La calificación a cuartos, solo eso para América

Las Águilas están en la ronda de los 8 mejores del certamen copero, tras la victoria 1-0 sobre Veracruz en un estadio semivacío

Peralta apareció para el América
Peralta apareció para el América (Imago7)

Ciudad de México

El avance futbolístico de América se da a cuenta gotas, cuando se esperaba ver una evolución en el funcionamiento del equipo no ocurrió, las Águilas pueden ser una escuadra con intenciones, pero no encuentran la hoja de ruta para hacer que su futbol fluya, suman demasiadas equivocaciones en el procesamiento del partido. Aun así, anoche le alcanzó con muy poco para vencer a Veracruz por 1-0 y avanzar a los cuartos de final de la Copa.

La filosofía de La Volpe solo fue perceptible en la alineación, el entrenador argentino (que no pudo estar en el banco por una sanción pendiente) echó mano de su tradicional sistema, pero en el campo el equipo no acaba de asimilar la idea.

Lejos de ser un equipo eléctrico que dominara y asediara a su oponente, el conjunto americanista mostró un rostro demasiado errático, hubo lapsos del partido en el que Veracruz, que también acaba de cambiar de entrenador, lucía mejor cuerpo, pero sin que fuera algo extraordinario le alcanzó para sentir que podía tenía opciones.

Y es que América no se encontraba, no tenía la capacidad para organizarse y crear juego. Osvaldo apareció como el medio de contención con la tarea de ser quien creara y distribuyera, pero el paraguayo no estuvo fino a la hora de asociarse. Tampoco lo estuvieron Arroyo y Sambueza, el Rubens entraba en contacto con la pelota, pero no pesaba en ataque, erraba en el pase y las conexiones con los delanteros no existieron. Mejor suerte no tuvo Michael, el ecuatoriano no pudo cuajar ni una sola de esas jugadas que le gustan, se fue diluyendo en el partido.

Y de los laterales, que en teoría son los que deben darle profundidad al equipo hubo poco que contar, muy amarrados los dos, ni Paul ni Mares pudieron siquiera acercarse a la línea de fondo para buscar una jugada que desequilibrara. Y los delanteros tuvieron poco parque, tampoco entendían de qué iba el juego.

El juego de las Águilas era anodino, sin chispa, sin alguien que agitara al equipo, muy acartonado, le permitió a Veracruz tomar confianza, los Tiburones se sentían plácidos y se daban tiempo de pensarse sus jugadas, tampoco las tuvieron, pero se estresaban, ellos no eran los obligados a convencer. Aun así, hubo un par de acciones que bien pudieron marcarse como penales, por manos de Paul Aguilar y de Paolo Goltz.

Nada ocurría en el Azteca, parecía un partido de pretemporada, no había un avance sustancial de las Águilas, algo que alentara a su escasa afición, no se veía a un equipo decido y con determinación, es más no se veía a un equipo articulado con intenciones claras.

Pero cosas del futbol, cuando América no había ni siquiera chutado a gol, se encontró con la anotación que le abrió el marcador. Las Águilas ganaron un tiro de esquina, lo sacó Osvaldo que puso la pelota en el corazón del área, Oribe la ganó, la cabeceó y la puso lejos de Pedro Gallese, era el gol que acercaba al cuadro azulcrema a los cuartos de final. Mucho premio para tan poca propuesta del equipo local.

El resto del primer tiempo fue la misma película, era mucho el botín para un juego tan estéril del conjunto azulcrema, tanto que si Veracruz asumía un poco más de valentía daba la sensación de que podía aspirar a meterse en el partido.

Y es que en el complemento América solo ofreció destellos de mejora, gozó de un contragolpe que le pudo haber puesto de cara el partido. Oribe cambió de juego, Sambueza se esforzó y rescató la bola, la puso para Romero que no entró con seguridad al remate, y el balón acabó en el palo.

Después lo mismo, un partido improductivo, con cierta distensión de las Águilas, pero la misma falta de conexiones en la última zona. Mucho esfuerzo poco juego. Y Veracruz quiso poco y cuando logró el empate, Furch estaba en fuera de juego. Entonces América recurrió al orden defensivo porque la conservación del resultado se ha vuelto una prioridad en el conjunto azulcrema, algo que no debe gustar tanto a su entrenador, pero quizá en estos momentos valen más los resultados que la ideología. Aunque llegará un momento en que eso tampoco sea válido, porque es la consolidación de una idea la que permite a cualquier equipo ser candidato a ganar o solo ser un simple participante más de los torneos.

Sigue vivo América en la Copa, no por un gran juego ni por el dominio que tuvo en la fase de grupos, sino porque aprovechó una de las dos ocasiones que tuvo. Pero de este equipo ya se espera más, mucho más.

El sábado, de vuelta en Liga, y a kilómetros de distancia y ante un necesitado Monterrey, es un buen examen para empezar a presentar algo más parecido a lo que Ricardo Antonio La Volpe pretende.