El reto de Güémez

El mediocampista aterriza en Coapa para ser el barómetro de América; sabe la exigencia que generan las Águilas, pero dice estar preparado


Javier Güémez, el nuevo refuerzo del América
Javier Güémez, el nuevo refuerzo del América (Iván López)

CIUDAD DE MÉXICO

Hay entrenadores que gustan de tener mediocampistas que marquen a la perfección su zona, que sean el motor en la cintura de sus equipos, porque por ellos pasaran gran parte de las opciones de ganar un partido. Hay mediocampistas que dan soporte a la defensa, y cuando la pelota les llega deben procurar trasladarla a los delanteros para la generación de opciones. Algunos son tipos lucidos con la pelota, y otros perros de caza. Cuando un equipo carece de un buen mediocampista, se rompe, no hay equilibrio ni atrás ni adelante.

Javier Güémez llegó a América este torneo, procedente de Tijuana, el originario de Culiacán, Sinaloa, se hizo futbolista en el club de su ciudad, la llegada de la familia Hank a Dorados lo llevó al máximo circuito en el Apertura 2013. Jorge Almirón lo debutó en Primera, en un partido contra Pumas, jugó los 90 minutos y pudo festejar un triunfo el día de su estreno.

El nuevo mediocampista de contención de las Águilas dice estar listo para asumir los galones del centro del campo azulcrema, una zona en la que no logró encajar Cristian Pellerano, quien se marchó de Coapa con más pena que gloria y relegado al banquillo gran parte del torneo. Jamás pudo ocupar el sitio que dejó Jesús Molina, quien fue negociado a Santos en diciembre del año pasado.

Pero Javier es un tipo distinto, de buenas condiciones y con un perfil de mejor trato de pelota, lo que le permitirá dar una mejor salida al equipo. Pese a que en su posición se vive al filo de la navaja por estar expuesto a ser objeto de amonestaciones o expulsiones, Güémez no es del tipo de mediocampista que golpee al rival, todo lo contrario, goza de buena capacidad para la recuperación del equipo y en los cuatro torneos que ha jugado en Primera División apenas registra una tarjeta roja y 17 amarrillas. Los últimos dos torneos no se perdió ni un solo juego por acumulación de tarjetas.

Su carrera ha sido un tanto meteórica, recientemente llegó a la selección nacional y acudió a la Copa América de Chile, le faltó suerte como a todo el equipo, pero ahora ya piensa en su aventura con América, con 65 partidos en el máximo circuito, le llega la oportunidad de venir a las Águilas, a la élite del futbol mexicano. En Coapa seguirá desarrollando los conceptos de la posición, le ayudará que su entrenador sabe bien de qué se trata el asunto de ser mediocampista.

A los 23 años, Javier encara el que hasta ahora luce como el gran reto de su vida, sobre todo porque hay muchos ejemplos de jugadores —tanto nacionales como extranjeros— que pintaban para echar raíces en el club y al final, todo lo que envuelve América los terminó por absorber. En pocas palabras, no pudieron con el paquete de vestir la playera azulcrema.

Güémez es un tipo tímido, de pocas palabras, no le mueve estar entre cámaras y micrófonos. Sabe que será en la cancha donde se debe ganar el prestigio, pero también es consciente que lo que hay por delante. Llega a Coapa para ejercer de titular, para eso se le fichó, para llenar un hueco en la cintura del equipo.

Nadie duda que América se hizo de un buen mediocampista que deberá mostrar carácter, decisión, determinación, pero sobre todo condiciones futbolísticas. Tendrá buenos socios y gente de peso por detrás y por delante, Osvaldo Martínez estará cerca de él, igual Rubens Sambueza como otros mediocampistas de más recorrido en el club. Paolo Goltz, Pablo Aguilar, Paul Aguilar le cuidarán la espalda. No estará desprotegido, y queda en él adaptarse de la mejor manera.

Javier no quiso alargar su periodo de vacaciones, descasó un par de días después de jugar la Copa América y se unió al equipo en la pretemporada de Playa del Carmen, “para mí era importante agarrar lo más pronto posible la idea del profe e integrarme con mis nuevos compañeros”, dijo. Aunque trabajó poco tiempo en Cancún, no ha habido problemas con su estado físico, viene de tener actividad en un torneo internacional y ahora el tema pasa más por la asimilación del estilo de Ignacio Ambriz.

Comenta que “la adaptación ha sido buena, vamos por muy buen camino, esperemos agarrar la idea lo más pronto posible”. Javier añade que desde que estaba lejos de la capital “sabes lo que representa un equipo como América. Es una gran oportunidad para mí”, todo el entorno que se vive en este club.

Valoró lo que ha encontrado en Coapa: “primero un gran grupo, de grandes seres humanos y después jugadores de mucha calidad, hay un gran ambiente”. Dijo que antes de la exigencia que se le pueda poner en el club, él mismo se fija una muy alta día con día. “La experiencia la vas tomando con la regularidad de los partidos”, dice y concluye que está listo para no ser uno de esos jugadores a los que les pesó vestir esta camiseta, está preparado para el reto de jugar en América, para ser titular. “Claro, por algo estoy acá”.

Así es Javier Güémez, el nuevo escudo azulcrema.