Serenidad por principio

En América se tomó con mesura la derrota ante Tigres; se asume que hay torneo por delante y que deben ajustar las cosas que fallaron contra los felinos para volver a la senda del inicio

Entrenamiento de América
Entrenamiento de América (Eloy Castillo)

Ciudad de México

La salida de los jugadores de América del Estadio Azteca, tras la derrota ante Tigres, arrojó semblantes de pesar. La mayoría de la plantilla se marchó en silencio, afectados por el descalabro, porque el grupo se había conjurado a hacer partidos de alto nivel y competir de tú a tú con todos los equipos y en todos los campos, se le dio la máxima seriedad a la Copa y por eso se viajó a Mérida con efectivos de la primera línea y ocurrió lo mismo ante Mineros.

Por ello, el tropiezo fue un golpe no esperado, al menos no por la magnitud del marcador y porque de nuevo hubo una situación arbitral que condicionó el partido e impidió que el equipo aspirara a rescatar el resultado en igualdad de condiciones; en la necesidad de atacar pesó el hombre menos y los espacios que se dejaron fueron penalizados.

Dolió sí, porque una derrota en América siempre tiene sus consecuencias, pero hay matices que se valoran en Coapa.

Primero, que este tropiezo no puede ni alterará la hoja de ruta del equipo, hay mucho torneo por delante, porque la competencia es joven aún. Segundo, que no se sabe cómo hubiera sido la historia si el árbitro Jorge Isaac Rojas no hubiera dejado en desventaja al equipo. Es cierto que no vale lamentarse ya por ello, pero fue una acción que marcó el juego.

Las voces de calma llegaron inmediatamente, Ignacio Ambriz fue el primero en apagar cualquier sentimiento pesimista, el entrenador de las Águilas apeló al discurso de días pasados, cuando en la abundancia no se dejó llevar por el éxtasis, sino que pidió cordura. "Tenemos que tener calma, es la tercera jornada, no estoy contento de que hayamos perdido, pero dadas las circunstancias también enfrente teníamos un gran rival. Nos tocó una dolorosa derrota, pero hay que seguir trabajando, ofensiva y defensivamente. Duelen las derrotas, pero hay que tener calma, cuando ganamos no éramos muy buenos y ahora que perdemos no somos tan malos", ref lexionó Ambriz instantes después de la derrota.

El entrenador no quitó mérito a su adversario que cumplió con sus deberes, y aprovechó las circunstancias, las del hombre de más y también los fallos, porque Nacho aceptó que hubo yerros en su equipo: en el primer gol la salida de Hugo a la hora de cortar un centro de Zelarayán, que siguió de largo y acabó en el tanto de Aquino. Después cuando fueron a presionar una salida de Tigres y los de Tuca los tomaron mal parados y derivó en el gol de Gignac. También, las fallas a la hora de rematar a gol, sobre todo una ocasión que Romero tuvo y cabeceó de forma errónea, aunado a que hubo sesiones de balón que no prosperaron y se regalaba la pelota al rival. Detalles a pulir.

Rubens Sambueza también se mostró reflexivo, el mediocampista entiende que portar el gafete conlleva dar la cara en los tropiezos y transmitió que pese al marcador es muy pronto para venirse abajo en lo anímico y en lo futbolístico.

"Pasa que si nos empezamos a desesperar nosotros y se empieza a desesperar la gente por un resultado malo, va todo para atrás. El campeonato es largo, lo dije cuando veníamos ganando, que no somos los mejores, solamente agarramos una buena racha y esto recién empieza".

Tanto el entrenador como el capitán aceptaron que antes de la expulsión de Ibarra el juego era parejo, que si bien no habían sido mejores que Tigres y aunque estaban en inferioridad por el gol de Aquino, el partido seguía vivo, y con medio tiempo para rescatarlo, pero no pudo ser por el fallo arbitral.

En América hay calma, mucho trabajo por delante para recuperar sensaciones, el partido contra Veracruz es la oportunidad para reivindicarse, servirá que esta semana hay más días de trabajo porque no se cruza la Copa Mx. La autocrítica le viene bien a la institución por el nivel de exigencia que se ha puesto el club en el semestre del Centenario. Directiva, cuerpo técnico y la plantilla guardan la calma.