Cien años al olvido, el insípido festejo del América

El equipo más ganador del futbol mexicano se ha quedado corto en la celebración de su Centenario

Ciudad de México

Un reloj, la promesa de al menos uno de los tres títulos que estarán en disputa la próxima temporada y una playera color vino, es así como el América ha preparado los festejos de su Centenario que, desde ayer, se advirtió, no tendrá un duelo amistoso por complicaciones del calendario.

"No habrá partido de centenario ya que no se puedo conseguir a un equipo top 10 mundial debido a la fecha de aniversario", comentó José Romano, presidente ejecutivo de Club América.

Fue en la presentación de los tres refuerzos del equipo que Ricardo Peláez repitió el desgastado discurso que se ha emitido desde Coapa en las últimas semanas:

"Los objetivos en este segundo semestre del año del Centenario, son pelear por la Copa, y la Liga es una obligación permanente vamos a ser campeones, esperemos que sea en los tres torneos, con esos refuerzos, para eso está diseñado este equipo".

Hablando de refuerzos, son solo tres los jugadores con los que el club ha solventado la baja de Darío Benedetto, Andrés Andrade, Ventura Alvarado y Erik Pimentel. Bruno Valdez, Silvio Romero y Renato Ibarra fueron la apuesta de la directiva para cumplir con los objetivos del equipo, ninguno de renombre suficiente para portar la casaca amarilla en el marco de sus cien años de existencia.

Gallos Blancos recién celebraba 65 años cuando paralizaron al futbol mexicano con la contratación de Ronaldinho, Tigres contrató a Gignac para pelear dignamente en la Copa Libertades y Liga Mx; el francés ya alzó una corona.

América, una de las nóminas más poderosas del circuito local, no pudo fichar a ninguna estrella para beneplácito de sus aficionados, ni Fernando Torres, ni Falcao ni nadie: "Solo son para portadas o publicidad y América no los necesita", sentenció Ricardo Peláez.

Una playera que no representa la tradición ni la historia del club, que parece una equipación de Venezuela para las eliminatorias mundialistas y la negativa a realizar un duelo amistoso por no contar con la disponibilidad de un equipo top mundial, son otros detalles que le quitan brillo a esta fiesta que ninguno de los que hoy forman parte de la institución volverán a vivir. Habrá que esperar a los 200 años.