Lo que debe cambiar América en la Liguilla del Apertura 2016

El Clásico Nacional le concede a las Águilas la oportunidad para enmendarse con su afición tras los tropiezos en la Liga y la Copa; para ello, tienen que mejorar en aspectos específicos

Ciudad de México

El Clásico Nacional es un partido que deja secuelas, bien lo sabe América, una derrota en ese juego acarrea días de mucho estrés, es una fiesta en la que hay mucha tensión y pasión. El derrotado siempre queda herido, en el orgullo y en lo mental, son heridas que tardan tiempo en sanar. Chivas se ha convertido en una pesadilla para las Águilas en el actual semestre, en la Liga, en la Jornada 7, el Rebaño le pegó un baile al cuadro azulcrema en la propia cancha del estadio Azteca, cuando Ignacio Ambriz era el inquilino del banquillo americanista. Y ya con Ricardo La Volpe en la caseta de entrenador, los rojiblancos los eliminaron en las semifinales de la Copa MX, de nuevo en coloso de Santa Úrsula.

En los dos partidos previos a los Cuartos de Final, Chivas ha salido del Azteca lanzando cohetes, algo que no ha gustado a la afición azulcrema, que se ha marchado magullada y con lágrimas en los ojos, impotentes ante los festejos tapatíos que, desde la directiva rojiblanca, han calado en lo más profundo del seguidor amarillo.

Cosas del futbol, el desempeño de uno y otro los ha vuelto a poner frente a frente en la liguilla, solo uno podrá salir vivo de la serie, el premio es nada menos que el pase a las semifinales del torneo, el vencedor tendrá la satisfacción de cantar su triunfo, el derrotado se irá de vacaciones a replantearse las cosas. Para América, esta serie es una ocasión inmejorable para cobrarse la afrenta de los últimos dos clásicos, para ello tienen que corregir situaciones puntuales.

1. CONTINUIDAD EN EL JUEGO

América no ha tenido consistencia en sus partidos, es un equipo que en la necesidad muestra una versión más reconocible, pero no termina de consolidar una identidad futbolística durante los 90 minutos. En el último juego contra Pachuca fue una escuadra de doble cara: vulnerable defensivamente y superado en cada duelo del primer tiempo. Sin embargo, cuando ajustó mostró su capacidad para poder regresar de la adversidad, marcó goles y generó opciones, procesó mejor el partido... pero de nuevo volvió a caerse en la recta final del partido.

Si América no mantiene una línea de juego a lo largo de toda la serie y no se define como equipo, puede volver a ser derrotado por Chivas, basta recordar que en el partido de la semifinal de la Copa MX, el conjunto tapatío fue el que tuvo la pelota y en todo momento buscó el arco contrario.

2. LA AUSENCIA DE PROTAGONISMO

América no sirve para ser sparring, debe ser un buen fajador, un equipo que pelee por llevar el mando del juego, asumir la iniciativa y buscar el arco rival, en los últimos dos clásicos jamás pudo tomar el mando del juego, reculó y apostó al contragolpe.

Las Águilas no pueden refugiarse, deben ser un equipo ambicioso que salga a buscarle la cara a su adversario. Las condiciones de la serie lo obligan a marcar goles, porque solo la victoria o el empate con mayor cantidad de goles de visitante a favor le darán el boleto a las semifinales, es decir, cualquier escenario invita a que el conjunto de La Volpe sea agresivo y no especulador. Sobre todo, el jueves debe hacer valer su campo, algo que no logró en los últimos dos partidos. Es la hora para reivindicarse y estar a la altura de la camiseta.

3. LA FALTA DE LIDERAZGO

Hay una deuda pendiente de la plantilla con su afición, en los últimos dos clásicos el equipo no dio la talla, pese a contar con elementos de experiencia y que se han curtido en partidos de esta envergadura, no pudieron hacer frente ni en la Liga ni en la Copa.

En el partido de Liga, el grueso de la plantilla fue un despropósito, ninguna de las líneas respondió como se esperaba. En la Copa la historia no varió mucho, hubo un poco más de orden, pero faltó determinación, más allá de las indicaciones de la banca, el grupo no mostró personalidad para lanzarse por la victoria y en la tanda de penales hubo un vacío de confianza. Esas situaciones no se pueden repetir en la liguilla, América sufrió dos grandes cachetadas que lo deben tener con ánimo de revancha y con ganas de cobrarse las afrentas recientes. Es la ocasión para sacar el espíritu y la ambición que históricamente ha acompañado a esta escuadra.

4. LA LENTITUD DEL EQUIPO

En los dos partidos recientes, América no fue un equipo revolucionado, todo lo contrario, el cuadro americanista iba a cámara lenta, llegó tarde a muchas jugadas. Las Águilas deberán agitarse, mostrar rebeldía, intensidad, coraje, buenos posicionamientos en el campo para no ser superados, dejar hasta la última gota de sudor en cada acción. A veces no se necesita correr de la misma manera que el rival sino saber en qué momento hay que apretar el pedal para competir en el partido. Llegar tarde a una acción en cualquiera de las áreas puede marcar la diferencia entre avanzar o salir con la cabeza gacha.

5. EL CIERRE DEL CENTENARIO

El año más especial del americanismo se acerca a su fi n. No ha sido un semestre de muchas alegrías en Coapa, el equipo empezó a sufrir tropiezos cruciales en casa, dos de ellos se los propinó Chivas.

Por primera vez en el último lustro se tuvo que generar un cambio anticipado de entrenador, pero la llegada de La Volpe tampoco fue vista con mucha simpatía. La fiesta que se esperaba fuera el Centenario no ha gustado a la afición azulcrema, pero el cierre puede terminar con una buena nota dejando en el camino por el título a las Chivas. Claro, también está el riesgo de que acabe como un año funesto con el Rebaño celebrando que en los cien años de las Águilas pudo bailarlos en la Liga, dejarlos sin Final de Copa y eliminándolos de la Liga, una huella que las Águilas tardaría muchísimos años en olvidar.