un buen manotazo. Segundos después, Darwin cabeceó un tiro de esquina y de nuevo el portero esmeralda mantenía con vida a su equipo.

Pero nada pudo hacer con un derechazo de Darío Benedetto, el Pipa tenía un par de minutos en el campo, cuando controló la pelota en las afueras del área y sacó un fuerte tiro que venció a Yarbrough y firmaba la calificación azulcrema, que tuvo estrés porque Elías marcó el 2-1 a falta de cinco minutos.

Pero ya no valió para más. América tiró de oficio, fue más inteligente y se apegó a su plan. Ya está en las semifinales porque lo ha trabajado a lo largo de todo el torneo, las cuentas de Ignacio Ambriz siguen siendo
sobresalientes.