Un Clásico decisivo

Cruz Azul y América salen con la obligación de ganar esta tarde sin especular en el intento, pues una victoria en este encuentro les concederá un poco de tranquilidad


Tomás Boy e Ignacio Ambriz se juegan demasiado esta edición del Clásico Joven
Tomás Boy e Ignacio Ambriz se juegan demasiado esta edición del Clásico Joven (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

H ay partidos que llegan en el momento preciso, jornadas que sirven para la reinvención y la reivindicación. Partidos en los que un equipo debe mostrar gallardía, decisión identidad.

Esta tarde, en el estadio Azul se topan dos equipos desesperados por el triunfo. La victoria tranquilizará las cosas para ambos lados. Es cierto que en esta fecha FIFA salieron las directivas a respaldar a sus entrenadores, pero en el futbol nada es seguro y menos con dos de los equipos más populares del futbol mexicano. El triunfo será un alivio y una inyección a la credibilidad; en cambio, la derrota puede ser la ruina —o el comienzo de la misma— para el perdedor.

EL PULSO DE TOMÁS

Tomás Boy se nota tranquilo y seguro. No cree que su puesto corra peligro en caso de perder ante América. Pero lo cierto es que su Cruz Azul no marcha de acuerdo a lo esperado, que la gente empieza a perder la paciencia con el proyecto del entrenador, y La Máquina por momentos se asemeja mucho al equipo tibio que se ha quedado fuera de cuatro Liguillas de forma consecutiva.

El Jefe ya va a cumplir un año en la institución celeste. Llegó cuando el Apertura 2015 estaba perdido, pero tuvo siete jornadas para conocer a los jugadores y al club, preparando el futuro inmediato. Sin embargo, el Clausura 2016 fue otra decepción. Por varios juegos, La Máquina levantó grandes expectativas y parecía cuestión de tiempo para que regresara al protagonismo, pero al final, víctima de una mala racha y algunas lesiones, quedó fuera.

En ese momento, Tomás abrió la posibilidad de su salida, pero al paso de las semanas esta idea se fue difuminando y el club contó con él para buscar una revancha en esta temporada. Aunque los números están por debajo de lo planificado: cinco empates, un triunfo y una derrota, ocho de 21 puntos, una productividad del 38 por ciento.

Esta baja productividad ha hecho mella en la afición, que ha registrado bajas entradas esta temporada, y ya en algunos partidos ha soltado el “fuera Boy” como grito de protesta. En redes también se han manifestado, a muchos les molesta la irregularidad de La Máquina del Jefe, muy alejado de ser ese conjunto temperamental que muchos deseaban ver.

La semana pasada, Eduardo de la Torre, director deportivo del club, fue muy enfático. Para él, nunca un entrenador se ha jugado su puesto en un solo partido, al tiempo que resaltó algunas cosas positivas del equipo, eso sí, señalando la falta de puntos como una deuda muy visible.

En este torneo, La Máquina no ha alcanzado la regularidad. Parece que Tomás ha encontrado estabilidad en defensa, pero es adelante donde no ha logrado un equipo contundente. Seis goles a favor por cinco en contra, muy poco para un club que está diseñado para dar algo más.

Sí, es cierto que un juego no podría condenar a Tomás Boy, pero la paciencia se va terminando en un equipo que le urge salir de la mediocridad en la que se ha estancado en estos dos últimos años.

LA TORMENTA DE NACHO

Lo ocurrido ante Chivas es pasado y presente, las Águilas no pueden permitirse otra actuación como esa, deben dejarla a un lado, pero también recordarla como una muestra de lo que no deben repetir. Lo sabe Ignacio Ambriz, el entrenador del cuadro azulcrema que volvió a ponerse en el punto de mira del americanismo, que demandó con fiereza su salida.

Nacho encara un partido capital, debe montar un equipo que transmita seguridad, un cuadro que salga con determinación al estadio Azul y que imponga condiciones. Precisa encontrar un once de garantías que llene a su tribuna. Tiene muy claro Ambriz que el partido de esta tarde debe ser un punto de inflexión.

Aún resuenan esas palabras de Ambriz en las que hace poco más de una semana comprometió su puesto a cambio de entregar títulos, tuvo tiempo de sobra para trabajar y lograr que el arrebato que mostró en esa conferencia de prensa lo plasme su equipo en el terreno de juego.

Los últimos días han sido los más tensos de Nacho en el banquillo americanista, el porrazo que se llevó su equipo alcanzó a cada integrante de la institución y él, como principal líder del grupo, fue el más señalado. Ya le dio vueltas a todo lo que salió mal, seguro que ya analizó una y otra vez los escenarios, ya planificó el juego de esta tarde y las circunstancias que puedan presentarse, esta tarde están prohibidas las cortadas para él y para cada jugador que esté en la cancha y en el banco.

Una vez más, Nacho tuvo que apretar la mandíbula, tragar saliva y trabajar, lo ha hecho desde que llegó a Coapa, acompañado por la hostilidad de la afición, pero él no se ha doblado, es un tipo que no sabe hacerlo, quiere pelear hasta el final. Tiene fe en su capacidad, está convencido de que podrá con la empresa que tiene en sus manos y de que saldrá avante en lo que viene por delante.

 Ambriz sabe que a partir de esta tarde su equipo debe mostrar identidad, dejar a un lado la intermitencia y consolidar un estilo que lo lleve a ser un cuadro reconocible desde el primer minuto. El rival de esta tarde es un buen sinodal para ganar adeptos, porque es otro clásico, de esos que el club debe ganar siempre.

Es el momento para que Ambriz, pero también los jugadores se pongan las pilas, en los últimos días se encerraron en Coapa, sin declaraciones y aplicándose en la cancha. Es el día para darle una alegría a su gente y a la directiva que volvió a trasladarse su confianza, a sabiendas de que va su credibilidad de por medio.

Una y otra vez ha repetido Ambriz que la única palomita que vale en su posición son los títulos, es verdad, pero la afición también demanda resultados convincentes en estos partidos. A priori, todo indica que Nacho volverá a la línea de cinco, porque en los dos partidos de Liga que echó mano de la línea de 4 los acabó perdiendo por goleada.

El partido de esta tarde representa la inmediata oportunidad para América y su estructura para ganar crédito. Para Ambriz de pasar de un entorno incendiario a uno más sereno, para la plantilla la ocasión para demostrar su valor, el plantel sabe que falló en el juego ante Chivas, el grupo no estuvo a la altura y eso es responsabilidad de ellos, y está en ellos mostrar una actitud diferente esta tarde.

Con las cosas bien claras, el América del Centenario debe aparecer esta tarde en el estadio Azul. Es un día clave para Ambriz, para su proyecto personal y para el institucional. Hoy es un buen día para resurgir.