La fuerza del ‘Turco’

Antonio Mohamed asegura que pese a todos los rumores que rondan al equipo, éste se encuentra unido y con la mente puesta en lograr un campeonato más; otro reto para el estratega que se ha sobrepuesto a la adversidad

Antonio Mohamed, aún técnico del América
Antonio Mohamed, aún técnico del América (Mexsport)

Ciudad de México

Antonio Mohamed asegura que su fuerza más grande radica en el vestidor, en sus jugadores que como él tienen hambre de gloria.

El Turco señaló en una entrevista en TDN que en medio de un ambiente enrarecido no hay división dentro en el núcleo del equipo y la muestra más grande es que si el grupo estuviera fragmentado no hubiera llegado a estas instancias.

"¿Crees que si estoy peleado con los futbolistas o con los directivos, podemos llegar a la Final? Imposible", aseguró.

Mohamed luce sereno, convencido de lo que tiene que hacer, así ha sido desde que asumió el cargo que Miguel Herrera dejó vacante en el banquillo de América. El reto no era sencillo, la herencia del Piojo era, y ha sido, una pesada losa que no ha abandonado al entrenador argentino, la sombra de Herrera no le ha concedido tregua al Turco.

En el primer semestre, Mohamed hizo lo posible por implantar su filosofía, pero la transición no fue un proceso sencillo. Se logró la calificación a la Liguilla, pero cayó eliminado en cuartos de final. Para el Apertura 2014, el entrenador reorganizó el equipo, buscó jugadores para conformar una estructura que se adaptara cabalmente a su idea futbolística. Caudillos que fueran a muerte con él.

El actual curso tuvo un inicio lleno de satisfacciones, América se hizo con el mando de la clasificación general, semana a semana defendía su liderato, tuvo lapsos de buen juego, avanzó con firmeza en el objetivo primario de este deporte: ganar.

Las Águilas, también, daban muestras de equilibrio, se ubicaban como la mejor ofensiva y eran de las mejores defensas. El balance perfecto; logros consumados por el trabajo de Antonio Mohamed, quien había ejecutado un cambio de sistema y manejaba las piezas de tal modo que éstas respondían a su pensamiento.

Los días de bonanza se agotaron, empezaron los escenarios que pusieron a prueba la tolerancia de Antonio Mohamed, episodios marcados por la ausencia de victorias en los clásicos, las derrotas con Pumas y Cruz Azul dejaron secuelas emocionales y no deportivas, porque América (pese a estos descalabros) no cedía el liderato de la competencia.

Mohamed guardó la calma, logró la calificación a la Liguilla con varias semanas de anticipación, al igual que su pase a los cuartos de final de la Concachampions con números redondos; sin embargo, no lograba disipar las dudas de un entorno que quería ver mejores actuaciones. Con la calificación en la bolsa, el equipo cayó en una relajación, un punto que el mismo entrenador aceptó, entonces el Turco se reunió con la directiva, ambas partes acordaron dialogar la renovación de su vínculo laboral hasta acabada la Liguilla.

Fueron los días en que los rumores empezaron a crecer en torno a que la directiva no se planteaba la continuidad del Turco pese a sus números de la fase regular: 9 juegos ganados, 4 empatados y 4 perdidos. Líder general desde la Jornada 3, el segundo mejor equipo en goles anotados con 29, y la cuarta mejor defensa. Las dudas sobre su trabajo a nivel directivo, y los cuestionamientos de los medios hacia su persona calaron hondo en Mohamed.

El juego de ida de los cuartos de final ante Pumas aumentó los escenarios pesimistas sobre Mohamed, pero tras el juego de vuelta y el pase a semifinales, el Turco sacó las emociones contenidas, se hizo humano y le habló a los medios de una manera que no lo había hecho en todos estos meses.

"Criticaron de más, hablaron sin esperar el resultado final... Gracias por darme gasolina para darle para delante", dijo.

Ese día, en el vestidor se produjo una discusión entre el cuerpo técnico y Paul Aguilar; Mohamed no dudó, priorizó el objetivo de llegar a la Final y decidió separar al defensa de la concentración.

El Turco respetó los códigos, no ventiló la situación y se metió a la cancha a trabajar, pero dejó claro que cuando lo firmaron la directiva le pidió ganar, competir, y estar en Liguilla.

"A mí me trajeron para ganar, me pidieron ganar cuando llegué, clasificar a las dos Liguillas como obligación, clasificar en Concachampions y ganar, llegar a las finales y ganar. Nunca me pidieron superliderato ni nada, era ganar; muchos hablan de las formas, a mí me piden ganar, nunca me piden las formas".

Previo a las semifinales tuvo que lidiar con la misma ola de rumores sobre su salida, la de jugadores y la llegada de Gustavo Matosas a su puesto. Parecía imposible enfocar la mente en el juego contra Monterrey, pero Mohamed se abstrajo, salió a jugar y su equipo liquidó la semifinal en el juego de ida.

Pero más rumores antes del partido de vuelta, el sábado se expandió la versión de que el Turco había dicho en una entrevista de televisión que no seguiría en el cargo al final de la Liguilla. Mohamed aclaró esta situación, sus palabras textuales fueron: "todos saben lo que va a pasar", y subrayó que su sensación es que la directiva no le ofrecerá una extensión de contrato.

Admitió que no sabía por qué tenía un ambiente tan enrarecido si "superé todas las expectativas".

En la cancha, América no colapsó, manejó la ventaja que obtuvo en Monterrey y eliminó a Rayados para acceder a la Final. Minutos después Antonio llamó a la unidad y pidió una semana lejos de escándalos.

"Hemos pasado un montón de situaciones adversas, quiero disfrutar. Las finales se juegan a ganar, para mí sería el logro más importante de mi carrera y porque me trajeron para eso, sería como tocar el cielo con las manos". La cabeza de Mohamed se mantuvo fuerte en los últimos días convulsos, Los hechos no engañan, la fuerza del Turco lo tiene a las puertas de la gloria.