La búsqueda de Matosas

El entrenador de América trabaja para encontrar el punto exacto en el que las Águilas sean el equipo que él tiene en mente y el que todos esperan ver

Gustavo Matosas, entrenador del América
Gustavo Matosas, entrenador del América (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

El triunfo que América obtuvo el i n de semana le concedió cierta paz, un poco de calma para seguir trabajando en los detalles que le permitan ser el equipo que Gustavo Matosas pretende. Sin embargo, la cara ofrecida por el equipo en el duelo ante Tigres no termina de convencer. Le falta más rodaje al cuadro de Matosas, pero la presión por sumar es mayúscula, tanto que el sábado era prioridad ganar y después pensar en el juego bonito.

No haber obtenido los tres puntos ante los felinos hubiera significado que el semáforo tomara una tonalidad más cercana al rojo, por ello, sobre los minutos finales, el entrenador optó por reforzar el medio campo para evitar que Tigres se agrandara; América acabó jugando con dos contenciones i jos (Cristian Pellerano y Daniel Guerrero), más otro (Moisés Velasco) que nominalmente se sumó a la defensa en la recta final del juego. El objetivo era claro: defender a toda costa el gol que Benedetto obtuvo en el primer tiempo.

Con los tres puntos en la bolsa, América regresó a los puestos de Liguilla, se mantiene al acecho de los líderes, pero lo que más interesa en Coapa no son los puestos de la clasii cación, sino la puesta a punto del equipo, que la idea de Matosas termine por cuajar, que los jugadores terminen de asimilar la ideología del charrúa y que los automatismos lleven a ver ese equipo de autor que el mismo Gustavo pretende, y que la directiva y aficionados desean.

"No puedes cambiar de la noche a la mañana; es un proceso. Hay que ser cautos para no confundir al jugador”


Hace un par de semanas, Gustavo Matosas, en su conferencia previa al partido contra Puebla, reiteraba que su proceso avanzaba en buena manera, esperaba que en un par de juegos más (jornada cuatro o cinco) América ya diera una nota clara de lo que tiene en mente.

“Creo que en el cuarto o quinto partido el equipo se va a sentir muy bien en todos los aspectos, con la intención que a mí me gusta, en la quinta fecha el equipo se va a sentir muy bien”, decía Matosas el jueves 22 de enero, al finalizar la práctica del equipo en la cancha del Estadio Azteca.

Pero el entorno parece no ser tan paciente, se quiere ver un América apabullante, una etiqueta que en Coapa no gusta porque esta palabra no salió del interior, al contrario, sabían todas las áreas que el cambio de entrenador costaría, que la obtención del título del Apertura 2014 traía consigo algunas implicaciones que podrían tildarse de negativas como el poco tiempo de trabajo que tendría el nuevo proyecto, que habría poco margen de ensayo y que lo nueva filosofía tendría que cogerse con el torneo en marcha.

Matosas es el entrenador con menos tiempo de trabajo con su plantilla, basta recordar que de los ochos equipos que calificaron a la Liguilla pasada (América, Tigres, Monterrey, Toluca, Pumas, Chiapas, Atlas y Pachuca), solo los Tuzos cambiaron de entrenador, pero Diego Alonso tiene un par de semanas más de trabajo con el cuadro hidalguense.

"El equipo asume riesgos en defensa; es parte del juego y del entrenador que quiere asumirlos”


No se trata de justificar a Matosas, él tiene claro lo que debe hacer, lo que tiene que ofrecer y las maneras de cómo se tiene que lograr. Pero con la premura de las fechas, sumar se convierte en prioridad por encima de las formas. Aunque los mismos jugadores aceptan que no se pueden tener los fallos que se han presentado de cara al arco contrario y que el trabajo de la semana debe rel ejarse con más solvencia en los partidos.

¿Ha cambiado América con Matosas? Sí, por más que los resultados y el volumen de juego no sea el deseado, no se puede dejar de lado que las Águilas se han convertido en un equipo con principios ofensivos, que se pasó de tener un orden defensivo y ser un cuadro efectista, a pretender ofender de manera constante, presionar arriba, recuperar con prontitud y desprender hacia el arco contrario, y aunque haya riesgos, éstos se asumirán porque se desea ser un equipo valiente y no uno especulativo.

Para ello, Matosas ha recurrido a un dibujo táctico en el que aún no termina de engranar las piezas. Ha pasado por el 4-3-1-2, el 4-1-3-2 y el 4-3-3. Con variaciones en el medio campo y en los jugadores que aparecen en dicha zona. Con la intención de tener transiciones rápidas, dos jugadores abiertos por las bandas y un nueve que no necesariamente se mantenga fijo.

Contra León, el juego fue un intercambio de golpes, al final los planes resultaron; con Xolos falló la contundencia y pesaron los huecos en defensa; con Puebla la puntería no estuvo fina y con Tigres hubo mejor posicionamiento en medio campo, más posesión de pelota y aunque al final se terminó sufriendo, se mantuvieron las llegadas, pero también la falta de tino.

Ahí va América, acortando tiempos, y acercándose a las fechas que Matosas dio como parámetro para que su equipo se reconociera en la cancha; ante Morelia, en la Jornada 5 y en el Estadio Morelos, tendría que verse al América de Matosas, si esto no ocurre, la paciencia del entorno volverá a ponerse en entredicho