El desplome inesperado del club América

En los últimos tres partidos América no ha tenido buenas sensaciones, su juego ha sido de bajo nivel, con dudas defensivas y falta de tino en ataque

Oribe Peralta
Oribe Peralta (Mexsport)

Ciudad de México

El semblante de Miguel Herrera, en la sala de prensa del Estadio Azteca, el pasado sábado fue revelador, cada gesto evidenció que la molestia del entrenador de América salía por cada uno de sus polos. Su discurso —después del empate a un gol entre su escuadra y Puebla— fue autocrítico, pero también apuntó a la plantilla a la que Miguel no reconoció en el campo de juego porque ante la franja su equipo fue irreconocible.

En la recta final del Apertura 2017 se esperaba que las Águilas dieran un paso al frente, pero en lugar de avanzar retrocedieron; después de la victoria contra Chivas se dijo que el equipo no caería en un estado de euforia; sin embargo, en las últimas citas no ha logrado mantener el pulso, algo que ya desde el juego con el Rebaño Sagrado se advirtió y que incluso aquella noche, el mismo entrenador americanista reconoció que su conjunto no había jugado bien, pero que le había alcanzado para ganar con la pegada que tuvo en ataque.

Sin embargo, en los últimos compromisos tampoco ha mostrado esa condición, el equipo luce vulnerable en defensa y adelante sus artilleros tienen la pólvora mojada. El flujo de juego es pobre y se estancan antes de llegar a la tierra prometida. No encuentra el punto de reacción el conjunto azulcrema que ya suma tres partidos sin victoria en la Liga, y en 270 minutos apenas registra un gol; una situación que empieza a alarmar porque antes se acusaba sólo la falta de tino, pero ahora desde la dirección técnica se ha señalado directamente al comportamiento del bloque, que los automatismos no fluyen, que no es un solo ente, no hay esfuerzo colectivo... en síntesis, el equipo no luce como tal.

Y es que América sea complicado la vida por sí solo, el equipo del Piojo tuvo la calificación a tiro de piedra desde hace un par de semanas, pero no la pudo ganar de manera directa, sino que el pasaporte la Liguilla le llegó de rebote por la derrota de Necaxa con Tigres. Como sea primer objetivo cumplido para los americanistas que tienen mucho margen de mejora. Miguel Herrera sabe lo que le duela su equipo está en él y su grupo dar con el remedio.

ERRORES ARRIBA Y ATRÁS

América ha perdido solvencia atrás y adelante, cuando los rivales le llegan ha faltado la concentración para alejar el peligro, así pasó contra Necaxa y Monterrey donde hubo despistes que subieron al marcador, sus adversarios han logrado encontrar los puntos de vulnerabilidad y encima, el mismo equipo abre la puerta para que le hagan daño.

En ataque la historia no es distinta, el volumen de juego ha venido a menos, no se tiene la generación que se espera de una escuadra como el americanista, las asociaciones no son las mejores, no hay un buen un acompañamiento, la profundidad por los costados es nula porque los volantes no dan ese toque de desequilibrio y los laterales tampoco llegan a línea de fondo. El juego ofensivo se limita a un momento de inspiración de Darwin, porque el resto de los atacantes hay estado muy erráticos.

LESIONES

América tampoco ha podido contar con William da Silva y Renato Ibarra. El mediocampista brasileño se lesionó la rodilla izquierda en la Jornada 11 contra León y no ha vuelto por una tendinitis; en el momento que cayó del equipo se encargaba de la recuperación generaba juego ofensivo, incluso ya había aportado dos goles, ahora se espera que vuelven plenitud para la Liguilla.

Renato Ibarra se ha perdido los últimos dos juegos por una sobrecarga muscular, se lesionó en el momento que transmitía ese tono vertiginoso y desequilibrante que se espera de él. Hasta ahora no se ha encontrado un buen reemplazo en la banda derecha del ecuatoriano. Se ha buscado con Darwin, pero éste funciona mejor detrás del centro delantero y Mateus Uribe no es un interior, además de que las mejores condiciones del mediocampista colombiano se han visto cuando juega por el centro.

BAJAS DE JUEGO

El bajo nivel que acusan jugadores como Cecilio Domínguez es evidente; el paraguayo no ha recuperado un buen tono competitivo que lo lleve a ser titular, tuvo un buen inicio de torneo, pero se fue apagando y no ha recuperado sensaciones al punto que Diego Lainez le ha ganado la carrera por la titularidad y los minutos que el guaraní ha entrado de cambio tampoco ha logrado ser el revulsivo que se espera.

Guido Rodríguez tampoco ha impuesto su jerarquía, el volante argentino ha sufrido un par de expulsiones y la rotación por la regla 9/9 no le ha permitido tener la continuar deseada, lo que ha repercutido en que no tenga consistencia en la cintura del equipo. Pero Cecilio y Guido no son los únicos que viven horas bajas por ahí se mueven Paul Aguilar, Bruno Valdez, Silvio Romero, Miguel Samudio. Y a los recambios les ocurre lo mismo.