América, ante el espejo del pasado

Las Águilas se presenta en el Azteca ante su ex técnico, Gustavo Matosas, que ahora dirige al Atlas; el equipo de Ambriz debe mejorar su imagen y evitar que las dudas sobre él vayan en aumento

Jugadores del América, en una práctica en las instalaciones de Coapa
Jugadores del América, en una práctica en las instalaciones de Coapa (Santiago Chaparro )

Ciudad de México

El 19 de mayo de este año, Gustavo Matosas anunciaba su salida de América, se iba porque la directiva no podía satisfacer sus necesidades en cuanto al diseño de la plantilla.

Los altos mandos tenían una visión y la del timonel era diferente, así que decidieron separar sus caminos. Gustavo había llegado como relevo de Antonio Mohamed apenas cinco meses atrás. Su arribo a Coapa gozó del beneplácito de la afición, era un entrenador que se había puesto de moda, por el estilo ejecutado en el León unos meses más atrás. Las expectativas fueron muchas, pero la realidad es que América nunca mostró lo que se esperaba.

El mismo día que se explicaron los detalles de su salida, ya se manejaba el nombre de Ignacio Ambriz como principal candidato a sucederle. Ricardo Peláez y José Romano (presidentes deportivo y operativo) lo tuvieron claro siempre. Ambriz era su apuesta, ambos lo conocían, con ambos había amistad y también era un entrenador que aceptaría —sin cuestionar— las condiciones que se le plantearían desde la plana directiva; básicamente, trabajar con el grueso de la plantilla, sin retoques mayores u ostentosos.

29 PUNTOS sumó el América el torneo pasado bajó la dirección de Matosas; las Águilas terminaron en segundo lugar.

Solo tuvo un refuerzo de cartel medio-alto: Javier Güémez; más el regreso de Andrés Andrade y jóvenes potenciales. Ambriz asumió el puesto, pero su aceptación entre los aficionados fue paupérrima, algo que le inyectó una dosis de motivación para demostrar que es un tipo preparado para el cargo. Su llegada contrastó con el beneplácito del que sí gozó Matosas, que incluso dejó un poco de nostalgia en Coapa por lo que pudo ser y no fue.

A Nacho le ha costado. Las lesiones y las ausencias se han convertido en una turbulencia que ha generado cierta ansiedad y desesperación en la grada. El entrenador está consciente de la exigencia de su silla, pero una y otra vez ha dicho que el equipo tendrá buen rodaje.

La directiva también ha dado muestras de malestar por la crítica que ha recibido el equipo en los partidos amistosos, y por la derrota en el Campeón de Campeones, compromisos en los que el equipo no pudo estar completo. "Denos chance dos o tres partidos", pidió Peláez cuando el equipo volvió de Estados Unidos.

“Es entendible que haya críticas, no me da flaqueza, el equipo va a estar completo”
 
IGNACIO AMBRIZ
Entrenador de América


Sin embargo, el arranque de la Liga le echó un poco más de gasolina al fuego, Puebla mostró las deficiencias del equipo en todas las líneas. América no contó con nueve jugadores, algo en lo que no repara el aficionado, que los últimos tiempos ha estado acostumbrado a ver un equipo de garantías. Nacho ha mantenido la calma, a la espera de contar con su plantel en totalidad, algo que poco a poco irá teniendo, porque la enfermería aún tiene pacientes, pero la exigencia de las Águilas no conoce de treguas.

Este sábado, Ambriz se presenta en casa de manera oficial, lo hace ante el Atlas de Gustavo Matosas, ante el equipo de la empresa de enfrente, ante el entrenador que le dejó la silla, ante una afición a la que debe empezar a convencer. El entorno sigue sin ser el ideal, pero el técnico sabe que esto no vale en América. Es la hora de Nacho, la de sus jugadores también, es el tiempo para que le demuestren a su directiva y afición que el proyecto aún es sustentable.

Matosas se fue porque no veía un grupo de calidad suficiente para ejecutar un juego espectacular. Nacho llegó convencido de que sí puede hacer jugar bien a estos jugadores.

Ambriz no tiene un discurso embelesador, se ha curtido en equipos de menor empaque. Conoce el medio, ya palpó lo demandante que es estar en el banco de las Águilas, ahora debe entregar resultados, la primera parada para hacerlo es ante el espejo del pasado inmediato. Hoy debe empezar a eliminar esa nostalgia que dejó Matosas, por aquello que pudo ser y no fue.