Pablo Aguilar, el otro capitán América

El paraguayo es un referente de la defensa azulcrema; el paraguayo es el único jugador de las Águilas que ha completado los siete partidos del Apertura 2015

Pablo Aguilar, zaguero del América
Pablo Aguilar, zaguero del América (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Pablo Aguilar no es el capitán de América, la cinta la lleva Rubens Sambueza, pero el paraguayo no la necesita para erigirse como un líder nato, sabe que su trabajo pasa por evitar que la portería americanista sufra daño, algo que junto con sus compañeros ha logrado, pues las Águilas ya son (junto con Toluca) la mejor defensa, y la solvencia es tal, que en los últimos cinco partidos el conjunto de Ignacio Ambriz solo ha permitido un gol.

"Hacemos nuestro trabajo, uno tiene que tratar de hacer lo mejor posible y más en esta institución, uno la tiene que defender a muerte, hay que defender la camiseta y los sentimientos del hincha y, por supuesto, a los compañeros, es lo que me toca y sé que los compañeros piensan igual, cada uno tenemos que luchar por el otro", apunta el central azulcrema.

Pablo Aguilar pertenece a una estirpe de jugadores paraguayos que han llegado al futbol mexicano para lograr el éxito deportivo.

Algo tienen los zagueros guaraníes, son una raza de gladiadores que ofrecen garantías, porque dejan la vida en el campo, marcan su zona con fi ereza y además son altamente peligrosos en el juego aéreo a la hora de atacar.

"Hay bastantes defensas buenos en Paraguay, creo que es el compromiso que uno trae, cuando sales de tu país y llegas a otro donde te reciben bastante bien, tienes que aportar lo mejor posible, tratar de sobresalir siempre, porque hay jugadores mexicanos que son bastante buenos, uno tiene que hacer el doble del esfuerzo para ir mejorando día a día y no quedar mal en este país, que es muy acogedor", reflexiona.

Pablo llegó a México en 2009, para jugar en San Luis, su debut en el balompié nacional fue precisamente contra el América, tras un año emigró a Argentina, luego volvió a su país. Entonces llegó la llamada de Tijuana que lo traía de regreso al futbol azteca.

Con Xolos fue campeón en el Apertura 2012. Tras año y medio en la frontera, a Pablo le llegó la hora y el momento que tanto había buscado, América negociaba su llegada a Coapa para el Clausura 2014, pero un problema de salud (insufi ciencia de plaquetas) lo llevo a debutar hasta la Jornada 8.

A partir de ese mometo, se convirtió en un pilar de la defensa azulcrema. Con las Águilas, Pablo tocó la gloria en el Apertura 2014, ganó su segundo título en el futbol mexicano, un torneo en el que jugó 22 de los 23 partidos que disputó el equipo, todos completos, porque no hay manera de sacarlo del campo.

Es un titán. El semestre pasado fue uno de los hombres de experiencia en la Concachampions que ganó el club y que le dio el pase al Mundial de Clubes de Japón.

El éxito lo ha acompañado en su paso por Coapa, pero se lo ha ganado, porque Pablo es consciente que defender la causa de América implica responsabilidad y exigencia.“Me motiva el escudo del América, hay que demostrar por qué estamos aquí”, asegura.

En el actual Apertura 2015, es el jugador de las Águilas que más minutos ha disputado, los 630 que acumula el torneo. En los dos primeros partidos se fue molesto, por las derrotas y por los 7 goles que recibió América, había sido mucho castigo, pero siempre confió que el trabajo sacaría adelante a la defensa americanista y que se levantarían de la adversidad.

“Sabíamos que teníamos equipo para sacar los resultados que ahora se están dando ahora, nos tenemos que olvidar de los primeros partidos, pero ahora hemos repuntado, estamos levantando el nivel, ya tenemos tiempo trabajado con Nacho, ya entendimos lo que él quiere, lo que busca, eso se está notando dentro del campoy los demás compañeros nos estamos complementando bastante bien para llevar este paso importante”.

Pablo Aguilar porta con orgullo el escudo de América “era un sueño llegar aquí y no lo quiero dejar pasar ni un segundo”. Hay tranquilidad en Coapa, porque el paraguayo dejará todo por defender la retaguardia americanista.