Los blasones de Osvaldo

El mediocampista paraguayo ha cargado con el medio campo de América en la Liguilla, en el Clásico contra Chivas marcó un gol y el miércoles le dio el triunfo a las Águilas en la ida de las semifinales

Osvaldo Martínez, mediocampista de América
Osvaldo Martínez, mediocampista de América (Iván López )

Ciudad de México

Confirmada la alineación de América en la que no aparecía Rubens Sambueza, el americanismo se preguntaba en las gradas a quién podría encomendarse, quién podría sería el alma del equipo en busca del pase a la Final. Entonces pidió paso Osvaldo Martínez, el mediocampista lleva semanas ofreciendo actuaciones en las que sus notas han sido sobresalientes. Si el hincha ve a Sambu como el pulmón izquierdo, Osvaldito se ha convertido en el derecho. En el juego de ida de las semifinales dejó los riñones, su gol tiene al cuadro de Coapa con ventaja en la serie.

El miércoles, Osvaldo comandó al cuadro azulcrema desde la medular, levantó el estandarte del equipo desde el juego, tuvo personalidad y bravura para ir al frente y remató a gol en la posición de 9; pero también balanceó al equipo cuando retrocedió unos metros para echare una mano a Daniel Guerrero y William da Silva en las tareas de escoba. No paró de correr de norte a sur, y sus compañeros le buscaban porque saben que de sus pies puede salir la ocasión para llegar al arco adversario.

Los balones pasan por Osvaldito porque levanta la cara y cambia el sentido, cuando no encuentra opción de pase frente a él, retrocede para que las Águilas sigan masticando el balón. O también puede ser haya visto que alguno de sus compañeros ya picó al espacio, entonces tira el pase largo a la espalda de los defensas. Así ocurrió en una acción en la que el Rifle se fue de Castillo y centró para Darwin, éste llegó unos segundos tarde al punto de remate.

El mediocampista paraguayo entendió que, en el Azteca, América debía tomar ventaja, que debía dar un paso al frente, entonces tomó la pelota, pateó muchas de las pelotas paradas, una de ellas fue el córner que Pablo Aguilar remató de palomita y que Jonathan Orozco manoteó oportunamente.

En plan catalizador, Osvaldo también probó de media distancia, pero se volvió a topar con el portero rayado que se lanzó para desviar su tiro. El guaraní estaba enchufado al juego, fue el primero en salir del vestidor para el arranque del segundo tiempo, apretó las manos y miró hacia delante, estaba cerca de llegar su explosión.

En las primeras pulsaciones del complemento, Martínez se alejó de la zona de medio campo, se fue junto a Oribe, se hizo socio del Cepillo, en una tierra destinada para los hombres de más altura, sacó provechó de un servicio medido de Andrade, echó mano de su técnica individual y bajó la pelota para dejársela de frente a gol, mientras Efraín Juárez se arrastraba desesperado para tratar de impedir su remate. El balón quedó a modo, por delante del manchón penal, sin nadie más que Jonathan de frente, el paraguayo ganó el mano a mano, Orozco no pudo contener su zapatazo.

Lo gritó porque un gol en semifinales no se puede callar, pero también guardó mesura porque le guarda un cariño especial a Monterrey, fue el club que lo trajo a México, y aunque ahora está consagrado a la causa azulcrema, no olvida quien identificó sus virtudes y le abrió las puertas para salir de su tierra y explorar nuevos horizontes.

Cuando América buscaba el segundo, Osvaldo le puso otra pelota de gol a Paul, el lateral le comió la espalda a los defensas, pero su remate se fue por encima. No pudo marcar el cuadro azulcrema el segundo, pero Rayados deberá tener mucho cuidado, porque el conjunto americanista tiene jugadores que en una acción pueden marcar diferencia y uno de ellos es el mediocampista paraguayo.

Hace unas semanas, el guaraní habló sobre su estado de forma, cerró el torneo en buen nivel, lo sufrió Tigres en la Final de la Concachampions, Guadalajara en los cuartos de final, y el propio Monterrey en la ida de la semifinal. "Estoy muy comprometido y motivado con el equipo, es con el apoyo de ellos, porque uno individualmente no funciona, voy a seguir trabajando con muchas ganas y humildad para en cada partido y entrenamiento dar el cien", apuntó.

Después del triunfo con Chivas también valoró el comportamiento de todo el grupo, eludiendo el ego personal. "Hay que rescatar la actitud, la garra, el temperamento que tiene el equipo, vimos a un equipo entregado, pero vamos a seguir trabajando", dijo el pasado domingo.

América viaja esta tarde a Monterrey, lo hace con los planes bien definidos, el objetivo es no resguardarse en su ventaja, sino ser pacientes y buscar un gol que ponga en aprietos a Rayados, para ello necesitará el balón, ahí estará Osvaldo para tenerlo y darle sentido al juego americanista, el paraguayo tiene los blasones para hacerlo.