Pasión por el Clásico

El fervor que provoca el juego entre los dos equipos de mayor convocatoria es similar a una fiesta; no importa que tan mal o bien vengan ambas plantillas

Guadalajara

Quien piense que el Clásico entre Chivas y América se ha devaluado, tendría que ver cómo lo viven los aficionados. Para ellos el amor por sus colores está por encima de los resultados. Los seguidores no saben de estadísticas, ni de crisis ellos viajan desde otros estados para alentar a su equipo en el partido más grande del futbol mexicano.


En las explanadas del estadio Chivas se ve gente que viene de Estados Unidos, otros de Tijuana o de Cancún, no importa las horas de carretera ni viajar de noche. "Es la fiesta del futbol, no importa cómo esté Chivas, yo los vengo a ver desde Cancún", dice Sergio, quien incluso lleva tatuados en sus piel rostros de algunas leyendas que marcaron una época en el conjunto rojiblanco.


Pero los seguidores de América no se quedan atrás, hay aficionados que vienen de la Ciudad de México, Michoacán, Monterrey, Tamaulipas, Tijuana, quienes llegan convencidos de que su equipo saldrá ganador.


Fluye la cerveza, los gritos de apoyo de uno y otro bando. Se encieden las parrillas y la carne empieza a calentarse. Da lo mismo si faltan más de cuatro horas para el arranque del juego.


Chivas y América mueven olas de gente, los puestos de comida presentan largas filas, ahí se mezclan ambas corrientes, sin sobre saltos, porque el futbol debe vivirse sin violencia, pero por si acaso los filtros de seguridad están instalados para evitar cualquier incidente. 


El Clásico toma color y pasión en las afueras del estadio, los boletos están agotados y en la reventa los precios son exorbitantes, hasta 10 mil pesos piden por un boleto. Ahora resta esperar que en la cancha se encieda el juego y se viva con la misma pasión del aficionado.