Paul, de lateral a extremo

Repuesto de una lesión, el carrilero derecho del América volvió en plan grande a la titularidad, cumplió sus labores defensivas, pero también le dio profundidad al equipo en ataque, incluso aportó una asistencia de gol

Paul Aguilar dio una asistencia en el duelo ante Santos
Paul Aguilar dio una asistencia en el duelo ante Santos (Mexsport)

Ciudad de México

Paul Aguilar se lesionó en el último partido amistoso que América tuvo ante Coyotes Tlaxcala, antes de arrancar el Clausura 2016, el defensa sufrió una lesión en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda que lo dejó fuera de actividad cuatro semanas.

En esos partidos su lugar fue cubierto por Ventura Alvarado y Gil Burón, pero el futbol le jugó una mala pasada al primero, sobre todo en el duelo contra Pachuca, mientras Gil tuvo un buen desempeño ante Dorados, pero para el partido de la Jornada 5, Nacho Ambriz pudo contar con su hombre estelar en el flanco derecho.

Paul es un hombre clave en el esquema de las Águilas, porque el tipo es un espíritu libre por la banda derecha, ejerce de lateral, pero en el desarrollo del juego tiene un proceso de metamorfosis en el que se convierte en volante y hasta extremo por su banda.

América echó de menos a Paul en sus primeros compromisos, porque Ventura es un hombre más de marca, sin tanto atrevimiento para ir al frente, y Gil sí tiene un poco más de profundidad, pero tampoco alcanza la línea final como lo hace Aguilar.

Apenas volvió al campo, Paul no se guardó nada, empezó a exigirse y mostrarse como una ventana más para que América pudiera atacar, agradecieron su regreso los mediocampistas que le encuentran constantemente como opción de pase, pues se muestra y pide la pelota para llevarla a zona de peligro. Incluso, de vez en cuando le dan ratos de habilidad en los que se atreve a encarar al lateral izquierdo del equipo rival.

Sambueza es uno de los jugadores con los que tiene mayor interacción, porque Rubens se carga a esa banda y sabe que cuando él baja por la pelota, seguramente Paul ya hizo la pasada y se vuelve un atacante más, al que —por su velocidad— le pueden tirar una pelota al espacio. Osvaldo Martínez es otro de los jugadores que suele voltear la mirada a su zona para ver dónde está posicionado. Dentro del equipo saben que Paul se exprimirá para alcanzar la bola, y si no lo hace, volteará al compañero para agradecerle la intención de buscarle.

Los que más sufrieron su regreso fueron los santistas Ulises Dávila y Jorge Flores Villafaña, el primero porque no pudo desbordarle y el segundo porque tuvo que lidiar con su marca, fracasó el defensa lagunero que vio como el azulcrema le hizo una faena para que llegara el primer gol de la causa americanista.

Sambueza vio su movimiento, le lanzó la pelota, Paul corrió y se barrió para evitar que se escurriera, Villafaña llegó a marcarle, Paul le mostró la pelota, lo amagó con recortar hacia dentro y el santista cayó en la trampa, se barrió y Aguilar le hizo un túnel (cual mejor extremo), se fue y avanzó unos metros, levantó la cara y puso la pelota en la zona donde Oribe ya había marcado el movimiento. El Cepillo remató y abrió el marcador, lo gritó Paul que volvía con el pie derecho a la titularidad.

El sábado recorrió 9.8 kilómetros, de abajo a arriba y viceversa, porque sabe que no puede desatenderse de sus tareas primordiales. En sus declaraciones para los medios del club América, Paul valoró que cuando entra a la cancha "trato de disfrutar y dar lo mejor de mí en cada partido". Y que en su trayectoria en América "han pasado momentos difíciles, pero en mi cabeza siempre ha pasado la idea de mantenerme. Me deja contento saber que se ha trabajado bien, pero en este club la exigencia es pelear por el campeonato y estamos preparados para ello".

Paul Aguilar es un tipo reacio a la prensa, huye lo más que puede de la sala de medios. En el vestuario se cuidan de su humor, porque es bromista a más no poder. El sábado, América sonrió porque recuperó al lateral, al volante, y el extremo volvió. Lo agradeció Ambriz, sus compañeros y la afición, porque el equipo tuvo un plus en ataque.