La mano de ‘Nacho’

El entrenador ha ajustado su equipo en busca del mejor once, los últimos partidos parece haberlo encontrado

Ignacio Ambriz, técnico del América
Ignacio Ambriz, técnico del América (Iván López )

Ciudad de México

En los últimos dos juegos, América logró un par de victorias que aminoraron la tensión que rodeaba al equipo, le hacían falta triunfos al conjunto de Ignacio Ambriz para levantar la moral. Poco a poco las Águilas han ido evolucionando en el juego, aún no se llega a lo que puede mostrar esta escuadra, pero siempre será mejor pulir detalles y encontrar la esencia con la serenidad que ofrece la victoria.

Hasta hoy, Nacho no ha podido repetir alineación, las circunstancias han impedido que el entrenador pueda disponer de toda su plantilla y que confeccione el once que mejor considere. Algunos ajustes no funcionaron y otros no tuvieron el rendimiento que se esperaba, pero los últimos resultados indican que ha dado con la tecla.

LAS SANCIONES

América debutó contra Puebla con dos jugadores suspendidos, Ambriz no pudo contar con Rubens Sambueza y Paolo Goltz que acarreaban un juego de sanción de las semifinales del curso pasado, más la baja por lesión de Paul Aguilar (cuatro semanas). Las bajas de estos jugadores fueron cubiertas por Erik Pimentel, Darwin Quintero y Ventura Alvarado.

El partido acabó en empate a cero, un encuentro en el que las Águilas pasaron apuros en la zona defensiva y en ataque carecieron de imaginación, se echó de menos el desequilibrio de Sambueza. Nacho hizo cambios de corte ofensivo, pero ninguno pudo agitar al equipo.

En la visita a Atlas, el entrenador recuperó a Sambueza y Goltz, pero siguió añorando la profundidad de Paul, así que Ventura se mantuvo en la lateral derecha. Rubens le imprimió calidad al medio campo, el capitán se enchufó, generó el autogol de Álvaro González y marcó el tercero.


Para este juego, Ambriz puso en la foto de inicio a Michael Arroyo, apeló a la capacidad del ecuatoriano en el mano a mano para buscar que el equipo fuera más profundo y desequilibrante, le estaba dando buenos dividendos hasta que el ecuatoriano se fue expulsado por golpear a Kannemann, por lo que no estuvo el juego contra Pachuca.

Las bajas de Paul y Arroyo generaron que Ambriz modificara su once contra los Tuzos. Ventura siguió en la lateral derecha y en lugar de Arroyo jugó Brian Lozano. No funcionó ni uno ni otro; en defensa Ventura marcó un autogol y sufrió en demasía cuando los hidalguenses atacaban por su flanco. El uruguayo tuvo apenas unos minutos de buen juego y después se fue diluyendo. El primer tiempo del equipo fue un despropósito.

En el segundo, el entrenador corrigió, se vio mejor su equipo con los ingresos de William y Andrade, el equipo apretó, pero fue cazado por Pachuca, que aprovechó que las Águilas se lanzaron al ataque.

CERCA DE LA CUADRATURA

En medio de los sube y baja, la visita a Dorados le permitió a Ambriz ir redondeando su cuadro inicial. Agitó el once con cuatro cambios, Gil Burón a la banda derecha, Osmar Mares a la izquierda, William junto a Osvaldo en la media de contención y Arroyo recuperó su sitio. El resultado, un triunfo sin cuestionamientos ante el conjunto culichi. Es verdad que el cuadro sinaloense es el peor equipo del curso, pero ese día América engranó bien, fue solvente atrás, con manejo de balón y certero al frente.

Volvió la calma y de nuevo se tuvo una semana tranquila para seguir mejorando. Ambriz vio buenas cosas en sus cambios, así que para el juego contra Santos (un equipo que llegaba con tres triunfos al hilo) apenas hizo un par de retoques, por i n recuperó a Paul Aguilar y de inmediato le puso en el retrato inicial.


También echó mano de Darwin en el eje de ataque, porque Benedetto tuvo molestias en el tendón de Aquiles a media semana. América venció a Santos, siguen aspectos pendientes como la definición y una mejor conexión con la zona ofensiva, porque hasta ahora son los medios y la defensa los que le han dado un gran soporte al equipo. Hay sonrisas en Coapa, los números vuelven a cuadrar, aún hay varias cosas por pulir, pero se hace con más calma, los retoques de Nacho han empezado a arrojar buenos dividendos.